Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
28 noviembre- 1987 ABC íltkmvio ABC III OOOS sabemos Como es otra, de las más importantes, la de que Camilo saberse ta vida espaJosé Cela es un Camilo José Cela ñola al dedillo y la de escritor total. Y los que Plaza Janes. Literaria. Barcelona, 1987. 320 páginas meter la cuchara en el le seguimos hace algún caldo común, sin que tiempo- hace mucho tiempo- tenemos en la memoria aquella cé- ciones, recién publicadas, esas otras de ayer el preguntado pueda en algún momento notar lebre entrevista que le hizo a Azorín para Coo de anteayer que completan la ágil labor del que el preguntador acaso fuera más. acertado que él en la respuesta. Yo le recomendaría a rreo Literario en diciembre de 1950. Inolvidareportero. ble, aunque hayan pasado ya treinta y siete Sólo alguien que, como C. J. C. ha sido en- todo periodista en época de aprendizaje que años. Y los que pasarán. La entrevista se ti- trevistado centenares o millares de veces, se leyera este libro despacio y con la meditación tula ahora Azorín o el hermetismo delibera- podía atrever con serenidad y desparpajo suficiente, pero que no trate de imitar una sola de sus líneas porque se iba a notar indo No recuerdo, eso no, si éste era el mismediatamente que no era todavía Camilo mo título que lleva hoy en los principios de José Cela. este libro fragante y enjundioso. El caso es que Azorín no habló- y estuvo muy fino, eso Al lector sí que no hay más que decirle: s i- no utilizó mas que algún monosílabo que Tolle, lege. Con la seguridad de que va a paotro, y con todo este material en la cartera, y sar unas horas divertidas. Fijarse ahora en algunos silencios y algunos pasmos, Cela una conversación determinada sería obvio. consiguió redactar una entrevista estupenda, Modelo son la citada con Azon n, la inventada un diálogo ejemplar: Le sigo a usted en el con Salvador Dalí, la de magisterio indudable ABC... No, no... Sí, señor, yo le sigo a mantenida con Felipe González, distinta a usted en el ABC... No, no... ¡Caramba, cualquier diálogo periodístico que se haya poque sí! Le juro que le sigo a usted en el dido tener con el presidente. Es un retrato líriABC... No, no, quien le sigue a usted en el co y tenso el que hace a Américo Castro Arriba soy yo. (Y ésta fue la frase más larga- el viejo profesor es bondadoso y sabio, lique salió de labios del maestro. Gracias, yo beral y gentil, verdadero y esforzado: dulce y a usted también. Yo no quisiera molestarle... casi abandonadamente esforzado. La maña No, no... El ojo derecho de Azorín destila na del día en que se marchó, otra vez por el una lágrima. ¡Buena casa tiene usted! aire, como la paloma, el aire dé San Bonet se No, no... Y así hasta el final. alumbró con una lucecita amarga La de Si en Cela no hubiera, desde que cogió la Miró es íntima y se ve algo así como la displuma por vez primera, un talento fenomenal tancia de los astros entre los dos que hablan. de escritor, un escritor de calado mayúsculo, Joan Miró se queda mirando para el último aquella entrevista, o lo que fuera, no podía punto de luz de la tarde, para un suspiro de haberse publicado, pero al entrevistador no luz que nadie ve; él sí lo ve y lo cuenta y lo se le ponían obstáculos y logró una de las clava en el lienzo: es la yema del mundo, el páginas más graciosas que ha publicado nunsilbido en el que duerme el primer soplo de la ca. Y sabemos que tiene muchas. Ya sabevida. mos también, según confesión propia, que en A Federico Bahamontes le habla como si éste como en otros trances él lo pone fuera peladeando al lado suyo, después de todo... Y hoy nos ofrece un libro donde, bajar la cuesta de la Reina, y le hace decir: efectivamente, ha puesto muchas cosas, y ¿Memoria, entendimiento o voluntad? Me- dos cosas que nuestro novelista sabe aunar esa difícil agudeza de conducir al entrevistamoria; me sé hasta los baches. Bahamondo por la trocha justa del diálogo para que el de manera perfecta- a pasar a la silla de enfrente, y tomar ese difícil lugar del periodista tes es de piñón fijo... Muy inteligente, un preguntado dé todo lo posible de sí. mano a mano experimental entre dos homante la persona calificada y popular. Sólo él, En tres partes agrupa C. J. C. a sus entre- que se puede arriesgar a dar al parón justo al bres jovencísimos, hartos y gozosos de saber vistados: I) Anteayer: Manuel Machado, Azoy de vivir, la conversación con José María de ilustre y a decirle: ¡Oiga, no me pregunte, rín, Pío Baraja, Cristino Mallo, Vázquez Díaz, Areilza. Lenta, llena de antigüedad española que el preguntado es usted! Sólo el novelisel conde de Yebes, Eduardo Vicente, Sant- ta podía afrontar esta escena de un tú a tú y americana, la sostenida con Miguel Ángel Yago Padrós, Melchor Fernández Almagro e Asturias. El siempre sorprendente Baroja: irrepetible, y sólo él podía dar categoría inesIsaac Díaz Pardo; II) Ayer: Américo Castro, perada al tópico de la pregunta más que re Este Galdós me pesa; a mí me cae un poco Joan Miró, Pablo Picasso, Ángel Ferrant, Mi- calentada, porque sólo a él no se le queman pesado; no sé a los demás... El cubismo me guel Ángel Asturias y Alonso Zamora Vicente, los dedos ante la inquisición por los caminos parece una estupidez. La visita a Pablo Piy III) Hoy: Felipe González, Gutiérrez Mellamás trillados y de porvenir poco interesante: casso y la botella de anís que Hevó Cela y do, Andrés Segovia, Bahamontes, Enrique que se bebieron a medias. La conversación ¿Qué flor querría usted haber sido? o ¿cómo Tierno Galván, Salvador Dalí, García- Pelayo, se suicidaría usted? o ¿a quién quieres más, con Sara Montiel: el Cela más desaforado y Irene Gutiérrez Caba, Carlos Ferrer Salat, a papá o a mamá? Pero ya se sabe o se es- contenido; dos simpáticos frente a frente. De Manuel Diez- Alegría, Manuel Fraga, José pera que de una pregunta, aparentemente pronto, Carlos Ferrer Salat y yo convenimos María de Areilza, Pablo Serrano, Jordi Pujol, necia o insustancial, Camilo va a sacar mateen que, en España, la vocación, la aplicación, Puigvert, Fernando Fernán- Gómez, Sara ria brillante suficiente para él y para su entrela constancia, vamos, lo que no hay, queMontiel, Joaquín Barraquer, García Sabell, Al- vistado. branta torres y derriba muros. Habla con fonso Guerra y Francisco Fernández OrdóFraga de la suerte, de las meigas y de la Algo que va a aprender en seguida el lecñez. queimada. Fraga dice: Nadie muere cinco tor es a admirar el tono- los tonos- del enminutos antes. Y también: un cuarto de hora Basta la nómina y unas palabras del autor trevistador. C. J. C. sabe por propia experienantes de morir se está todavía vivo. cia que no se debe preguntar a quien no se para calcular lo que nos promete este libro. admira y que río se debe arrastrar a la lid de Las palabras son éstas, que están a la cabeCamilo José Cela, al final de cada entrevisza del tranco tercero y las que responden la encuentas más que a las personas que esta, publica un Inventario de material sobrantán por encima del que pregunta. Al menos mejor a la actualidad de tos personajes entrete que a veces resulta tan interesante o vistados: Mi propósito es sencillo: se trata en esa ocasión. Y esto no es otra cosa que más que el cuerpo formal de la conversación. de llevar al papel mis conversaciones con inteligencia periodística y maneras que viePablo Serrano: ¿La guerra? ¡Es horrible la quienes, cada uno en lo suyo, representan nen de la buena nacencia y de la justa edu- guerra. Yo desecho la violencia, toda violenentre nosotros tas más. altas cotas de popula- cación, algo que C. J. C. domina- cuando cia, y creo que hay un arma muy positiva: la ridad, eficacia, saber, dignidad, serenidad y quiere- córírara oportunidad y con sabrosa palabra... maestría: Porque una de las gracias de este maestría, excepto el Rey, claro, a quien pienso que no debemos meter en este juego. Y libro está en la absoluta libertad que eT escriJosé GARCÍA NIETO un acierto de unir a estas últimas conversa- tor ha tenido para elegir sus personajes. T Conversaciones españolas de la Real Academia Española