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28 noviembre- 1987 ABC HTcrario ABC VII La próxima semana saldrá a la luz el volumen facsímil de la colección íntegra de la revista Residencia aquella publicación singularísima, espejo de la atmósfera intelectual que se respiraba en la Residencia de Estudiantes. El volumen que publica ahora el Consejo Superior de Investigaciones Científicas incluye. además, un índice de autores y de fotografías elaborado por Carlos Alberdi. La edición del libro ha sido concebida y realizada por el Programa de extensión Científica del CSiC, cuyo director, José Luis García Velasco, explica en este artículo ios motivos de la iniciativa. Completan estas páginas una selección varía de escritos y dibujos que aparecieron en su día en los distintos números de Residencia y escuetas referencias a algunas de las actividades del centro y sus residentes. Retorno a Residencia N su número 1, Residencia, cuya edición facsímil presenta ahora el CSIC, concebida y preparada por su Programa de Extensión Científica, contiene (junto a otros muchos- y no siempre conocidostesoros) una colección de vistas del pintor, poeta y estudioso José Moreno Villa: la sobria elegancia de los pabellones proyectados por Antonio Flórez en la que Juan Ramón Jiménez bautizara Colina de los Chopos- que tan finamente sabe pintar Moreno Villa transida de la alegría y la luminosidad de aquellos años- nos revela a las claras el propósito, idéntico, que animó primero la fundación de la Residencia de Estudiantes y, después, de su revista. Quienes diez años antes habían edificado estos pabellones- situados no en un lugar cualquiera, sino precisamente en los Altos del Hipódromo, mirando a la sierra azul del Guadarrama, emblema y horizonte. de la España pensada por Francisco Giner y los suyos- y en 1926 alumbraban Residencia, se movían tras un objetivo reiteradamente definido: la transformación del Estado, la sociedad y aun toda la vida española, por medio de un proyecto educativo que, más allá de los programas escolares, inculcase el cultivo de la ciencia y, E a su través, la plena integración en la cultura europea moderna. Esta dirección de la cultura española hacia la ciencia- l a mayor novedad del nuevo clima espiritual español a decir de Juan Marichal- imprime un sello característico al millar de páginas que transcurren desde la primera entrega de la revista en la primavera de 1926 hasta la última, en la de 1934. Recorriéndolas, se comprende que la Residencia de Estudiantes, por decirlo con palabras de Julio Caro Baroja, llegara a ser, durante dos decenios, el primer centro cultural de Madrid. Quienes lo hicieron posible fueron apenas un centenar de intelectuales, procedentes de toda la geografía española y ocupados en todos los menesteres que constituyen la cultura, trabajando en un ambiente de diálogo entre creadores de los campos más diversos, que pintó Moreno Villa: En un cuarto se hace medicina; en otro, cálculo infinitesimal; en otro, legislación; en otro, caminos, puentes hacia la eternidad, versos. Los frutos de esta relación pueden apreciarse en las páginas que siguen. Residencia y la casa de la que era creación, hervía, quería superarse; había un rumor renacentista que la mantenía en vilo. Durante veinte años- sigue diciendo Moreno V i l l a- he sentido este rumor emulatorio. Así vale la pena vivir. ¿Qué más puede pedir un país? Leyendo Residencia, hay un imperativo que rezuma ia sobriedad de sus páginas, sin demasiadas concesiones a las nuevas corrientes: no hay ultraísmo, ni surrealismo; pero sí late la exigencia rimbaudiana que hoy, los que- por encargo de Enrique Trillas, presidente del CSICpreparamos una nueva etapa para la Residencia (que vuelva a convertirla en un gran centro de creación y divulgación de la nueva cultura científica española) quisiéramos asumir sin reserva, como entonces lo hicieron desde los mayores (Juan Ramón, Ángel Llorca, Orueta, Moreno Villa, don Alberto) hasta la gavilla insólita de los Dalí, Lorca, Buñuel, Pepín Bello: II faut étre absolument moderne. Sin embargo, parece que las bases de la modernidad se han puesto en la España reciente desde otros lugares, no en esta Colina de los Chopos. Desde luego, muchos de los modernos actuales no se reconocen en los espíritus animadores de la Residencia. Y es que están sin hacer las biografías autorizadas de aquella generación de pioneros que ayudó a formarse a otras más conocidas. Hay una excelente biografía de García Lorca, pero todavía estamos esperando las de Castillejo, Jiménez Fraud, Moreno Villa o Pío del RíoHortega. Menos aún existe una recreación, un Brideshead revisited, de sus vidas apasionadas y apasionantes. Pocos saben de tanta emoción, tanta belleza como se derramó, y tanta fuerza: que no sólo era un alegre y refinado grupo; había mucha fuerza en ellos, no sólo para alumbrar a los del 27, sino el primer capítulo de la ciencia moderna en España. He ahí el otro motivo que nos ha llevado a ofrecer esta publicación: brindar un documento de primera mano que permita hacer la historia intelectual del período, relacionando la labor que aquí se refleja y- cito el primer editorial de la revista- los sucesos que construyen diariamente la personalidad moral de la Residencia Esos sucesos no eran sólo las anécdotas residenciales, de las que se espigan muchas a lo largo de estas páginas: son los que acontecen en la España y la Europa de la época, desde los que la acción de la revista, de la Residencia y, más en general, de la Junta para Ampliación de Estudios, cobra su sentido. José GARCIA- VELASCO