Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SÁBADO 28- 11- 87 INTERNACIONAL Elecciones clave en Turquía- ABC 31 Una pieza fundamental en la estrategia defensiva de la Alianza Atlántica Ankara cree que la ayuda USA a su Ejército es insuficiente Ankara. Juan Carlos Azcue, enviado especial Si existe un país en Europa cuya defensa sea básica para la Alianza Atlántica, es, sin ningún género de dudas, Turquía, situada en la primera linea de la respuesta bélica al Pacto de Varsovia. Catorce guerras con la Rusia de los zares dan un pie histórico a esta afirmación. Este inmenso territorio del oriente euroasiático, con una extensión de unos 781.000 kilómetros cuadrados, escogió en el año 1952 su aliado estratégico: Occidente. Paro e inflación, dos lacras de la economía otomana Ankara. J. C. A. enviado especial Los turcos, hoy día, tienen todas sus apuestas depositadas en su integración en el Mercado Común; su asociación se remonta a 1964 y en la actualidad constituye un consenso para todas las fuerzas sociales. Empresarios, obreros y sin duda las Fuerzas Armadas estiman que una nación que esté asociada a la OTAN y al Consejo de Europa tiene algo que decir. Cifras de un tercer mundo, pero esclarecedoras, ya que figuran al lado de las democracias europeas: cincuenta y dos millones de ciudadanos, de los que casi la mitad, un 45 por 100, tienen menos de quince años. Se estima que para el año 2000 alcanzarán la cifra de setenta millones de personas, es decir la más alta demografía del continente, con un crecimiento anual del 2 por 100. Pero no es oro todo lo que reluce sobre el Palacio de Topkapi. Los turcos se han apretado el cinturón en los últimos años: en 1980, un trabajador podía comprar pan trabajando catorce minutos; hoy, para hacerlo necesita trabajar cuarenta y dos. Desde hace diez años la inflación es el mayor cáncer de la economía turca. El Gobierno del primer ministro Ozal intenta reducirla por debajo de la barrera del 40 por 100. Con todo, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico ha dado buena nota a los turcos. El crecimiento del PNB fue del 8 por 100 el año pasado, y éste está alcanzando casi un 7 por 100. Las exportaciones han crecido un 300 por 100 en los últimos diez años y el Producto Interior Bruto sitúa a Turquía en el noveno puesto de los países de la OCDE. Al lado de estos logros la otra cara de la moneda: los trabajadores han perdido su poder adquisitivo en más de la mitad durante los últimos siete años. La respuesta social no se tía hecho esperar y las huelgas se han incrementado en todo el país. Las cifras son esclarecedoras: pese a vivir en dictadura, en 1984 se perdieron cinco mil horas de trabajo. Este año, en sólo siete meses ya se ha superado el millón. El paro, la otra lacra social, alcanza al 16 por 100 de la población activa. La emigraoión ha producido una alternativa, ya que oficialmente un millón ochocientas mil personas, incluidas sus familias, han emigrado a países de la CEE y un cuarto de millón a los países del golfo Árabe, logrando con sus divisas sanear la economía nacional. En un país donde la inversión extranjera va recobrando confianza todavía de una forma muy prudente, pasados los estragos anteriores a 1980, en que el sindicalismo era pieza clave, las dos grandes centrales, la DISK (con cuatrocientos mil miembros) y la TURKS- IS, de tendencia oficialista (con ochocientos mil miembros) fueron prohibidas entre 1980 y 1983. Paulatinamente los derechos sindicales han ido reconociéndose, con la salvedad del derecho a la huelga general Pero la economía turca ha sabido diversificar sus mercados. La CEE absorbe el 43 por 100 de las exportacione turcas, mientras otro 35 por 100 va destinado a los países árabes, principalmente a Irán e Irak, debido al conflicto bélico. Izmit ANKARA O INSTALACIONES OTAN BASE MILITAR AERÓDROMO MILITAR POBLACIÓN MAYORITARIA C J ESTACIÓN KURDA Zá RADAR JAVIER SICILIA Hoy, como muestra el mapa, Turquía es la inmensa escucha de la OTAN Nada menos que veintiséis bases norteamericanas se encuentran instaladas en su territorio. Aeródromos, estaciones de seguimiento, bases militares y depósitos nucleares hacen que el país tenga todas sus cartas apostadas en caso de conflagración. Este ex imperio que hizo temblar al mundo, con un Ejército considerado el más fuerte de la OTAN, con 800.000 hombres en filas- 600.000 en el Ejército de Tierra- es un gigante con pies de barro. La crisis económica en un país con escasos recursos naturales ha propiciado unas Fuerzas Armadas numerosas pero escasamente dotadas, donde el valor reconocido del guerrero turco no basta ya ante los medios sofisticados de la guerra moderna. El general Alexander Haig expresó, cuando desempeñaba el cargo de comandante en jefe de tas fuerzas de la OTAN, que Turquía era un cementerio de chatarra, ya que su Ejército no se correspondía con la tecnología de las últimas décadas. Según el profesor turco Stephane Yerasimus, profesor en la Universidad de París, las Fuerzas Armadas otomanas están básicamente mal dotadas. El factor humano, con soldados que cumplen un servicio de dieciocho meses, cuenta con 35.000 oficiales y una cifra similar de suboficiales, en un país donde la dotación para las Fuerzas Armadas es inferior a la del Ejército belga y apenas superior a la del griego, sin olvidar que representa un gran esfuerzo para la economía nacional: el 5,2 por 100 del Producto Interior Bruto. El Pentágono ha estimado que serían ne- cesarios mil doscientos millones de dólares al año durante una década para poder modernizar el Ejército turco. La cantidad, para el Tesoro norteamericano es desorbitada y sólo alcanza la mitad en la actualidad, lo que ha provocado el contencioso entre Ankara y el amigo americano ya que los otomanos consideran que no se puede seguir haciendo de cabeza de turco si comparativamente Israel y Egipto reciben mayores ayudas económicas. Turquía tiene la llave de los Dardanelos. Un navio soviético atraviesa diariamente como media el estrecho en los dos sentidos, pero el reconocido valor del Ejército turco no se corresponde con una defensa antiaérea, que procede en un noventa por ciento de los años cuarenta, con fuerzas blindadas M- 47 y M- 48 que combatieron en Corea. Una Marina cuyos navios tienen una edad media de treinta y cinco años, junto a una Fuerza Aérea de los años sesenta, formada en un setenta por ciento por aviones F- 100. Todo ello, en combinación con el valor estratégico que tiene Turquía para la Alianza occidental, y que el Gobierno turco sin duda conoce, ha provocado no tanto como fricción, sino cierto desasosiego en las relaciones, sin embargo cordiales, que mantiene Turquía con los Estados Unidos. El capítulo de las ayudas financieras norteamericanas para la renovación y mantenimiento del Ejército turco es a todas luces insuficiente para un país de la categoría estratégica de este, y en mayor medida si se comparan con las que reciben otros socios en cuestiones de defensa de Washington que, comparativamente, no tienen el valor geoestratégico turco ni suponen tanto en el eventual choque con el Este.