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VI ABC ABC 28 noviembre- 1987 totalizadora muy críptica. Gluma es la cubierta floral de las plantas gramíneas imprescindible para la fecundación. Algo que en su correlato lírico esconde la clave de la escritura domingueniana. Sin perjuicio de una valoración positiva e inquietante de su poesía, no está de más advertir que Domínguez Rey se pasa un tanto al hacer la carioca con el lenguaje, arruinando así buena parte de sus hallazgos, de su inquietante búsqueda. Domínguez Rey plantea con sus libros un desafío en el contexto culturalista de la lírica actual. No trata de romper los idealismos o las escuelas poéticas, sino de remontarse a las fuentes mismas de la lengua, al ¡n fien del idioma, para cargar existencialmente su poesía. Difícil tarea, desde luego, cuyo propósito- que en Gluma resulta absolutamente vinculante- persigue animar el poema, la propia palabra de ritmos existenciales. Y, para decirlo con su nuda expresión, ofrecer la palabra misma, como ritmo de existencia. Algo que si no le libra de un desencanto vital, aporta acaso el valor más visible de su poesía: el extrañamiento existencial, una oquedad y resonancia que la confabulación con el mundo entorno, con el mundo más inanimado (o semoviente en todo caso) define y determina. Claro es que en Gluma Domínguez Rey deja señales evidentes en el nivel de la forma para que lo entendamos directamente. Así, en el poema Exilio escribe: Huye poetas vanos, complacientes, ei rito de sus mieles mercenarias. Imponte. No te rindas. Sé lumbre del silencio, aldaba de lo mudo en silbo insomne. Y más adelante remacha: Huye, vete de ti mismo, sin lindes, a los sotos 7 que el viento busca en el jardín del alba. Hasta llegar aquí, el poeta recorrió un importante camino- irregular, desde luego, y no siempre en línea, con retrocesos inclusos como en algunas partes de Lúrido Ocelo desde Garlopa marina una madrugadora inmersión en la conciencia personal, mediante la observación del ritmo de las cosas (el mar en su caso) hasta este Gluma donde hace crisis tal espiral poética. En la ontopoética de Domínguez Rey se percibe una corriente subterránea incapaz de surgir- n i siquiera como un geyser -por sí misma. Toda su lírica es la expresión de una sacudida eruptiva, de un impulso irretañable que no encuentra una salida y que estalla dentro. Esa palpitación humana, lejos de encauzarse como en sus primeros libros, Garlopada marina especialmente, en un tirón surreal y subconsciente, desahucia ese juego, buscando la salvación desde el lenguaje, desde la raíz semántica de la palabra, sin coartadas analógicas. Donde antes decía dejadme abrir el vientre sideral de la noche o en el principio era el silencio puro ahora el poeta vuelve sobre sus pasos echando mano de la forma, de la textura verbal, de la refración fónica de la palabra, para lograr una unidad poemática. Y, sobre todo, su voz en el espacio y en el tiempo. Precisamente en un poema de este libro establece el desiderátum de su lírica, no siempre conseguido: Lo que es, en la palabra ya no es- como no fue ni lo dicho como dijo- ni lo pensado el pensamiento nudo. -Palabra ya la idea e idea brote- la fuente borbollante de palabras. Florencio MARTÍNEZ RUIZ -PoesíáV Gliinm Antonio Domínguez Rey Nueva Poesía. Playor 64 páginas De ningún modo puede adscribirse Antonio Domínguez Rey a esa traída y llevada poética del silencio cada día con menos fuerza, a pesar de estar amparada por muy conspicuos autores. El autor de Gluma nada menos que su sexto poemario, se encarniza en una teoría muy personal- l a prevalencia del signo poético, por sobre otras líneas estéticas- de la que este libro es una experiencia al límite Experto en trabajos de investigación lingüística y poética, como demuestra en sus recientes libros El signo poético y Novema versus pocema -este último, un panorama informativo y crítico de la generación del 6 0- la concepción de la poesía para Domínguez Rey arranca de una suerte de ontopoética constitutiva de la realidad y constituyente de su significado. Con toda humildad declaro que, antes de penetrar en la personalísima terminología de este libro- e n su lenguaje casi tectónico y en su protopalabra nutricia- he consultado, contra mi costumbre, un diccionario. Los títulos de libros suyos, como Garlopa marina Gremor Lúrido ocelo y aun el gallego Lúa Loura incluyen siempre una metáfora La alegría de narrar EDICIONES ALFAGUARA EDICIONES ALFAGUARA Juan Bravo, 38 28006 MADRID Tel. 2763800 DISTRIBUYE ITACA López de Hoyos, 141 Tel. 4166600 (14 lineas) 28002 MADRiD Ai da Manuel Fernández, s n Jel (93) 3817311 San Adrián del Besos Barcelona André Kaminski: El año que viene en Jerusalén Traducción de M 3 Teresa de Zubiaurre Esta es la historia de dos familias judias, los Rosenbach y los Kaminski, a las que el destino y bs avalares de una Europa que hierve de guerra y revoluciones harán encontrarse en las personas de un médico ina hermosa ñera mujer jnservadora rsidad de Viena. 3 todo, un gran e histórico extraordinaria tira soaal.