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VIERNES 27- 11- 87 TRIBUNA ABIERTA ABC, póg. 43 mandólos siempre según las peculiaridades de su pasado. Es un error frecuente de las ciencias sociales, Por José Luis PINILLOS cuando menos de una Altamira, Ortega, Marañen, Madariaga, Améri- gran parte de la psicología, pensar que se exco Castro, Claudio Sánchez Albornoz, Pedro puede Laín, Julián Marías o Julio Caro Baroja, de plicar la conducta de un grupo humano a traquien tomo un pasaje que ilustra, me parece, vés de cortes transversales, de instantáneas esa reconstrucción psicohistórica de la menta- que dejen fuera de foco los depósitos, los lega- lidad de un pueblo, que permite entender me- dos históricos en que se inscribe el presente. Hay un impresionante estudio jor por qué la gente hace lo que dirigido por Robert Ellrodt, en el hace, y por qué los españoles que se muestra hasta qué punto responden como responden en la la conciencia humana es histórivida. ca, se teje con los hilos del tiem Si es cierto- nos dice el aupo biográfico, tan distinto del físitor de Los judíos (III, 2 8 0) co, y difiere profundamente secomo pretenden algunos psicólogún las épocas, los países o gos modernos, que la vida psíincluso las clases sociales. Requica del individuo reproduce cuerdo también a este respecto hasta cierto punto las fases de la pasajes y pasajes de Américo vida psíquica de los antepasados Castro, o de Sánchez- Albornoz, y de éste y de la colectividad en de tantos más, que ponen bien que le ha tocado nacer, se inclide manifiesto hasta qué punto la na uno a creer que algo se herevisión del mundo que tiene el esLa historia oficial ha tardado bastante tiem- da. Y así, aun cuando la Inquisipañol de hoy- los españoles, si po en decidirse a tener en cuenta esta cara ción ha desaparecido, el espíritu lo prefieren a s í- depende, se José Luis Pinillos interna del asunto. Probablemente es un te- inquisitorial permanece. La dehalla mediada por la transmisión Psicólogo rreno resbaladizo, donde la mentalidad positi- nuncia es práctica- concluye Jude unos esquemas culturales va no hace pie firme con facilidad. Pero, con lio Caro- que en nuestra época propios de un país que no entró todo, resulta algo sorprendente que tratados ha sido ejercida con singular freque dedican cientos y cientos de páginas a cuencia. La reconstrucción psicohistórica de a tiempo en la modernidad, o al menos en la relatar una larga guerra- estoy pensando en la mentalidad de un pueblo no consiste, pues, modernidad que luego se impuso en Occidenla historia de las Cruzadas del bizantinista o mejor dicho, no consiste sólo en hacer una te y a la que a última hora no ha habido otro Runciman- se esmeren en contarnos con lectura psicoanalítica de la historia, a través remedio que acudir. todo detalle lo que pasó, dónde tuvieron lugar de la biografía de sus protagonistas, como Tengo a mano el Testamento político de las batallas, cuántas bajas hubo por uno y hizo Erikson con Lutero y Gandhi. Es cierto don Claudio, y recojo de él un pasaje que me otro bando, o qué sé yo más, y en cambio de- que a la postre lo reprimido siempre vuelve, parece iluminador a este respecto: Llegamos diquen una página a explicarnos los motivos es verdad que las pulsiones sexuales, la al siglo XX sin haber padecido las tres granque impulsaron a ir a una guerra que duró si- agresividad, todo eso resurge una y otra vez des revoluciones que habían contribuido a haglos. Tres cuartos de lo mismo habría que de- en las acciones con que los individuos com- cer la Europa que cruza la barrera cronológicir de la guerra civil española, tan difícil de ponen la historia de las naciones. Pero lo re- ca del 1900. Nosotros nos asomamos al sientender para los que hoy la contemplen fría- primido nunca vuelve ni asoma de la misma glo XX sin haber padecido ningún proceso mente desde fuera, como difícil de evitar para manera. Más que repetirse, la psicohistoria se equivalente al de las guerras religiosas de los los que entonces la protagonizaron. parece, su trama interna tiene un aire de fa- siglos XVI y XVII, sin haber sufrido procesos Y es que vista por dentro la historia cambia milia, pero no se perpetúa bajo la regulación revolucionarios equivalentes a la revolución de color, cobra relieve y perfiles que el simple de un código genético implacable. La condi- inglesa y a la Revolución francesa, y sin harelato de los hechos externos no permite ción humana, las pulsiones horribles que sos- ber conocido los primeros eslabones de las apreciar bien, ni reconstruir como es debido. pechaba Freud, y también los impulsos al- revoluciones sociales de allende el Pirineo. Por ejemplo, el comportamiento de los espa- truistas y nobles, reaparecen y configuran los Las otras comunidades las habían padecido ñoles de hoy ante la entrada en Europa pue- comportamientos de los pueblos, pero infor- sucesivamente. Nosotros hubimos de sufrirlas sincrónicamente. Y esa ha sido la tragedia de de resultar irracional para un anglosajón, esto la cuarta década del siglo. es, para quien no la contemple al trasluz de nuestra psicohistoria. Quiero decir con esto Podríamos añadir que tampoco tuvimos Reque los hombres no respondemos tanto a lo forma, ni Renacimiento científico pleno, o que que las cosas son de suyo, como a lo que la Revolución industrial se produjo un siglo c creemos que son y queremos que sean, esto después que en Inglaterra! Cabría agregar es, al mundo como voluntad y representación, que nuestros intentos de incorporación a la si se me permite falsificar un poco- iba a demodernidad, espléndidos en el XVIII, tropezaPlaza Duque de Pastrana, número 7 cir falsoficar- el pensamiento filosófico de ron con obstáculos gravísimos durante el siglo (final paseo de Lo Habano) Schopenhauer. Analizadas las cosas desde del Progreso. Así se entendería mejor, pienso una óptica subjetiva, percibidas desde dentro, yo, la dramática inhabilidad de los españoEspecialidad: lo que se hace con ellas suele ser perfectales, desde hace siglo y medio, para hacer de PESCADOS Y CARNES mente racional, suele ser lo lógico, aunque no su patria un país mínimamente satisfecho de A LA BRASA lo sea objetivamente, ni para quien las consu constitución política y social a que se retempla desde fuera, desde una perspectiva fería Pedro Laín en España como problema. Reservas: 759 88 96 distinta. En definitva, la reconstrucción de estas particularidades de nuestro pasado íntimo poCiertamente, reconstruir la mentalidad de drían ayudar a entender, pienso, por qué a un grupo humano en un momento determinaveces los españoles de este siglo parecemos do no es sencillo. Robert Mandrou lo ha hevivir en otro, damos la impresión de movernos cho en Francia con exquisito cuidado, y tamZONA FINAL SERRANO, en la Modernidad de hoy con los esquemas poco España ha estado ausente de este emSEMIESQUJNA PLAZA REPÚBLICA ECUADOR de una que nunca triunfó. Una psicohistoria peño. Hay una larga nómina de figuras Venta directa constructora del país podría ayudar, tal vez, a que las nuenotables que, de un modo u otro, se han ocu: Verlos e información í i i vas generaciones de españoles dispusieran pado del tema. Pienso, por ejemplo, en Me; Oruro, 8. 250 77 24, excepto lunes; de otra carta para cruzar las aguas del futuro. néndez Pelayo, Menéndez Pidal, Unamuno, A historia de los pueblos se compone, como la de los hombres, de lo que hacen y de lo que les ocurre. Las dos cosas se influyen mutuamente. A loa pueblos les ocurre la geografía, los vecinos y, en buena o mala medida, lo que han hecho sus antepasados: las guerras, las ciudades y, desde luego, las ideas recibidas, los sentimientos transmitidos por la madre, la historia aprendida en la escuela, la herencia del pasado, en suma. Todo ello representa un peso impalpable que gravita día a día, minuto a minuto, aunque quizá de forma imperceptible, sobre el comportamiento de los pueblos, sobre su forma de sentir y de actuar. Por eso, los países tienen una historia pública, déjenme decirlo así, dé la que se habla mucho, y otra privada- d e la que se habla menos- que algo que ver tiene con la intrahistoria del olvidado Unamuno y, por supuesto, con lo que los franceses vienen llamando, desde Jules Michelet, histoire psychologique y otros llamamos psicohístoria, que no es lo mismo, pero se le parece. L PSICOHISTORIA DE ESPAÑA Jieshurante PISOS ÜJJO TERMINADOS