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ABC, pág. 84 OR primera vez en su pequeña h i s t o r i a una h i s t o r i a de p l a y a s transparentes, lunas enormes sobre Gibraltar, soles de oro, flores, pájaros que van a Afri- ca de continuo y vienen de allí cada semana en migraciones sucesivas, Torreguadiaro, este puñado de casitas blancas a la orilla del mar, ha sido nombrado en toda España, y aun en el mundo entero, porque Mélodie, con sus dulces ojos oblicuos heredados de una madre coreana, acaba de ser liberada aquí de su despiadado secuestro. Mejor hubiera sido que Torreguadiaro se conociera ahora por lo que debe conocerse, por su belleza, por su hospitalidad. Pero es bueno que hablen de él aunque sea así, sacudido por el tiroteo de los geos y los sollozos de una niña indefensa y asustada. Ya vendrá el verano y Torreguadiaro irá aumentando el censo con los que no quieren marcharse una vez que lo conocen, como Enagoto, un carpintero japonés llegado para realizar ciertos trabajos especiales en una constructora y contagiado en seguida por los pescaditos fritos, las doradas a la sal y las paellas a pie de obra. Enagoto edificó su vivienda sobre una roca y se quedó. TRIBUNA ABIERTA Para Mélodie Nakachian, aquí cerquita -MIÉRCOLES 25- 11- 87 Hay en Torreguadiaro unas torres vigías semiderruidas, acaso del tiempo de la morisma, y abundan los vestigios de civilizaciones lejanísimas, más allá Por José GÓMEZ FIGUEROA de los árabes y de los entre el fragor de los geos al tiempo que la romanos, cuando griegos, fenicios y cartagibrisa esparcía su cabellera con una sola tren- neses desembarcaban por estas costas su za y las damas de noche perturbaban el sue- apasionante cargamento de esbeltas ánforas ño de los vecinos con su lujurioso perfume. llenas de vino o de vistosas telas teñidas con Justamente a esa hora cruzan sobre Torre- la púrpura de los múrices. Un lugar tan bello guadiaro, hacia Poniente, las más bellas atrajo la atención de los turistas no hace aún constalaciones de nuestro hemuchos años y aquí fueron surmisferio, y entre todas, Orion, giendo algunos restaurantes sencon sus pavorosos soles, detrás cillos y familiares donde se come de las temblorosas Pléyades, a y se bebe a placer y por no delas que Cervantes llamaba las masiado dinero, y un hotel conCabrillas. Recuerdo ahora las refortable y barato abierto a todo el comendaciones de Horacio a los mar, con el Peñón delante de navegantes, a quienes aconsejasus ventanales y la sombra inba no apartarse del litoral cuanmensa del Atlas marroquí, junto do vieran las Pléyades, pues haa Ceuta, en cuyas faldas se ven bía llegado el mal tiempo. arder las fogatas de los pastores Mélodie gimió un poco al apalos días sin bruma. recer en brazos de un mocetón Mélodie Nakachian, hija del con metralleta ante la grandiosa multimillonario Raimond Nakanoche de Torreguadiaro. Y este chian y la princesa Kimera, ha paisaje no se irá nunca de sus estado encerrada, frágil e inoentrañas ni de su recuerdo. Los cente, durante doce días a la oriJ. Gómez Figueroa A Mélodie la tenían prisionera en un angos- gritos de los geos y los dispalla del mar. Nunca, Mélodie, olviPeriodista to apartamento solitario en este rincón de ros y esa liturgia de sorpresas darás Torreguadiaro, y gracias a paz. Dicen que fue la vidente de La Línea, la que utilizan para desconcertar a la injusticia de tu secuestro el cual ha vaticinado con exactitud varios acon- terroristas y delincuentes despertaron a la ve- nombre de este rincón andaluz ha sido conotecimientos famosos, quien dio la pista a la cindad. Se encendieron las luces en pisos y cido en el mundo por primera vez. Según la Policía. Puede ser. En éste mundo fantástico chalés y la noche se llenó de aplausos. Nadie vidente de La Línea de la Concepción, el y andaluz, con innumerables parados y toda- volvió a acostarse. destino dé Torreguadiaro hará que tampoco vía innumerables señoritos, y la jet de MarTorreguadiaro es el primer pueblecito de sea la última, si bien por más gratos motivos. bella, y el Mlami de Sotogrande, y los contra- Cádiz en la misma frontera con la provincia bandistas de Algeciras, y los llanitos que no de Málaga, casi pegado al lujo multimillonario quieren ser españoles pero que van a traba- de Sotogrande. Es una pedanía de Guadiaro, Un oscuro periodista castellano ha enconjar al Peñón por la mañana y regresan a su villa rica y alegre con el mismo nombre del trado aquí seguramente el emplazamiento chalé o a su piso de la costa por la tarde; río a cuyas márgenes fue construida. Guadiaideal para una osamenta sin importancia: la aquí, digo, me creo lo que me cuenten. ro significa rio suyo, río de ellos, los cristiasuya propia. En Torreguadiaro, por donde Mélodie no olvidará jamás esta amanecida nos. muere Europa entre rosales. P TORREGUADIARO PORPRIMERA VEZ O RGANIZADO por el Departamento de Lingüística y Literatura de la Facultad de Ciencias de la Información, en colaboración con el Ateneo de Madrid y la Biblioteca Nacional, durante los días 23 al 28 de noviembre se está celebrando el Congreso conmemorativo del centenario de la primera edición de Fortunata y Jacinta una de las obras maestras en lengua castellana y, sin duda, la más importante novela de don Benito Pérez Galdós. za y un mantón sobre los hombros hizo ese arqueo de brazos y alzamiento de hombros Por Francisco RODRÍGUEZ BATLLORI que da a las madrileñas cierta semejanza con una gallina que esponja su plumaje y se Mauricia, Barbarita y Fortunata, continuaban ahueca... Las dos historias de casadas que su vida monótona en los aledaños de la Cava de San Miguel. En el piso cuarto del número cada día interesan más a la crítica y a los estudiosos de la obra del escritor canario parten 11 vivía Estupiñá. Para alzarse hasta su nido de un encuentro casual, de una sorpresa que era forzoso apechugar con ciento veinte esacechaba agazapada en un viejo caserón del calones si no se tomaba la precaución de antiguo Madrid. acortar distancia entrando por El Ramo de Azucenas previo permiso del zapatero DáLos lectores del mundo imaginario de GalAbandonados por Galdós, durante sus fre- maso Trujillo. dós se instalan y sienten a gusto, gracias al En este escenario, que aún puede contem- poder mágico del lenguaje y al que el lenguacuentes viajes veraniegos de los años 1886 y 87, los elementos que de antemano había plar el visitante de la Cava, tejió don Benito la je arrastra de inconsciente colectivo. Fortureunido para escribir esta novela, de nuevo urdimbre de su novela, partiendo de la visita nata y Jacinta es una obra escrita en tono les presta atención al volver a Madrid, reanu- de Santa Cruz a su viejo y reumático amigo y racional; se transforma durante su desarrollo dar sus visitas a la calle de Cuchilleros, plati- servidor, pisando plumas y aplastando casy crece en profundidad y emoción. Como lecar con el avaro Torquemada, observar a los carones. Cierto que ya no hay aves en el por- gítimo representante de una época realista, trajinantes del café del Gallo y escuchar las tal, pero se conserva el entresuelo en que don Benito busca el marco de la vida cotidiaocurrencias del tendero José Luengo en la una moza con pañuelo azul claro en la cabena: el costumbrismo madrileño sirve de fondo plaza Mayor... Estas figuras, pertenecientes a a una pasión de amor y celos. Dos personaun mundo real- imaginario, se adueñaban jes femeninos adquieren grandeza de espíritu FABRICA DE EMBUTIDOS SE VEMDE nuevamente de la voluntad del escritor. Hay transmiten al lector el calor humano y la poInteresados, escribir al Apartado de Correos bían regresado de su viaje nupcjal Juanito derosa fuerza dramática que el novelista número 158. 28080 Madrid, indicando en él sobre: Referencia 1.599 Santa Cruz y su esposa, Jacinta. Doña Lupe, supo imprimirles. FORTUNATA YJACINTA