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ABC, póg. TRIBUNA ABIERTA VIERNES 27- 11- 87 N un país como el nuestro- y en una cultura oficial como la nuestra- tan dados a los fastos y celebraciones, a veces de lo casi nada y a veces de lo grande, es bien significativo que el centenario de un gran prosista haya pasado punto menos que de puntillas y sin ser notado, y eso que hacia el fin de su vida- exiliado- los batintines del reconocimiento empezaron a sonar, con cierto clamor, para Corpus Barga. Pues, en efecto, Corpus (Andrés García de la Barga) que murió en Lima en agosto de 1975, había nacido en Madrid, en 1887, o sea, hace ahora un siglo. E CORPUS BARGA: CENTENARIO Y LUZ DE UN CASI vi ¿Por qué el silencio sobre Corpus Barga? Creo saber y poder decir varias razones, pero comenzaré por la más profunda, que no sé si es también la más grande. Corpus fue toda su larga vida- s u intensísima vida- un raro, un esquinado, un hombre más pendiente de la intensidad que de la grandeza. Marcel Proust escribió en algún lugar de su excepcional novela: Los buenos años son los años perdidos. Y acaso porque Corpus se entregó al vivir, perdió un poco su obra y el consiguiente reconocimiento. La vida de Corpus Barga tiene algo de biografía histórica- esto es, de retrato de su tiempo- y mucho de trepidación, de fuego, de permanente aventura. Desde muy joven vivió con ardor el mundo de la literatura, frecuentó a los literatos (Baroja y Valle- lnclán fueron sus debilidades) pero además a los periodistas, y sobre todo a la vida misma. Corpus tuvo una juventud rebelde, apartidista, pero anarquizante, hambrienta de experiencias, de libertad y de liberación. Se le tenía por un joven atildado y apuesto, pero uno lo imagina como un romántico: anhelante de arder. Publicó libros muy pronto (el primero, uno de versos, Cantares, es de 1904) pero ni sus cuentos ni una novela de 1910- resultado de escapadas y lances- le proporcionaron la notoriedad que comenzaron a darle, por esa fecha, sus artículos en diferentes periódicos, refrendada muy pronto por grandes nombres de las letras, entre los que estuvo Unamuno. Mas el lado rebelde de Corpus se manifestó en un semanario satírico llamado Menipo, que le trajo problemas con el orden, y le invitó a autoexiliarse en París. Era en 1913. Ahí acaba el primer período de su vida: el de un joven, ardientemente vinculado a la literatura y a la acción, que comenzaba a hacerse un nombre de escritor, que prácticamente (y por bastante tiempo) se detuvo allí. Instalado en París- y más tarde casado con una francesa- Corpus se dedicó activísimamente y casi con exclusividad al periodismo. Sus artículos- enviados a notables periódicos españoles- trataban de todo, pero especialmente se notaban por su calidad literaria y por su rotundo y amplio conocimiento. Corpus vivió en París- y viajando por Europa- con una intensidad más que notable. Hizo crónicas de viajes en avión y en aeróstato, de eventos sociales entre la aristocracia proustiana, de nuevos ismos pictóricos, y conoció y trató (a más de los españoles J suavemente al olvido. Es d e c i r m u r i ó un poco antes de tiempo; si hubiera durado más, hoy estaría, y desde hace años, cubierto de premios y laureles. Por Luis Antonio de VILLENA Pero las cosas son que pasaban por París) a todo el mundo: Pi- como son, y hasta es posible que esté bien casso, Cocteau, Maiakowski, Trostsky, Ke- que así sea. A mí- personalmente- se me rensky, Rodin, Diego Rivera, Bergson, Fran- da un ardite que Corpus Barga, un testigo licis James o Thomas Mann... La lista- ina- terario excepcional de nuestro mundo, tenga barcable- es ya sobresaliente, pero es que o no tenga premios. El, estoy seguro, no eliademás entrevistó al Papa Pío XI, a Mussoli- gió la vida del triunfador, sino la del vividor, que por veces son sendas ni o a Marinetti, y anduvo con opuestas. Lo triste es que el siModigliani, o Satie, y fue muy lencio, la hosquedad, la incomamigo de llia Ehrenburg. Y se prensión, no le dejaran dedicarse habrá notado que menciono sólo a la literatura, a toda vela, cuana los extranjeros o a quienes do quiso contar (y lo hizo en casi lo eran. Todo ello quedó en gran medida) lo que había sido crónica, junto a viajes, amoríos y su vida heterodoxa. De ahí viene aventuras. La vida parisiense de el que apenas se haya hablado Corpus Barga- que viajaba toeste año de Corpus Barga: se dos los años a España- producree que le llegó el reconocice la sensación de un brillante miento, pero nunca le vino del desfile. Claro que nuestro autor todo, le faltó tiempo; se le conoescribió (literalmente hablando) cía poco, porque su nombre espoco, y apenas nada pasados taba más vinculado al periodislos años veinte. mo- que es efímero- que a la Ayudó a la RepúbHca españoliteratura; y finalmente no se le la, y en esos tiempos volvió a termina de situar bien, porque él Luis A. de Vlllena Madrid dedicándose a un periose preocupó- simplemente viPoeta dismo más polemista y político. viendo- por ser un descolocado. El fin de la guerra civil lo devolOdió el nacionalismo y el regionalismo, y vió a Francia (fue compañero de ruta al exilio supo gozar una de las vidas más genuinade Antonio Machado) y allí permaneció hasta mente cosmopolitas de nuestro tiempo. Corque, tras la contienda mundial, en 1948, fue a pus- -que trató a todos- no perteneció a ninPerú, a Lima, como director de la Escuela guno. Buscó la amistad o la cercanía, pero Universitaria de Periodismo. Por entonces huyó de las capillitas. Aceptó ser quien era Corpus había vuelto a escribir- Hechizo de- y como era- cual un singular y poco frela triste marquesa- pero era prácticamente cuentado privilegio. Así es que no nos queje- salvo entre los propios exiliados- un olvi- mos. Entre tanto oropel de vencedores, y tandado, un desconocido. Mediando los años ta salpicadura de quienes denodadamente lucincuenta, ya viejo, Corpus Barga inició la re- chan por serlo, celebremos a este gran dacción de su obra magna, unas memorias escritor como un raro, como a un derrotado: -amplias, densas, en una escritura muy clá- sería muy bonito que no nos lo quitasen. sica, a la par que libre y llena de meandrosque habrían de llamarse Los pasos contados. Sin embargo- y dejado de lado el hombre Aunque Corpus sólo llegó a concluir cuatro vividor y un algo altivo que Corpus quiso de los seis tomos de que habría de constar, ser- queda aún mucha labor que hacer por la obra cuenta entre los monumentos de la el autor. Cuidar más su obra- y a editada- prosa castellana de nuestra época, aparte su esencialmente el gran monumento, a menudo valor genérico como biografía o memorias silenciado, que supone Los pasos contados, que son- o pueden semejar- una novela. con momentos sublimes, y una densidad sólo Pero es que a nuestro autor le costó trabajo atribuible a los mejores textos. Y de otra parpublicar lo escrito, y esos primeros tomos no te, continuar (es grata labor de hemeroteca) hallaron apenas eco. Sólo el último, Los gal- forjando antologías de los artículos de Corgos verdugos, obtuvo el Premio de la Crítica pus, labor que injció hace un par de años Ary el aval y la resonancia de los entendidos. turo Ramoneda Salas, al publicar en Júcar Pero ya era tarde, 1974, y Corpus murió al una selección- acertadísima- de sus Cróniaño siguiente. La falta de acogida- y algunas cas literarias. Sin olvidar que el propio Juan últimas desgracias familiares- tal vez frenaRamón Jiménez editó en libro- cien ejemplaron algo la actividad de aquel gran escritor res y en 1920- las crónicas de nuestro perioque, habiéndose casi gastado en el artículo, dista, de su viaje en avión París- Madrid se descubría, con un pie en el estribo, para la (asendereado viaje) un año antes. Y como he gran literatura. dicho, quedan crónicas políticas, sociales y Dije que Corpus fue un raro porque prefirió artísticas, que sus contemporáneos estimaron (por su arte escrito) en altísimo rango. Ya Auvivir la literatura (y lo demás) mejor que escrigusto Assía (en 1966) escribió: Ningún joven birla. Porque sin abandonar nunca su país- -Corpus es españolísimo- -fue siempre un periodista español perdería la tarde que patrasterrado, y al final contó entre los venci- sara hojeando en la colección de El Sol los Reflejos de París (de Corpus Barga) durandos. Y para peor suerte suya, nuestro narrate la época de la dictadura. Tarea por hacer, dor murió poco antes que Franco. Por entonsí, y muy probablemente, una gran biografía ces, como he dicho, su nombre fue recuperaque escribir. ¿Por qué rechazamos los espado y estaba empezando a sonar, pero muerto ñoles memorias y biografías? ¿Y qué signifiel general, y con la llegada de exiliados que justamente reclamaban su sitio, Corpus volvió ca ese miedo tan extraño?