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de ía arfe ABC José Luis Sánchez, en defensa de la escultura L escultor José Luis Sánchez (Almansa, 1926) ha ingresado en la Academia de San Fernando con un sugestivo discurso, cuyo título, En defensa de la escultura no debe engañarnos pensando que su autor se ha limitado a enunciar la consabida lista de agravios de este arte desde que Leonardo escribiera, rotunda e injustamente, que la pintura es más bella y de mayor fantasía, y la escultura, más duradera, y esto es lo único que tiene Incluso el sabido portavoz del Renacimiento comparaba con evidente desdén el modo de trabajar del pintor- que con toda comodidad se sienta ante su obra bien vestido y mueve el levísimo pincel portador de colores -con el del escultor, quien ejecuta su arte cubierto de escamas de mármol, como si le hubiese nevado encima, con toda la habitación sucia, llena de polvo y Sobre estas líneas, José Luis Sánchez. Abajo, a la izquierda, Fuende pedazos de piedra te (1979) A la derecha, Homenaje a Rilke (1979) No es con los trillados argumentos de la vieja polémica el camino por el que J. L. Sánchez emprende su defensa de la escultura, sino por una vía puramente conceptual. Considera el autor como la causa más importante de que la escultura ocupe tradicionalmente un lugar secundario dentro de las artes plásticas la desorientación del público para percibir el valor de una obra en volumen, alejada del habitual formato tipo cuadro. J. L. Sánchez piensa que ante una pintura el público está habituado a traspasar la barrera de lo real e introducirse dentro de la escena del cuadro. Prima entonces lo soñado por cada uno de los espectadores frente a la realidad del propio objeto. Y la escultura es fundamentalmente Hasta el 5 de diciembre Arambol la realidad tangible que el público De 300.000 a 500.000 pesetas Lagasca, 90 no está educado simplemente a percibir, así el escultor confiesa E hace necesario recordar la de una forma más absoluta. De que un balance somero de lo que trayectoria profesional del ellas no basta apuntar el evidente la curiosidad por la escultura ha bilbaíno Alangua, ya que influjo de aquellas tierras, que anidepositado en el ser humano es expuso por última vez en nuestro da pronto en un espíritu permeabastante descorazonados. país en los años cincuenta, fecha ble, pues el sensual simbolismo de A pesar de que en los últimos en la que llega a Sudamérica en las piezas pasa de lo anecdótico tiempos la escultura parece estar busca de nuevas perspectivas. De para entrar de lleno en el mundo de los sentimientos: Primeramende moda, J. L. Sánchez piensa que formación académica, pero abierto a las corrientes de su época, su te trato de expresar los hechos con en nuestro país existe el lastre de primera etapa en Madrid está liga- entera libertad, para interpretar los una evidente incultura escultórica, da a argumentos religiosos, y pos- sentimientos más que los objetos. tan grande que ha hecho que no teriormente se inclina hacia la absEn este caso, la eterna combinasólo no exista un gran museo de la tracción, obras que pudieron verse ción rítmica de línea y masa no es escultura española- ¿para cuán- en Brasil, Perú, Venezuela y Esta- más que un empeño en subrayar la do un Museo Nacional de Escultura dos Unidos. Ahora el artista decide expresión; las cavidades, mejor- -se pregunta el artista en su dis- volver, quizá para quedarse, y ofre- que espacios vacíos, y las formas c u r s o- donde en un ambiente cer una pequeña muestra de su di- de cierto barroquismo, dominan el adecuado, con amplios espacios latado trabajo, en el que la imagi- espacio con gran versatilidad: La racionalmente iluminados, pudiéra- nería ocupa un destacado lugar. libre interpretación del ideal es lo mos contemplar, ¡y tocar! desde Aunque los dibujos ayudan a que más me preocupa; someto la los toros de Guisando hasta los comprender la raíz desintenciona- forma y los materiales a cualquier hierros de Chillida, pasando por la damente primitivista que inspira alteración necesaria con el fin de Dama de Elche, el Cristo de Carri- sus creaciones, son las esculturas lograr mi aspiración. zo, las muñecas de Ontur, el Des- los elementos que captan atención E. DEL CASTILLO E cendimiento de San Juan de las Abadesas Berruguete, Juan de Juni, la Roldana, el Doncel de Sigüenza, Macho, Ciará, Gargallo, Julio González... sino que se haya desmantelado impunemente el Museo de Reproducciones Artísticas del Casón del Buen Retiro donde tantos artistas, incluido el autor, se iniciaron en el estudio de las formas clásicas. Incluso se extraña J. L. Sánchez de cómo puede ser posible que nuestros responsables culturales no se hayan planteado la necesidad de crear un centro específico en el que la escultura se estudie, se restaure, se difunda, donde se expliquen los complejos y apasionantes procesos de su realización Sin embargo, a pesar de esta tradicional desidia, J. L. Sánchez constata cómo algunos de los nombres más importantes de la escultura del siglo XX son españoles, y cita no sólo a los claramente triunfadores- Picasso, Julio González, Gargallo, Miró, o Chillida- sino también a unos hombres heroicos que, con la sociedad de espaldas, trabajaron aquí, entre nosotros: Ferrant, la primera época de Alberto, Oteiza, Serra, Cristófol... Sin olvidar a aquellos cuya obra realizada en el exilio nos ha llegado apagada, sigilosamente: Lobo, García Condoy, Mateo Hernández, Manolo Hugué, Fenosa... De lo cual podemos sacar una conclusión, habitual por otra parte en nuestro país, que en último término son las individualidades geniales las que logran compensar las deficiencias estructurales de la sociedad española. Incluso aquí podemos aducir el ejemplo del propio José Luis Sánchez, quien perteneciente a una generación que afloró en el momento más cerrado culturalmente de la posguerra española, y movido por su inquietud personal, consiguió ir ensanchando sus propios horizontes. Porque el escultor, llegado al arte de la mano de Ángel Ferrant- aquel hombre con el que una sociedad chata y cobarde fue tan injusta es, en cierto modo, la antítesis del artista meramente artesanal. Así en su juventud se interesó por conceptos artísticos más modernos, como el diseño, disciplina que nunca ha abandonado desde su contacto con Gio Ponti en el Milán de los años cincuenta. Por ello también J. L Sánchez completa su discurso académico con una inusual, pero interesantísima, selección de manifiestos artísticos escultóricos a partir del famoso de la escultura futurista de 1912. Alvaro MARTÍNEZ NOVILLO ABC 17 Julián Alangua S JUEVES 3- 12- 87