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22 ABC OPINIÓN H VIERNES 27- 11- 87 Panorama fQUED ATEHC óH: LA FE CON IA ERRE, CON LA U, CONDUCTAS (I) ENUDO trajín se traen ciertas gentes, en vacuas horas de chismorreo, sobre conductas ajenas! ¡Y con birrete y toga para juzgarlas! No hay duda: existen en el mundo buenas y malas personas. La expresión popular de buena persona -o mala según los casos- parece válida para compendiar la mayor parte de las cualidades básicas humanas. Mas no así la muy corriente y oficíalesca -nada exacta, además, ni precisa- de buena conducta Tal expresión se aplica especialmente en certificados que, con frecuencia, poco o nada dicen de cierto y seguro. Con estas líneas sólo se pretende fijar la atención en la raíz de la conducta de una persona, no en lo accesorio, que son sus manifestaciones externas. -Por otra parte, más que en los adjetivos conviene fijarse en el sustantivo conducta Esto importa mucho, porque el comportamiento humano y, después de él, la conducta misma se hallan condicionados por muchos factores: el potencial genético y multitud de circunstancias de la vida en el serio materno y, luego, todo el ambiente o entorno en que se ve inmerso el recién nacido hasta varios años después. Todo influye poderosamente en la diferenciación y consolidación del cerebro. De ahí la capital importancia que tienen las variadas impresiones que vaya recibiendo durante el tiempo de su maduración neuronal, porque ellas serán la base de su conducta ulterior. Planetario HOftfftAUDAD DE LO ANORMAL A Bolsa sube y baja a lo loco. Las temperaturas también. Ayer a mediodía los termómetros marcaban cuatro grados. Hoy (jueves en que escribo) doce. ¡Esto no es serio, amigos! Si uno mete un duro en la Bolsa, lo normal es que se lo congelen para siempre. Al alza o a la baja. Si uno sale a la calle con bufanda, suda, y si sale a cuerpo, se acatarra. Esta mañana mi ilustre amigo Luis G. Basurto, autor de El candidato de Dios caClaro es que, además, la vida va trayendo rraspeaba de tal modo que el teléfono paredespués consigo una interminable serie de cía una perforadora neumática. agentes de todo género, de procedencia exVivimos en la sorpresa. Dijo un día lejano terior a la persona. Tales agentes inciden soSilvela, aquel político de la Restauración, que bre las influencias primarias biológicas y acEspaña no tenía pulso. Estoy esperando que túan modelando o remodelando lo natural Guerra, gran acuñador de frases, declare que hasta poder ir sustituyéndolo, poco a poco, España no tiene normalidad por lo artificial posterior. A no ser que se vigiA no ser que la normalidad de España conlen y controlen bien estos factores intrusos y sista en la anormalidad. ¿Es normal, por se los asimile convenientemente. ejemplo, que el ratero ponga condiciones al Tales control y asimilación resultan hoy tre- despojado para devolverle el despojo? Lo mendamente difíciles por la abrumadora can- dudo mucho. Pero mañana viene, lleno de tidad de noticias, datos, imágenes e ideas dignidad, míster Howe, ministro inglés, a que bombardean y solicitan entrada en la discutir con Fernández Ordóñez, homólogo mente para dejar sus huellas cerebrales. De español, el espinoso asunto del aeropuerto este modo, sí una persona no piensa bastan- de Gibraltar. Hasta las madres, y no me refiete y aprende a observar, criticar, comparar y ro a las respetables y bulliciosas madres de elegir, el torrente exógeno artificial se impon- mayo saben que los ingleses nos sustrajedrá a lo original endógeno y su conducta de- ron, para decirlo dulcemente, los terrenos del jará de ser la propia natural para adoptar la istmo, donde está el aeropuerto, aprovechaninducida desde fuera. En consecuencia, su conducta cambiará, despersonalizándose. Forzoso será, pues, aprender a no dejarse captar por el cerco que al individuo le pongan extraños resueltos a lograr que se inhiba, se apoderen de su yo y de su espíritu de iniciativa y, consecuentemente, convertirlo en marioneta suya que ejecute mansamente lo que elfos piensen y resuelvan por él. ¿Qué conducta personal- n i buena ni mala- podrá esperarse de ese muñeco? ¿Y qué buen futuro? Francisco ARMENTIA L SKI BKOKX Todas las pistas, 2 telesillas y 4 telesquís abiertos NIEVE EN POLVO ACCESOS CON CADENAS Información 85208 57 y 43515 48 OFERTA ABONOS TEMPORADA 87 88 ADQUIRIDOS ANTES DEL 2- 12- 87 2 0 9 0 0 pesetas do que nosotros estábamos distraídos en uno de nuestros juegos favoritos: la guerra civil. Lo que debería discutirse entre los dos ministros es el cómo los ingleses iban a devolver el objeto de su ratería. Pues, no. Lo normal, en esta lotería de anormalidades, es que, altivamente, el señor Howe discuta si accede o no a que nosotros también podamos volar y coadministrar ese aeropuerto sobre el que el primer mico de Gibraltar se tapa los ojos para no ver que es inmoralmente expropiado. Ya se sabe que los micos de la sabiduría son tres: el que no quiere ver, el que no quiere oír y el que no quiere hablar. Los llanitos tienen una tercera postura: la del que se obstina en hablar. Su prototipo es el señor Hossua Hassan. Está empeñado ese caballero en hablar con Howe en Londres para aconsejarle que no permita a los españoles poner un dedo sobre el aeropuerto. Y para redondear su figura, es de temer que lo vamos a tener que aguantar en Madrid, donde hablará por los codos en nombre de los treinta mil poseedores en precario de las calles del Peñón. Buena paciencia necesita el ministro Fernández Ordóñez, cuya normalidad, como la de la Bolsa y la del termómetro, es la anormalidad. Lo normal sería estar exigente con Inglaterra en nombre de la moral y la legitimidad, y pactista con USA, ya que ahí sólo se trata de reformar tratados. Pero si procediera así, rompería la normalidad española, que, como queda dicho consiste en la anormalidad. Y eso no parece recomendable. ¿Qué pensarían de nosotros nuestros numerosos y desconcertados aliados? ¿Se llamaría a engaño el comandante Ortega? ¿Volvería al redil don Nicolás Redondo? ¿Pedirían sus pistolas, más valiosas que un verso, los etarras que veranean en Argel? ¡Uffl Más vale no pensarlo. Lorenzo LÓPEZ SANCHO