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30 A B C INTERNACIONAL Elecciones clave en Turquía- SÁBADO 28- 11- 87 Pese a la apertura, el Ejército mantiene supresencia política Una cuestión controvertida: los comunistas siguen proscritos Madrid. Ángel Puerta Turquía se enfrenta mañana, día 29, a una las elecciones más cruciales de su historia reciente. Acaba de solicitar su ingreso como miembro de pleno derecho en la Comunidad Económica Europea, en su intento por ganar definitivamente la modernidad que soñó en 1920 el padre la Turquía actual, Kemal Ataturk. Sin embargo, todavía son muchos los problemas de adaptación a la vida comunitaria en aspectos económicos, políticos y sociales. En su economía todavía sigue pesando la agricultura sobre la industria. En política, el control militar sobre la vida pública y la prohibición de algunos partidos sigue siendo una cuestión difícilmente asumible por las democracias comunitarias. Y en lo social, la remora de las costumbres del islamismo, practicado por el noventa por ciento de la población, aunque el Estado se proclame laico, y el peligro de una involución fundamentalista por mimetismo con sus vecinos iraníes, hace que en Europa se mantengan ciertas reservas sobre la integración turca en la Comunidad. Por otro lado, Turquía está integrada en la OTAN, y con sus cuarenta bases de utilización conjunta con Estados Unidos es, sin duda, el mejor aliado para garantizar la seguridad del flanco sur de la Alianza, en un punto tan conflictivo como es Oriente Medio. Turquía tiene frontera con Irán, Irak y Siria y con la Unión Soviética, Bulgaria y Grecia. Parece, pues, justo que quiera pasar factura con su reconocimiento como miembro de pleno derecho en la CEE. En las cuestiones políticas, el Gobierno de Ozal, con el consentimiento de los militares, ha comenzado la apertura. En estos comicios van a poder participar ya dos de los líderes turcos más carismáticos de los últimos tiempos: el conservador Suleyman Demirel y el socialdemócrata Bulent Ecevit, ambos ex presidentes del Gobierno y ambos, también, suspendidos de actividad política desde 1980, tras el golpe del general Evren, hoy presidente de la República y discretamente retirado de la milicia. Permanecen proscritos, sin embargo, los comunistas. Y este es uno de los asuntos que todavía se cuestionan en Europa a la hora de legitimar u homologar la democracia turca. Esto y el hecho de que los militares puedan intervenir en la vida pública, aunque con la Constitución en la mano. En primer lugar hay que aclarar que los golpes a la turca no son comparables a los que se dan en las Repúblicas iberoamericanas. Es decir, no tienden a perpetuar una dictadura, como ocurre en Paraguay con Stroessner o en Cuba con Fidel Castro. En Turquía el Ejército moderno es una institución creada por Ataturk para velar por la seguridad del Estado. La cuestión está en asumir o no el concepto de seguridad de los militares. Lo curioso, y casi inadmisible, para la mentalidad democrática europea es que este papel de Ejército salvador es asumido e incluso apoyado por amplísimos sectores de la sociedad turca. De modo que cuando los militares creen que la República está en peligro, toman el poder. Así lo hicieron en 1960, en 1971 y en 1980. Después destituyen al Gobierno, suspenden a los líderes que conside- La proximidad geográfica de los países en los que impera el fundamentalismo islámico crea problemas a un Estado de mayoría musulmana que se esfuerza por ser laico Aunque existen discrepantes, la opinión generalizada en Turquía es que el Gobierno del Partido de la Madre Patria, presidido por Turgut Ozal, ha conseguido en estos cuatro años imprimir una cierta estabilidad política y económica en Turquía. Ha bajado la inflación, ha crecido algo la economía A pesar de ello los comicios van a ser un auténtico test para la política de Ozal, aunque ¡os observadores coinciden en que cuenta con todas las de ganar. Entre otras razones, según la oposición, por su mayor acceso a los medios de comunicación. Pero la batalla va a ser dura. No se trata de unas elecciones ideológicas, sino de competencia entre afines. Ozal se las tendrá que ver fundamentalmente con Demirel en el centroderecha, mientras que entre los socialistas, los partidos de los irreconciliables Ecevit e Inonu pueden hacerse picadillo en las urnas. Mientras tanto, Turquía sigue pendiente de una importante incógnita: su adhesión de pleno derecho a la CEE, que es el problema principal, al margen del desempleo y la inflación que combate el Gobierno. La importancia que Turquía presta a su incorporación a la CEE queda patente en el hecho de que el encargado de los asuntos europeos, o más concretamente comunitarios, tenga rango de ministro de Estado. En la actualidad esta cartera es responsabilidad de Alí Bozar. Para él, la integración de Turquía en la CEE no es una cuestión de partido sino de Estado, y por eso no cree que los resultados electorales vayan a influir en el proceso de ingreso. El partido que propusiera algo contrario a nuestra incorporación- d i c e- no conseguiría representación en el Parlamento turco. Es consciente, sin embargo, de que Turquía tiene que resolver antes algunos problemas. Fundamentalmente económicos. Nosotros- afirma el ministro- damos una importancia especial al capital extranjero. Si logramos la inversión de otros países en Turquía habremos conseguido un apoyo importante para nuestro ingreso. Añade que los inversores tienen en Turquía una gran oportunidad, sobre todo en infraestructuras, de las que el país está verdaderamente necesitado. En cuanto a los posibles perjuicios que originaría en el sector agrícola comunitario el ingreso de Turquía, Bozar sostiene que no serían diferentes de los que en su día planteó la incorporación de España, Portugal o Grecia y que la cuestión es considerar a la Comunidad como un todo solidario. ran culpables de la situación, convocan elecciones con los partidos que estiman convenientes y, finalmente, se retiran de nuevo a los cuarteles. Así, en los años anteriores a 1980 se habían sucedido en el Gobierno el conservador Demirel, del Partido de la Justicia, y el socialdemócrata Ecevit, de Izquierda Democrática, ambos con igual mala fortuna. El país atravesaba una grave crisis económica, política y social, con decenas de muertos diarios por el terrorismo, a la que ninguno de los dos primeros ministros parecía dar solución. De modo que cuando los militares se hicieron con el poder, apenas se hizo notar una reacción popular. La mayoría de la población, incluso, acogió la intervención militar con cierto alivio. Después los militares convocaron un referéndum y suspendieron de. actividad política a muchos de los principales, entre ellos Demirel y Ecevit, aunque ambos han seguido actuando en la sombra, con. cierta tolerancia oficial. Lo que si originó el golpe fue una profunda división, tanto en la izquierda como en la derecha. De disidentes de ambas ideologías, o al menos de desencantados, surgió una tercera fuerza que en 1982 se alzó con el poder a través de las urnas: el Partido de la Madre Patria, comparado por los especialistas con la UCD española de la transición, aunque sus líderes insisten en que se trata de un partido cohesionado y con el pragmatismo como principio de sus fundamentos ideológicos.