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X ABC ABC ÜTÍf flQ 28 noviembre- 1987 Espejo de aquella Residencia A revista Residencia, que se publicó con periodicidad irregular entre 1926 y 1934, es el mejor documento que ha quedado sobre uno de los ensayos educativos más interesantes de los que se han producido en la España del siglo XX. Con la idea de completar las enseñanzas universitarias con laboratorios, clases de lenguas vivas y contacto directo con los sabios de la época- y con el modelo inglés del College muy presente- la Junta para Ampliación de Estudios había creado, en lo alto del llamado Cerro del Viento, una residencia de estudiantes que, además de servir de C o l e g i o Mayor, se convertiría en un importante centro de creación cultural. La revista, cuya publicación facsímil se publica ahora, es espejo de la vida de aquella residencia de estudiantes. Sus páginas tienen varios focos de interés. Los estudios universitarios ocupan en ellas un lugar destacadísimo. Contienen reportajes sobre las Universidades americanas, sobre Cambridge, sobre la Ciudad Universitaria de París, sobre las organizaciones de estudiantes en Alemania y sobre la Ciudad Universitaria de Madrid. Prácticamente no hay número en el que no se haga referencia a este tema que es, sin lugar a dudas, el que más interesaba a la residencia. El segundo núcleo de la revista es el resumen de las conferencias pronunciadas por personajes ilustres en la residencia. Dos organizaciones canalizaban hacia ella intelectuales y sabios europeos. El Comité hispano- inglés, creado por sir Esme Howard y el duque de Aiba, de cuyos conferenciantes aparecen en residencia: Howard Cárter, Keynes, Chesterton, H. G. Wells, sir Arthur Eddington y el general Bruce. La Sociedad L de Cursos y Conferencias, sostenida por más de quinientos suscriptores y que se encargaba de traer a personalidades destacadas de la cultura francesa como madame Curie, Paul Claudel, Henri Bergson, Louís Aragón, Paul Valery, Blaise Cendrars, etcétera. Un tercer núcleo de la revista lo forman los artículos de fondo que firman Blas Cabrera, Gregorio Marañón, Pío del Río- Hortega, José Moreno Villa, Francisco Javier SánchezCantón y Eugenio D Ors. Sus temas abarcan desde la evolución de la química inorgánica (Cabrera) a la vida de Claudio de Lorena (D Ors) pasando por un Arte y artificio de la ciencia histológica de Pío del Río, que su autor acompañó de dibujos originales. Junto a estos artículos de fondo aparecen los de viajes. Un largo serial de Hamilton Rice sobre el Amazonas apoyado por vistas aéreas tomadas desde el hidroavión que acompañaba la expedición. Un reportaje sobre la India del marqués de Zetland. El asalto al Everest del coronel Bruce, el cruce del desierto del Rubajali por Bertram Thomas o las disertaciones de Mr. Joyce sobre el arte maya llevaron a los lectores de Residencia, con la ayuda de abundantísimo material gráfico, a los puntos más apartados del mundo. Los artículos literarios de Residencia están cuajados de firmas ilustres: Azorín, Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Sema, Antonio Marichalar, Carlos Amiches y Rafael Alberti- entre otros muchos- la convierten, sobre todo en sus primeros números, en una revista literaria que más adelante derivará hacia una mayor dedicación a los artículos más especializados. En cualquier caso, la colaboración de Federico García Lorca sobre las Soledades, de Góngora, transcripción de una conferencia, puede que sea el momento literariamente más brillante de la revista. Las actividades de los residentes están siempre presentes. Las que tienen lugar en los laboratorios, así como las deportivas, son uno de los orgullosde la residencia. De ambas da la revista abundante información. Además de las ilustraciones de Dalí para la publicidad, ilustran Residencia Benjamín Palencia, Jahl, Max Jacob y, sobre todo, Moreno Villa, que, desarrolla su capacidad de retratista, tanto con conferenciantes (Dámaso Alonso, Blaise Cendrars) como con residentes (Anabitarte, Calzada) Estamos, en definitiva, ante una revista extraordinaria en sí misma y con un importante valor de documento histórico que da testimonio directo de la existencia de aquel lugar de encuentro entre científicos y artistas, por cuyo carácter la residencia de estudiantes alcanzó su dimensión europea y universal. Carlos ALSERDi ESTACIÓN DEL SUR M. 7. A. ¡Baile usted, Lady! ¡Míster, una copa! Gira, Giralda- girasol, morena, libre, en un pie, de escrúpulos y ropa. CÁDIZ. (Al novelón para los rieles, un tiro en el andén. De versos llena, pasa la mar sus hojas de bajeles. -Gratis, desdo la Isla, a la regata de las sirenas, blanco, un marinero te hará arribar, dormida, en su fragat. i. MÁLAGA. (El farolillo colorado del reloj, reolina el minutero, gira, ruleta infiel, descarrilado. ¡Dátiles de la mar! Una palmera tu quitasol, cuando por la bahía rubrique un arco tu gasolinera. ¡El COCHE- RESTORÁN! (Menú: Claveles al salitre francés: plato del día; y vino de amarantas moscateles. ¡Adiós, adiós, adiós! En los viajes beba usted sólo, con la vista, el viento de los precipitados paisajes. R. ALBERTI. (Expreso de Andalucía. Salida: 20,20 J OJO de los semáforos, colgada, la luna, presidenta de los trenes y guardavía azul de faz tiznada. Galope de las férreas amazonas, los lárgalos de silbos y vaivenes, de luz carbonizada las coronas. (Expreso al mar! ¡Adiós! Mi guardavía (Un tiro. ¡Muerto un brazol) tu corneta corta la Mancha y parte Andalucía. CÓRDOBA. (Del bazar, timbre de plata, carro, veloz baúl, rauda maleta; tieso, un pelele recortado en lata. -Yo te diría a ti que tu pañuelo, no en Córdoba ni Cádiz, sí en Sevilla, Guadalquivir de azur, volará al cielo. SEVILLA. (No cerveza, no fresones. Los trenes bautizar con manzanilla y los barcos con zumo de limones. Rafael Alberti y Benjamín Palencia, en la Estación del Sur