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SÁBADO 28- 11- 87 1 OPINIÓN ZIGZAG ABC 13 Escenas políticas. Presos cubanos Hay en la protesta de los presos cubanos en las cárceles norteamericanas una denuncia por encima de cualquier otro aspecto: el miedo de los cubanos a la dictadura de Fidel Castro. Como explicaba nuestro columnista Manuel Blanco Tobío, las cárceles de Estados Unidos no son ninguna panacea. Pero aun así, los presos cubanos prefieren permanecer en ellas que volver a Cuba, aun con la promesa de una amnistía para sus delitos. Una nueva y relevante denuncia del régimen castrista. Televisión universitaria Hay que poner la Universidad y la Facultad de Ciencias de la Información a la altura del reto tecnológico de nuestros tiempos. Son palabras del rector de la Complutense. Promesas como éstas son parte de un proyecto ambicioso: Habrá un verdadero periódico en la Universidad muy pronto y entrará en funcionamiento una tejevisión comunitaria Unamuno abandonó las aulas practicando un sistema de enseñanza basado en el discurso magistral; hoy por hoy, y las palabras de Villapálos así lo aventuran, los métodos pedagógicos se trocan por los caminos que han abierto las nuevas tecnologías. Todo un sueño hace algunas décadas: verbo e imagen al servicio de la investigación universitaria. mientras, la Policía Municipal ha impedido la entrada de público. La situación ha llegado a extremos inadmisibles cuando en el local actuó un famoso grupo musical y la Policía Nacional impidió, incluso con cargas, la entrada de los jóvenes. Los propietarios han interpuesto una querella por abuso de autoridad contra la Junta Municipal, mientras ésta mantiene silencio. Pero el asunto no debería ser tan complejo: si la orden existe y ha llegado reglamentariamente a los dueños del local, el Ayuntamiento tiene los medios necesarios para hacerla cumplir. Si no es así, la presencia de policías municipales ante el local es un acto ilegítimo. Y mientras tanto, ni los dueños logran beneficios, ni la Junta aclara la situación, ni los vecinos han dejado de soportar el volumen de la música. ÉXTASIS ICEN que entre los batueeos se ha puesto de moda el éxtasis El éxtasis entró en Ibiza, lo mismo que Parretti entró por Formentera. Dicen también (el cronista, en este caso, escribe de oído) que el éxtasis p r o d u c e un estímulo en el deseo de comunicación. Se t r a g a uno la pastillita del éxtasis y siente inmediatamente unas irresistibles ganas de relacionarse. No se trata necesariamente de una excitación de la libido, sino de un antídoto contra la misantropía. Se produce algo así como una urgencia de abercamiento al vecino, de modo que nos hacemos más prójimos del prójimo. No es que yo afirme que los batuecos están tragando pastillas de éxtasis con la voracidad que tradicionalmente hemos sentido por el garbanzo, y que hayamos pasado, de la noche a la mañana, de celtíberos agarbanzados a batuecos extasiados. Pero si contemplamos algunas conductas actuales, podemos caer en la tentación de pensar que algunos españoles están tomando bolitas de éxtasis como si fueran garbanzos. Ya se sabe que los garbanzos, ai decir de aquel cronista francés viajero por tierras de España, son unos balines amarillos, de aspecto inofensivo, que una vez injeridos, hacen explosión en el estómago. Bueno, pues los balines de éxtasis no hacen explosión en el estómago, sino en el corazón. Vamos, que don Gregorio Peces- Barba se toma una dosis de éxtasis y se abraza también a una letrada de las Cortes. Por ejemplo, don José Antonio Ardanza, tal vez inflamado por el éxtasis sintió el deseo indomable de comunicarse y de entenderse con los de Herri Batasuna, con el pretexto de tratar con eüos acerca de! pacto antiterrorisía. Natura! -mente, los herribatasunos, menos extasiados sin duda que el lehendakari le han hecho un solemne corte de mangas, y han interrumpido la efusiva comunicación. O sea, que no se han manifestado receptivos a las- mamolas del lehendakari Imagino a don José Antonio Ardanza en el despacho de Ajuria Enea, haciendo dingolondangos a sus visitantes. D Akaitz Y vuelvo a pensar en la muerte, aunque haya una modificación sustancial: el hecho de que Akaitz exista cambia mi sentir ante la muerte, la idea de dejarle sin madre me horroriza Akaitz tiene ahora cuatro años y a menudo pregunta: ¿Dónde está mi madre? Aún no entiende esas palabras que escribió Yoyes. Ajeno a siglas fatales, a comandos asesinos y a luchas nacionalistas, el nombre del pequeño ha servido de emblema y contraseña a la operación que ha dado con el presunto asesino de su madre y otras muchas vícDiscoteca clausurada timas. Pero conviene destacar La Junta Municipal de Sala- algo más, algo que ha cambiado manca decidió, atendiendo las en el País Vasco: una ciudadaquejas de los vecinos, clausurar nía que en su inmensa mayoría una discoteca de la calle Doctor ya no se opone a la detención Esquerdo. Sin embargo, los due- de un etarra. La operación ños del local siguieron abriendo Akaitz ha tenido un nombre insus puertas, y haciendo sonar la fantil que auna la esperanza de música, todos los días porque un pueblo y el valor de sus Fueraseguran no tener ninguna notifi- zas de Seguridad. cación de la orden de cierre; CE NT SU NEGOCIO EN EL CENTRO DE MAJADAHONDA 4 nformacjóffi etitadelocales: En fÁmlé fíaP M H R A U A I Fré gasüiíneri ERDR Mira, mira, un pajarito sin cola, amapola, amapola, amapola. Y los herribatasunos: Tu padre. Pero, hombre, ¡a quién se le ocurre llamar a los herribatasunos para firmar con ellos un pacto contra sí mismos! Una sinfonía de Mahler, una pastillita de éxtasis un poema de Kavafis, otra pastillita de éxtasis un telefonazo de Calviño y la tercera pastillita de éxtasis Y el señor vicepresidente del G o b i e r n o sale disparado para Nicaragua a comunicarse con Daniel Ortega, abrazarse en Esquipulas II, confraternizar en Contadora, estrechar lazos en la subvención y besarse en la democracia. Daniel Ortega, cuando se ve junto a don Alfonso Guerra, debe entrar permanentemente en éxtasis, porque se muestra mucho más receptivo que los herribatasunos con Ardanza. El comandante se solidariza con nosotros frente a los Estados Unidos y recibe a Guerra como una muestra de solidaridad. La democracia batueca se solidariza con la dictadura nicaragüense. Milagros del éxtasis compañeros. ¡Anda! pero si parece que hasta los banqueros se estén forrrando a éxtasis De pronto, les ha entrado a todos las ganas de fusionarse, de relacionarse, de sentarse juntos en el Consejo de Administración, concesión que, en un banquero, debe de ser algo así como irse a la cama rendido de amor y deshecho en mieles. Hasta ahora, los banqueros había sido personajes reservados, inescrutables, casi inaccesibles y muy poco comunicativos. Les cantabas endechas y no te abrían la ventana, o sea, la ventanilla, como no añadieras a la declaración de amor, des firmas de toda solvencia. Y además, -se comunicaban contigo por poderes. Entre eüos mismos, no se mostraban demasiado expansivos, y cuando se reunían a comer, más que comunicarse, se adivinaban. Y de pronto, la Banca española es un nido de arruiios, de achares, de celos, de guiños, de amores secretos y de odios cordiales. O sea, que el éxtasis está haciendo estragos. Jaime CAMPMANY