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VIERNES 27- 11- 87 OPINIÓN ABC 21 Escenas políticas. EL HOSPITAL españoles que son jubilados: que ha enfermado. Ahí lo tienen, en el Ramón y Cajal, el pijama, la cánula, el suero, la dolencia intestinal, Josefina al lado haciéndole otro chaleco de punto... Nunca estuvo Marcelino Camacho más cerca de los españoles por cuyas libertades luchó. Porque estamos hablando mucho de las jubilaciones de los catedráticos, de la lamentable sangría de la cultura española. Habíamos visto la foto de Alvar, de Mariné, de Lázaro, de t a n t o s maestros de la vieja Facultad del Paraninfo, jubilados en la flor de la edad. Pero no son los únicos. No se habla lo necesario del callado dolor de las jubilaciones anticipadas en la España de la reconversión, en la Sevilla de Hytasa, en el Cádiz de Astilleros, en la Huelva de Río Tinto, en la Asturias de Hunosa... Nadie les ha dedicado ni un recuerdo a esos trabajadores españoles de cincuenta y ocho, de sesenta y dos años, mandados a su casa cuando todavía tienen en sus manos escrito un verso de Jorge Manrique: el poema de la dignidad del trabajo. Nadie habla de ellos, pero muchos de esos jubilados anticipadamente se sienten de sobra en la vida, en sus familias, en sus barrios. Enferman. Tanto dolor produce la jubilación que envejece a los hombres más que Ja edad. Me acuerdo de don Francisco de Pelsmaeker, el temible catedrático de Romano de Sevilla. Derecho como una vela iba por la calle dos días antes de la jubilación. Lo jubilaron y en tres días se hizo un viejo, doblado como una alcayata. La historia de don Francisco es la historia de estos españoles de las jubilaciones anticipadas de la reconversión, de los que nadie habla. Bueno, sí, ha hablado Camacho. Los viejos líderes sindicales nunca mueren, y Camacho sigue con las botas puestas. Con su silencio, desde la clínica, lo ha dicho todo en la fotografía. Le han hecho una fotografía, y él, mirando a la cámara sólo, ha echado un apasionado discurso. El discurso que nos dice que hay una España que empieza a morir el mismo día que recibe la carta de la jubilación anticipada... Antonio BURGOS UN JOVEN ANTIGUO N la fotografía se ve a don Marcelino Camacho sentado en el sillón de la habitación del hospital Ramón y Cajal. Don Marcelino Camacho está en pijama y zapatillas. Lleva puestas las gafas de vista cansada y mantiene una pluma en la mano derecha con la que toma notas en unas cuartillas. Hasta el brazo izquierdo desciende el canalillo de un suero gota a gota que no le impide el trabajo. Junto a él, su mujer teje con largas agujas punto de lana. Quizá prepare con sus manos uno de esos jerseis de cuello de cisne que don Marcelino ha hecho famosos en su modesto aliño indumentario, casi machadiano. Es la estampa de un matrimonio sencillo y laborioso. En medio del terremoto que conmueve la economía doméstica y la vida familiar de tantos políticos, reconforta mirar esta escena ejemplar. Hace pocos días, don Marcelino Camacho se despedía de las primeras trincheras del sindicato para retirarse a una presidencia honorífica de su pasión y dedicación de siempre: Comisiones Obreras. Todos- tirios y troyanos- le despidieron con respeto y afecto. Claro es que se puede discrepar de la teoría y la práctica que don Marcelino Camacho ha mantenido a lo largo de su dilatada vida de sindicalista de acción y operación. Pero no se le puede negar, y nadie lo ha hecho, la lealtad a sus ideas, la honestidad sustancial con que las ha servido y su terquedad y tesón en la defensa de los intereses obreros. Y eso lo ha hecho siempre, desde su juventud, desde su madurez, desde su pobreza, desde la adversidad y desde la cárcel. Seguramente era demasiado pedir que don Marcelino Camacho abandonara al frente del sindicato viejas tácticas, viejas metas, viejos procedimientos, viejas obsesiones, muchas de- ellas, si no todas, fuera del tiempo y de lugar. Marcelino Camacho viene de un sindicalismo de lucha y de brega, donde el salario digno y el descanso justo tenían que ser logrados más en la calle y en la huelga que en la sala de negociaciones y donde el enfrentamiento de las clases era como una guerra inacabable, sin fin, en la que toda E victoria era parcial y sólo un punto de partida, porque la injusticia residía, según la doctrina también vieja, en la estructura del sistema de libertades, y no en situaciones concretas de mejoras po S? j. sibles. D e s emucho Por ue nU S ¿2 vyvó sido ZIGZAG Opera en Las Palmas La cultura, más que control oficial, necesita subvenciones: un recorte presupuestario no puede ni debe acabar con una tradición lírica como la de Las Palmas, que data de hace veinte años. El Gobierno insular ha reducido la subvención que hasta este año sostenía la temporada operística canaria. Y no es poca la diferencia: 60 millones de pesetas en 1987, frente a los- 25 destinados para el próximo año, ¿Falta de sensibilidad, desconocimiento o dejadez? Giulio Andreotti El ex primer ministro italiano, y sempiterno miembro de los Gobiernos de su nación, acaba de publicar un libro en el que recoge su experiencia en el Parlamento. Anécdotas diversas, insultos entre oradores, protagonistas de todos los grupos parlamentarios italianos... se incluyen en la recopilación, además de una cita, ya clásica, que resume su idea de la política: El poder desgasta a quien no lo tiene. Típicamente florentino. OVIDIO Si usted busca trabajo, ABC del Empleo puede ayudarle Todos los domingos, en las páginas de ABC, todas las oportunidades de trabajo y una amplia relación de ofertas formuladas por las más prestigiosas empresas de selección de personal. reformada la sociedad, para don Marcelino Camacho cualquier abandono de viejos procedimientos y de viejas tácticas habría sido como una deserción. Junto a esa fotografía de Camacho en el hospital hay otra. Un hombre joven, con cara casi de niño, a n u n c i a h u e l g a s en los servicios de transporte ferroviario para los días de Navidad. A Marcelino Camacho le ha sucedido Antonio Gutiérrez. El sector carrillista de Comisiones Obreras no alcanzó a promover a su líder, Julián Ariza, como sucesor de Marcelino Camacho. Parecía que en el sindicato comunista había prevalecido la juventud, la modernidad, las nuevas ideas y las nuevas estrategias acomodadas a los nuevos tiempos. El gozo en un pozo. Cuando rompió a hablar el nuevo líder del sindicato lo hizo como si saliera del paleolítico sindical. Hablaba como si hubiese nacido y crecido en la sociedad anterior a la juventud de su antecesor. Reivindicaciones que han dejado de tener sentido en la estructura actual de nuestra economía; transitados lugares comunes de la lucha obrera posiciones de trinchera en una guerra que ya no existe, todo eso que en Marcelino Camacho hubiese sido disculpable y comprensible estaba allí en las palabras de este joven antiguo que ha recibido la responsabilidad de pilotar el más importante sindicato de nuestra democracia. Y ahora, esta huelga destinada a entorpecer el encuentro navideño de las familias menos poderosas económicamente. Los paros ferroviarios están calculados, según las viejas tácticas, para traer retrasos y mayores incomodidades a las gentes que quieren abrazar a sus familiares en Nochebuena o Nochevieja. Comisiones ha caído en manos de un joven más viejo que Marcelino Camacho. O sea; el retroprogreso. Jaime CAMPMANY Todos los donuni ps.