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48 A B C CULTURA VIERNES 27- 11- 87 Erotismo: literatura condos rombos El género vive en España una inusitada floración de nuevos autores Madrid. Trinidad de León- Sotelo El erotismo es una de las más fecundas vetas que atraviesa la literatura de todos los tiempos, de los bíblicos cantares salomónicos a las audacias neoyorquinas de Kathy Acker, de las frescuras cuasi renacentistas del Arcipreste al escotado desparpajo de María Jaén, nutre una parte importante del Corpus literario. España conoce de un tiempo a esta parte la floración de una narrativa que se presenta como explícitamente erótica. Es la afirmación de la vida incluso en la muerte. Así habló Georges Bataille cuando quiso resumir en palabras qué era el erotismo. Definiciones ha habido casi a go- go Por no salir de territorio español podemos citar la de Camilo José Cela: La diferencia entre pornografía y erotismo es meramente administrativa o la de Luis G. Berlanga: El erotismo es la pornografía vestida por Christian Dior. La elegancia con que viste el célebre director de cine su frase no le impide admitir que la descripción del citado escritor francés es la más seria de entre las que conoce. Y Berlanga es una autoridad a la hora de hacer selecciones, no en vano es el director de la colección La sonrisa vertical la más prestigiosa y regular que se publica en este país y que cultiva con éxito la parcela erótica. La idea se gestó en Tusquets incluso antes de que el diseño que da título a la colección se plasmara en el primer volumen. Recuerda Berlanga que él y Beatriz de Moura, directora literaria de la editorial, charlaban sobre el asunto incluso cuando en España la imposible libertad le ceñía prietos cinturones a sonrisas más o menos castas. Beatriz y yo conversábamos- dice Berlanga- acerca de la colección Olimpia Press que dirigía Maurice Girodias y que publicaba textos de escritores clásicos y contemporáneos, y pensábamos incluso en traducirlos al castellano. A mí, la verdad, me hacía más ilusión recobrar la tradición de la novela galante española, aunque es fácil descubrir que hoy se va bastante más lejos de lo que fueron Zamacois o Trigo. dos, sólo se ha sentido tentada por la literatura erótica en el título citado, circunstancia que explica porque quizá en aquel momento de mi vida me interesó el erotismo Recuerda la escritora que acababa de llegar a Barcelona procedente de su Argentina natal. Se encontraba sola y deprimida y empezó a escribir la obra premiada como diversión. Comenta que quiso hacer una reflexión sobre el erotismo sin olvidar los sentimientos. No duda en confesar que el sexo por el sexo no le interesa, ella se inclina por algo más sutil que tiene que ver con el corazón y con el cuerpo No obstante, es consciente de- que esta línea no es la que atrae más al público que prefiere lo que raye con lo pomo La tirada de los diversos títulos de La sonrisa vertical oscilan entre tos tres mil o Ellas escriben Barcelona. E. Hevia y J. Matabosch Ocho años después de que Susana Constante ganara el premio La sonrisa vertical lo obtuvo otra mujer, Mercedes Abda, con Ligeros libertinajes sabáticos. Su nombre y el de María Jaén, autora de El escote- título que ha batido marcas de ventas y que ha sido llevado al cine- pertenecen al de una nueva generación de narradoras de literatura erótica en Cataluña. Se trata de mujeres muy jóvenes y desinhibidas que se reparten la fama, los lectores y la última palabra del género. Abad está convencida de que nunca tuvo presentes los habituales condicionamientos de este tipo de literatura. Simplemente- confíadesarrollé una idea personal con una carga erótica importante. En el momento de escribir no pensaba en el público, pero ahora sé que me molestaría que acudieran a mis libros sólo en busca de una mera estimulación genital En su opinión, lo más importante de esta nueva generación es que se ha educado con menos tabúes. De todos modos, consciente de que vive una época de involución de costumbres, cree que es importante sembrar una cierta provocación. María Jaén se muestra sorprendida por la acogida de su primer libro y aunque asegura que no le preocupa especialmente el erotismo, declara que le parece interesante que cada día existan más mujeres jóvenes que se atrevan a hablar abiertamente de su sexo. Su deseo es no verse encasillada dentro del género erótico, por lo que su próxima obra no tiene mucho que ver con este tipo de literatura Hazañas gloriosas Con la llegada de la democracia, las ilusiones que habían vivido sólo en amables tertulias se hicieron realidad. En 1977 sale a la calle el primer número de la colección La sonrisa vertical cuyo título era La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona No se trataba de una novedad, pero se cumplía así el deseo de que la serie echara a andar de la mano de un autor ilustre, en este caso, Camilo José Cela. Siguieron las Memorias de una cantante alemana de Wilhelmine Shroeder- Devrient; La imagen de Jean de Berg; Gamiani de Alfred de Musset; Grushenka (anónimo) A los pies de Omphalos de Henri Raynal; Las tres hijas de su madre de Pierre Louys; Mi vida secreta (anónimo) Historia del ojo de Georges Bataille; Diálogos de cortesanas de Louys, y El inglés descrito en un castillo cerrado de A. P. de Mandiargues. Con el número trece empieza una nueva etapa, que se quiso y lo fue enriquecedora de la colección. Para lograrlo se creó el premio que lleva su nombre y que fue ganado en su primera convocatoria, en 1978, por Susana Constante, con La educación sentimental de la señorita Sonia libro que se publicó al año siguiente. La autora, que ha escrito cuatro novelas y publicado cuatro mil ejemplares, cinco mil máximo cita una fuente de la editorial, aunque las novelas premiadas alcanzan los ocho o doce mil y las reediciones son constantes El bajel de las vaginas voraginosas de Josep Bras, último premio de La sonrisa vertical ha alcanzado, ya los veinte mil ejemplares. Bras confiesa que te atrae torear un género concreto y destrozarlo un poco, añadirle algo de humor y llevarlo a mi terreno El tipo de lectores, según informa Tusquets, es muy he- terogéneo, tanto en condición social como en lo que a edad se refiere, aunque el dato nace de comentarios con libreros y no dé encuestas fiables. La falta de comunicación con estos lectores desconocidos constituye una gran decepción para Berlanga, que, sin embargo, se muestra orgulloso de que la colección no ha decaído jamás, lo que prueba que el número de lectores es fijo En los gustos por estas obras que, dice, tienen una carga erótica o expresado de forma más vulgar, cachonda, los lectores no coinciden con los suyos, ya que del enorme abanico de ofertas las de más éxito son las que proponen una cierta interpretación humorística del asunto. Y el director de la colección está convencido de que el humor distancia el erotismo El, como mediterráneo, cree que el erotismo es una actividad hedonista y no trágica y asegura que a nivel de literatura no se le puede encerrar entre las coordenadas del humor. Musicalidad y textura En esto de qué ingredientes deben salpimentar una novela para convertirla en erótica no hay unanimidad de criterios. Manuel Hidalgo, autor de El pecador impecable que ha sido llevada al cine y ha alcanzado la tercera edición, confiesa que la novela terminó en Tusquets tras un largo recorrido por diversas editoriales, que endulzaban la negativa a publicarla con un consejo: la obra tenía dosis de sexo en cantidades suficientes como para ser editada en La sonrisa vertical Pero esta opinión se contradice con la de quienes han opinado que no es erótica porque a pesar de tener sexo carece de propiedades erotizantes A fin de cuentas el conflicto que, como comenta el autor, surge siempre que se trata de definir qué es erotismo y por extensión literatura erótica. Hidalgo pone un ejem-