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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 3 DE DICIEMBRE 1987 ABC SILENCIOS De la extremada dureza contra el Gobierno se pasó a la extremada benevolencia. Verdad es que los intelectuales tienen también su corazoncito, y que en los diez millones de votos seguro que el gremio estaba presente de modo muy mayoritario. Era lógico, por tanto, que le dieran a ese Gobierno un margen de confianza y no se dedicaran a hostigarlo a los tres días pidiendo el cambio, ya Lo que sucede es que el tiempo ha pasado y, según decía recientemente el vicepresidente del Gobierno, el cambio ya se lia producido, y a lo mejor no coincide con lo que el gremio pensaba y, sin embargo, los silencios han continuado. Vaya por delante que hay que distinguir- y a lo sugerí más arriba- entre silencios y silencios, elocuencias y elocuencias. Porque dedicarse a criticar al ministro de turno es poco imaginativo, ya que o se hace lo que Valle- lnclán con don Julio Burell en Luces de bohemia, es decir, convertirlo en personaje dramático, en espantajo grotesco, o resulta una trivialidad, casi un modo vergonzante de decir: O me das o rompo la baraja. Pero eso es una cosa y otra callarse ante cuestiones profundas, que rebasan a las personas, y aún peor: hablar, llegado el momento, en términos turiferarios. Puesto que hemos mencionado antes las hemerotecas, hágase un repaso por la Prensa de los días del referéndum de la OTAN. Que no se me diga que aquello era callar, con aquellas listas de apoyo al Gobierno. Listas que estaban precedidas por prolijos y especiosos argumentos, con los peores ribetes del oficio: este Gobierno ha cometido errores, pero no se le puede desestabilizar- q u é verbito é s t e- Apoyémoslo, que salga del berenjenal donde se ha metido. Porque, pese a todo, el progreso se halla de su parte, que enfrente están los carcundas de siempre. i El progreso! La verdad es que como categoría del pensamiento no resulta muy nueva. Es una de esas abstracciones de amplios fondos, donde cabe todo, es decir, donde la realidad concreta se disuelve, aunque la realidad se llame las reconversiones, los empleos no creados y sí des- REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ALLAN o yI n callan o J v y los intelectuales? Esta parece ser últimamente la cuestión. Si se plantea ahora, y no antes, es porque en los últimos tiempos ha habido elocuencias que se parecían al silencio y silencios que se parecían bastante a la elocuencia. Unos y otros han alcanzado ya su punto de saturación. Tengo ahora mismo delante de mí un artículo publicado en el diario El país en julio de 1979. En él, una conocida dirigente de una organización juvenil, hoy extinguida, escribía: Un auténtico clima de seguridad- l o que queremos todos los jóvenes- ha de basarse en una erradicación del paro, sobre todo del juvenil; en una mayor y mejor infraestructura de medios de ocio, en una mejor enseñanza, en una amplia formación y difusión cultural. Esto es precisamente lo que no hace UCD, sino todo lo contrario. De hecho es UCD, y no la juventud, el auténtico delincuente; es UCD, y no la juventud, quien genera la inseguridad ciudadana con la política que practica; es UCD, y no la juventud, la responsable de lo que ocurre en nuestras ciudades y pueblos; es a UCD, en fin, a quien hay que exigir responsabilidades, a quien habría que juzgar por su política. Es más: lo que está en juego en estos días no es si se captura a tal o cual delincuente, como dice UCD y algún otro partido, sino la misma democracia, de la que UCD, con su política, está expulsando a toda la j u v e n t u d de nuestro país... La cita es larga y durísima. Por esta dureza la he traído a colación. De la delincuencia juvenil, que era su origen, el texto pasa a convertirse en una descalificación implacable del partido entonces en el Gobierno. Bien; han pasado más de ocho años desde que se escribió. El paro de los jóvenes sigue donde solía; la enseñanza no puede decirse que haya mejorado sustancialmente, y si no que se lo pregunten a los manifestantes del invierno pasado; los niveles culturales tampoco han tenido una elevación notable... Creo que la autora de este artículo ocupa hoy un alto cargo oficial, pero esto sería lo de menos: cada cual tiene derecho a ganarse la vida como pueda, eso sí, cada cual, es decir, todos: no valen las bulas, ¿eh? Lo de más es que pueden repasarse las hemerotecas- este artículo lo he encontrado casualmente, removiendo papeles v i e j o s- y comprobar que ese tono de dureza contra el Gobierno de la UCD no estaba aislado: era el dominante. Todavía recuerdo la carta de una lectora al director de El país en la que afirmaba su condición de votante socialista, pero también su incomprensión ante el hecho de que todo lo que hacía o decía Felipe González parecía bien y todo lo que hacía o decía Adolfo Suárez parecía mal. Esto cambió a partir de octubre de 1982. truidos, o el consumismo galopante de una parte de la sociedad mientras aumenta el número de los desposeídos. Pero la abstracción es una fe, esto es, lo no visible, pero sí creíble. El progreso valía tanto como decir: el futuro, el porvenir. Frente a cien años de Gobiernos de la derecha, ¿qué significaban cuatro años de Gobierno de progreso? La cuestión era sacar al Gobierno del embrollo. Un embrollo en el que los carcundas no habían tenido arte ni parte, porque bien le habían pedido que no hiciera el referéndum, pues qué compromiso era ese de haberse comprometido a salir, más o menos, y hacerlo para quedarse. Si algo no había en los planteamientos del Gobierno era rigor intelectual: el rigor hubiera consistido en desistir del referéndum y convocar elecciones anticipadas, que tal como estaba el patio seguramente habrían ganado también los socialistas. Llegado el caso, pues, hubo quienes hablaron, y mucho. No es verdad eso del silencio generalizado. Como precisó el poeta, todo es conforme y según Desde luego, este Gobierno ha contado con silencios complacientes, que para sí los hubieran querido los ucedeos. Aún recuerdo una charla, bastante desafortunada, por cierto, de un ministro de Educación de UCD y la violencia verbal- d e argumentaciones exactas, por otra parte- con que dos pro- fesoras arremetieron contra él. En honor a la verdad, ha de decirse que el hombre hizo frente a la situación con un talante ejemplar. A lo mejor el señor Maravall también lo hubiera hecho. Lo que pasa es que se ha dejado ver bastante poco por los andurriales académicos y escolares, que también han callado lo suyo, para qué vamos a decir otra cosa. Pero todo tiene su punto de saturación. Y en la saturación estamos, o comenzamos a estar. Parece que los silencios de la unanimidad han entrado en fase declinante. Y no se trata, insisto, de arremeter contra el ministro de turno, pero sí de decir algo sobre lo que pasa en la calle valga la cita machadiana. Por qué y cómo se puede ser socialista y capitalista a la vez, por qué y cómo se puede ser laico y vaticanista al mismo tiempo, por qué son posibles estas paradojas, si es que sólo son paradojas. Cuáles son los recambios, si los hay, y en qué consiste prácticamente, que es la única verdad política, ser de izquierdas y ser de derechas. Y si de lo que se trata, y bien pudiera ser, es que aquí nada hay que hacer, tampoco pasaría nada porque alguien lo dijera. Pero la retórica en la que lo blanco es negro y el que manda siempre tiene la razón es demasiado humillante para seguir padeciéndola. Miguel GARCÍA- POSADA EDICION INTERNACIONAL Un medio publicitario único para transmisión de mensajes comerciales a ciento sesenta naciones