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MIÉRCOLES 25- 11- 87 INTERNACIONAL ABC 37 Auténtica batalla campal enla cárcel de presos cubanos de Atlanta No hay respuesta a la oferta del ministro de Justicia, Méese Nueva York. J. M. Carrascal Los presos cubanos siguen controlando las penitenciarías de Atlanta y Oakdale y reteniendo unos cien rehenes. No hay respuesta todavía a la oferta oficial de suspender las repatriaciones, tal vez porque no se ponen de acuerdo entre ellos. Lo único positivo que hay en la situación es que no se ha deteriorado, aunque todo el mundo es muy consciente de que puede volver a estallar en cualquier momento por causas incontrolables. En Atlanta continúan los fuegos sin que los bomberos, echando agua desde helicópteros, hayan conseguido extinguirlos. El balance provisional es el de una batalla: setenta y cinco rehenes, un muerto- pudiendo haber otros cinco- treinta heridos, catorce de ellos lo bastante graves para requerir hospitalización. Como exigencia inmediata, los amotinados piden que no haya represalias contra ellos ni que se les encierre en sus celdas tras rendirse. Las negociaciones prosiguen pero no son fáciles al estar divididos en varios grupos y no haber nadie que hable por todos. Algo parecido ocurre en Oakdale, donde a través de los radioteléfonos que se les ha entregado para comunicarse con ellos lo más que llega son juramentos en español, no auténtico diálogo. Aunque en esta segunda prisión las cosas parecen algo más calmadas, lo que tampoco quiere decir más seguras. A la oferta del ministro de Justicia, como hemos dicho, aún no hay respuesta. Méese les ha ofrecido suspender las repatriaciones y estudiar cada caso individualmente, para una sentencia justa y honesta del mismo. Mucho más allá no puede ir, pues hay leyes que se lo prohiben. La rendija de la puerta que ha dejado abierta Méese parece ser que, al revisarse individualmente los casos, aquellos que río hayan cometido delitos graves, tanto en los Estados Unidos como en Cuba, podrán quedarse. Pero los otros no habrá más remedio que repatriarlos. Y esa concesión estará siempre condicionada a qué los amotinados se rindan y no hagan daño a los rehenes. Cosa que está por ver, sobre todo si los que no tienen nada que perder deciden llegar hasta el final. Los familiares de algunos de estos presos se han dirigido en autobús a Washington en busca de clemencia, pero allí poco más de lo ofrecido van a encontrar. El ánimo en el país no es demasiado favorable para ellos, y las concesiones ofrecidas son las máximas. En la colonia cubana luchan dos sentimientos contrarios. Por una parte, él de la solidaridad, que es muy fuerte en su grupo. Por la otra, el de no identificarse con los elementos criminales, que saben no les favorecerá en su proceso de integración y ascenso dentro de la sociedad norteamericana, donde han hecho progresos espectaculares. Lo que resulta tan claro como incomprensible es el fallo de las autoridades, tanto a nivel federal como local. Que el Departamento de Justicia reviviera ese acuerdo con Castro sin prever las casi inevitables consecuencias que iba a tener entre los que iban a repatriase fue un patinazo imperdonable y otro tanto puede decirse del director de la penitenciaría de Atlanta, que después de ver cómo se levantaban los cubanos en la de Oakdale, no tomó las medidas necesarias para evitar que ocurriera algo parecido en la suya. Algo está fallando últimamente en los Estados Unidos y las consecuencias, como todo en este país, son apocalípticas. Aunque todo el mundo se daría por contento con que el motín de los presos cubanos hubiese visto lo peor. El hermano del presidente de Afganistán se pasa a la guerrilla Nueva York El hermano del presidente de Afganistán, Mohamed Najibullah se unió hace unas semanas a la guerrilla que lucha contra el Gobierno títere de Kabul, según informó el New York Times citando fuentes del espionaje estadounidense. Sidik Najibullah se encuentra actualmente en el valle de Panjshir junto a las fuerzas de Ahmed Shah Massoud, líder del partido Jamiat I Islami, uno de los siete que forman la coalición rebelde. De confirmarse, la deserción de Sidik pondría en una embarazosa situación al presidente afgano que, desde hace meses, viene haciendo una campaña de reconcialiación nacional en un esfuerzo por lograr el apoyo de la resistencia a su plan de alto el fuego, y una importante victoria moral para los rebeldes.