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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 27 DE NOVIEMBRE 1987 ABC REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA CABO de terminar la lectura- relectura en gran p a r t e- de los cuarenta y seis volúmenes de los Episodios Nacionales, de don Benito Pérez Galdós. Los he leído seguidos y por su orden. La impresión que producen así es considerablemente diferente de la que viene de una lectura fragmentaria y a salto de mata. Debo adelantar que, salvo una decepción final de la que será menester hablar, pocas veces he tenido mayor placer literario, o he sentido mayor admiración por un novelista. LA CLAVE DE LOS EPISODIOS NACIONALES Sorprenderá que diga esto a propósito de los Episodios, que suelen ser desestimados incluso por los devotos de Galdós en favor de las que llamó Novelas contemporáneas Hace poco tiempo hablé con enorme entusiasmo de Fortunata y Jacinta; de siempre he sentido admiración por La desheredada, El doctor Centeno, Tormento, La de Bringas, Lo prohibido, Misericordia y tantas novelas más. Los Episodios suelen verse más como una crónica de tres cuartos de siglo de la historia de España, desde Trafalgar hasta los primeros tiempos de la Restauración. Sin duda son esto, con un valor asombroso, salvo contadas excepciones. Pero lo que los Episodios son, antes que otra cosa, es una maravillosa serie de novelas. Desiguales, ciertamente, pero casi siempre con enorme talento de novelista y de historiador a la vez. Galdós era un escritor fecundo y rapidísimo. Solía poner al final de sus libros las fechas de composición: la mayoría de los tomos de Episodios fueron escritos en dos, tres, rara vez cuatro meses. Y sorprende la extraordinaria documentación que los respalda; no sólo la propiamente histórica, sino la geográfica de innumerables lugares, ciudades, pueblos, montes, ríos, llanuras, puertos de montaña o de mar; y la que corresponde a los oficios, y a los diversos estratos de la sociedad: desde los conventos hasta la técnica de los cereros o de los pescadores. Los diez tomos de la primera serie y los diez de la segunda se escribieron entre 1873 y 1879, aunque parezca increíble; luego viene la gran interrupción, en que Galdós se dedica a la novela contemporánea, y en 1898- después de Misericordia, que es de 1897- reanuda la publicación de las series tercera y cuarta, veinte volúmenes hasta 1907. Por último, la serie final, incompleta, seis tomos entre 1907 y 1912. Hay diferencias importantes. Primero escribe Galdós de épocas no vividas por él (nació en 1843) imaginadas, reconstruidas, recreadas; en la cuarta serie empiezan a funcionar los recuerdos personales, la experiencia propia; la final, tan distinta de las anteriores, sobre todo los tres últimos volúmenes, se refiere a lo que Galdós vivió como adulto. Antes de empezar a escribir los Episodios Nacionales, ya en 1870, concibe Galdós la posibilidad- y la conveniencia- de personajes. Hay unas líneas en Montes de Oca, escritas en 1900, donde aparece la justificación de los Episodios como forma litela gran empresa. Su novela La Fontana de raria y, si no me equivoco, mucho más: Oro lleva un brevísimo prólogo, fechado en una comprensión profunda de la condición diciembre de ese año. Dice así: Los hede la vida humana. chos históricos o novelescos contados en este libro se refieren a uno de los períodos Galdós dice así: No hay acontecimiento de turbación política y social más graves e privado en el cual no encontremos, buscándolo bien, una fibra, un cabo que tenga eninteresantes en la gran época de reorganilace más o menos remoto con las cosas zación, que principió en 1812 y no parece que llamamos públicas. No hay suceso hispróxima a terminar todavía. Mucho destórico que interese profundamente si no pués de escrito el libro, pues sólo sus últiaparece en él un hilo que vaya a parar a la mas páginas son posteriores a la revolución de septiembre, me ha parecido de al- vida afectiva. g u n a o p o r t u n i d a d e n los d í a s q u e ¿Qué quiere decir ésto? Galdós comatravesamos, por la relación que pudiera prende lo que es la circunstancíalidad de la vida humana; lo privado, lo que se refiere a encontrarse entre muchos sucesos aquí relas personas como tales, no se reduce a feridos y algo de lo que hoy pasa; relación nacida sin duda de la semejanza que la cri- ellas, sino que lleva a la realidad social, colectiva, pública, en que están insertas, de sis actual tiene con el memorable período de 1820- 23. Esta es la principal de las ra- cuya sustancia están hechas. Es ilusorio el utopismo, y cuando se intenta por el escrizones que me han inducido a publicarlo. El propósito, como se ve, es anterior a la tor las figuras humanas quedan mutiladas, fecha de publicación de la novela, 1871; paradójicamente menos personales. Pero, al mismo tiempo, descubre Galdós, casi sin escrita en 1868, cinco años antes de Tradarse cuenta, el carácter dramático de la falgar, primero de los Episodios, es interevida, tanto individual como colectiva. Ninsante que Galdós, al iniciarlos, da marcha gún suceso histórico interesa profundamenatrás y se remonta a 1805, todavía en el te- dice Galdós- si no está referido a la antiguo régimen cuya caída va a histovida afectiva, es decir a la realidad palpiriar en los volúmenes siguientes. Es decir, tante, estremecida, de las vidas singulares; empieza con una forma de vida que era to- dicho con otras palabras, si no le pasa a davía la del siglo XVIII, prolongado en Es- alguien. paña hasta la invasión napoleónica de Lo colectivo como tal no interesa, no 1808. Al enfrentarse con la visión del siconmueve, no apasiona; a última hora no glo XIX, Gaidós tiene que buscar el punto es inteligible, carece de sentido, nos deja de partida, precisamente para entender el indiferentes. Es menester la proyección en cambio, la innovación a la que va a asistir vidas concretas, insustituibles, para que imaginativamente. Y repárese en que habla sintamos interés y para que podamos, simde los hechos históricos o novelescos Esta es, precisamente, la clave de los Epi- plemente, entender. Este es el error de muchos historiadores, muy especialmente en sodios. nuestra época, que olvidan que la historia Galdós era excepcionalmente inteligente. está realizada por hombres y mujeres, es Su espontaneidad como escritor, su apa- decir por vidas individuales, aunque lo que rente descuido, su atención a los detalles resulta de sus acciones vaya más allá de cotidianos, incluso a los que se refieren a ellas, de sus voluntades, de sus propósitos, la comida, su trivialidad frecuente- e n ge- hasta de lo que habían imaginado. Por eso neral, y salvo caídas personales, justifila España del siglo XIX se comprende incada porque narra formas triviales de la comparablemente en los Episodios Naciovida- todo eso ha hecho que con frecuennales: en ellos se ve que todo lo que sucecia se pase por alto su perspicacia, la hon- dió entre 1805 y 1880 le pasó a alguien, a dura de su visión, la profundidad de los los personajes históricos tomados como personajes de ficción, mezclados con los que no eran más que eso (quizás Unamuno diría nada menos que eso khayyam GRAN EXPOSICIÓN DE ALFOMBRAS PERSAS Y ORIENTALES CON CERTIFICADO DE ORIGEN HOTEL MELLA. CASTILLA Hasta el próximo domingo, 2 9 de noviembre, de 10 a 2 2 horas CAMBIAMOS ALFOMBRAS PERSAS Quiérese decir que unos y otros están imaginados, vistos por dentro, entrelazados además. Eso es, precisamente, la verdad histórica: los personajes históricos famosos, han vivido con- a veces para- los otros, los que no aparecen en los libros, ios que han vivido solamente sus vidas privadas. Y por eso Galdós tiene que crear un fabuloso mundo de personajes de ficción, un asombroso mundo novelesco. Julián MARÍAS de la Real Academia Española EXPOSICIÓN PERMANENTE Centro comercial La Moraleja