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-Los museos uno a uno- Libros De Artes Decorativas El arte de describir Iconología Cesare Ripa Editorial Akal E N 1932 se inauguró, en el antiguo edificio de la Escuela de Magisterio, el Museo Nacional de Artes Decorativas. Desde entonces y hasta hoy, sus cincuenta y ocho salas atraviesan la vida y costumbres del siglo XV al XIX. Cerámica de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo, del XVI y XVII, en las series mariposa y heléchos; polícromas, con decoración de grutescos y esmaltados en blanco y pintadas en azul; cerámica catalana, estilo italiano, de la serie fajas y cintas; la cerámica semíazul de la fábrica de Alcora: estilos rocalla, chinesco y Olerys, y la de Teruel de los siglos XV a XIX: verde y morado sobre esmalte blanco. Tras la azulejería arabesca, la colección dieciochesca de guardamecí es y cordobanes: cueros de cabra y carnero curtidos y policromados; decoraciones de brocados- barroco y recocó del XVII- y los estuches de joyas del Tesoro del Delfín de Francia. Artesonados mudéjeres del XV y XVI, arquetas góticas, renacentistas y escurialenses y cruces procesionales En varias salas, la colección de vidrio y cristal: Murano, modernista francés, checoslovaco, alemán, belga, de La Granja, púnico y romano. En la galería, alfombra del XVI; tipo Holbein y con decoración de coronas y motivos vegetales. Arquetas románicas, góticas y mudejares; dalmáticas y casullas de brocado y brocatel, tapices belgas del 1500, jamugas, sillones fraileros, y bargueños con incrustaciones de hueso y marfil: la influencia mudejar en los del XVI y el barroquismo en los del XVII. Esculturas y tallas decorativas en madera: San Pedro, Santa Catalina, Ecce Homo (escuela de Berruguete, románico, Pedro de Mena) También está presente el mueble de estilo portugués, próximo al arte de las indias orientales. Dormitorio (relicario de ébano con escenas de la vida de la Virgen) comedor, cocina (cazos, calderos y almireces) y habitación de trabajo del XVII; nacimientos napolitanos del XVIII y una cocina valenciana con 1.604 azulejos. Tras el dormitorio del 1700 con cama estilo Luis XV, sillones reina Ana y Luis XVI, un autómata reloj inglés, porcelanas de Sajonia, Viena Dresde y Berlín; muebles chipendale y cloradas cornucopias, y abanicos de los luises XV y XVI. Por último, mobiliario del XIX: estilos pompeyano e imperio, el burgués isabelino, el reina gobernadora, armarios de luna, papeles pintados con escenas de caza, casas de muñecas y cinco teatrinos. C. I. B. Svetlana Alpers Hermann Blume D ESDE el momento de su aparición, en 1983, este libro de Svetlana Alpers, profesora de Historia del Arte en California, levantó una lógica y aún no agotada polvareda. Lo que viene a plantear Alpers es una revisión a fondo de esos conceptos sobre la pintura que, extrapolados del arte italiano (para nuestros efectos sureño) se han venido aplicando a todas las manifestaciones estéticas occidentales y de cuando en cuando a otras tan alejadas de las nuestras como las orientales o las africanas. Este libro define el carácter fundamentalmente descriptivo de una pintura (la holandesa del siglo XVII, con Vermeer a la cabeza) frente al narrativo de otra (la italiana a partir del Renacimiento) Según Alpers, la pretensión de que un cuadro posee significados ocultos de los cuales el realismo sólo es la apariencia física no es de aplicación a esa pintura: Las imágenes de la pintura nórdica no disfrazan ni encubren significados bajo las superficies; más bien muestran que el significado, por su propia naturaleza, reside en lo que la vista puede captar, por engañoso que ello sea. Como la misma Svetlana Alpers recuerda, lo que se está poniendo en cuestión con esa frase es nada H Goya, nuevas visiones Homenaje a Enrique Lafuente Ferrari. Ed. Amigos del Museo del Prado. Madrid, 1987 ARA honrar la memoria del que fuera su primer presidente, Enrique Lafuente Ferrari, la Fundación Amigos del Museo del Prado edita dos gruesos y espléndidos volúmenes centrados en la figura de Goya, sus antecedentes y su influencia en la pintura posterior. El primero de ellos, titulado Goya, nuevas visiones, se abre con unas palabras preliminares de Su Majestad la Reina y breves introducciones a cargo del duque de Badajoz y José Ramón Alvarez ñendueles, presidente del Banco Zaragozano, e incluye veinticuatro trabajos sobre Goya a cargo de otros tantos prestigiosos especialistas en la obra del pintor aragonés. AY una antigua predisposición humana a dar rostro a virtudes y pasiones, a corporeizar los conceptos abstractos. Es lo que hace Calderón en su Gran teatro del mundo o lo que materializa el italiano Cesare Ripa en su monumental Iconología que aparece ahora completa en España, traducida por Yago y Juan Barja en dos volúmenes. Antes que Ripa, que vivió probablemente entre 1560 y 1625, el milanés Andrea Alciato había publicado sus Emblemas un catálogo iconológico no tan vasto como el de Ripa. A Cesare Ripa corresponde el mérito de llevar el espíritu barroco a la emblemática; su Iconología P EL ARTE DE DESCRIBIR Los estudios abren interesantes vetas, alguna de ellas de singular interés, en la concepción del arte goyesco y se ocupan de asuntos específicos dentro del enorme y complejo corpus que con frecuencia ha sido víctima de reducciones simplificadoras, ya sea por el costado de lo folclórico o por el menos que la idea de significado, de la genialidad. Este volumen se fundamental en la historia del arte. completa con dos semblanzas de Una idea esta del significado que, Lafuente Ferrari realizadas por Jutratando de superar lo puramente lián Marías y Francisco Calvo Seretiniano, adquiere aspectos simbó- rraler. licos (paradójicamente la autora no hace mención del hipersimbolismo El segundo tomo, Antecedentes, bajo el que se ha contemplado a coincidencias e influencias del arte los Van Eyck) alegóricos, sub o in- de Goya, resume las principales conscientes y, en lo que a nosotros aportaciones de Lafuente al estudio más afecta, conceptuales. Svetlana científico y artístico de este artista. Alpers, con este libro hace una aportación fundamental a la historia Publicada por la Sociedad de Amidel arte: el reconocimiento de su gos del Arte en 1947, esta obra, heterogeneidad aun a través de hasta ahora prácticamente inenmúltiples intercambios. En principio contrable, es un peldaño fundatodo puede resultar más confuso, mental en los trabajos de investigaal final más pleno, plural e inteligi- ción sobre el pintor de Fuendetoble. Una aportación mayor, tan váli- dos que la oportuna reedición que da para el estudio de los clásicos se comenta pone al alcance del como de nuestro propio tiempo. lector de hoy. J. M. C. S. A. verdadera obra capital de la teoría de las imágenes, describe, según recoge su prolijo subtítulo, imágenes de virtudes, vicios, afectos, pasiones humanas, artes, disciplinas, humores, elementos, cuerpos celestes, provincias de Italia, ríos, todas las partes del mundo y otras infinitas materias nada menos, lo que convierte a esta enciclopedia iconológica, como se añade, en obra útil para oradores, predicadores, poetas, pintores, escultores, dibujantes y para todos los estudiosos en general, así como para idear conceptos, emblemas y empresas, para disponer cualquier tipo de cortejo nupcial, funeral o triunfal, para representar poemas dramáticos, y para dar forma con los más apropiados símbolos a cuanto pueda caber en el pensamiento humano La influencia de esta Iconología hasta el siglo XVIII en el arte y la literatura fue muy considerable. Tiépolo, Poussin, Vermeer, Boucher, Mengs y hasta el mismo Goya, entre otros artistas, encontraron inspiración en los grabados y textos de Ripa, que a tantos hombres han fascinado e instruido desde su aparición en Roma, en 1593. Su publicación íntegra en España, en una excelente edición, merece un encendido aplauso. S. A. 10 ABC JUEVES 3- 12- 87