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MIÉRCOLES 25- 11- 87- INTERNACIONAL -ABC, pág. 31 Ginebra salvó in extremis el acuerdo INF Se abre un camino expedito al éxito de la próxima cumbre Reagan- Gorbachov Finalmente hay acuerdo histórico entre rusos y norteamericanos. Después de intensísimas sesiones de trabajo entre las misiones soviética y norteamericana en Ginebra, los ministros de Asuntos Exteriores de ambas superpotencias, Shultz y Shevardnadze, comparecieron ante la Prensa para comunicar, sonrientes y esdesguazarán todos los cohetes de alcance medio norteamericanos y rusos. Los últimos diez años de contrato, se consideran igualmente necesarios para subrayar que el acuerdo compensa, si garantiza como mínimo un período de tiempo suficiente durante el que se supervisará el cumplimiento estricto de los apartados acordados. El optimismo se ha apoderado de esta última de las grandes negociaciones entre la URSS y los EE UU. Incluso se ha sabido que Shultz y Shevardnadze comentaron intensamente la posibilidad de llegar el año próximo a un acuerdo sobre armas estratégicas. Ni Shultz ni Shevardnadze descartaron que en 1988 se llegue a ratificar algún pacto común. Parece ser que ya existen datos concretos y números clave, especialmente un techo tope de 6.000 cabezales nucleares y 1.540 misiles para cada superpotencia. Entre los observadores políticos reunidos en Ginebra, se comentaba la presencia, en el séquito de Shevardnadze, del mariscal Serguei Akhromeyev, que probablemente haya dado el visto bueno a este acuerdo de última hora garantizándose el con- Shultz y Shevarnadze impusieron su voluntad política sobre innumerables escollos Ginebra. S. de Mendieta trechándose la mano, que finalmente se había llegado a un compromiso, lo que hace posible la redacción de un texto final sobre el tratado de desarme de cohetes nucleares de alcance medio. Durante todo el día de ayer reinaba en Ginebra un clima de incertidumbre, por el apagón total de noticias oficiales al respecto. sentimiento por parte de la cúspide militar soviética. Por parte de los norteamericanos, asistió el nuevo jefe del Consejo General de Seguridad, Collin Powell. En cuanto al armamento estratégico, permanecen de momento discrepancias notables entre Washington y Moscú. Los rusos consideran que hay una lógica conexión entre armas ofensivas y defensivas. Shevardnadze llegó a hablar de una estabilidad estratégica entre los dos bloques y advirtió que esta estabilidad no se puede alterar por la introducción de un dispositivo de defensa espacial. Los norteamericanos no comparten esta tesis y han manifesEduard Shevardnadze tado varias veces que no hay negociación sobre SDI. Shultz bre entre Ronald Reagan y Mijail comentó que lo importante son Gorbachov se convierta en pleno las repercusiones de un tratado, éxito político. y no tanto un acuerdo sobre Por otra parte, nuestro corresprincipios que dan únicamente la ponsal en Nueva York, José Masensación de haber alcanzado ría Carrascal, informa que pareun objetivo, pero que sin embar- ce que S +i ultz y Shevardnadze go no suponen un avance operahan llegado finalmente a un tivo. Los dos ministros trataron acuerdo para eliminar todos los también asuntos pendientes, misiles de alcance medio. Y decicomo el programa de la próxima mos parece porque lo habían cumbre entre los dos grandes. anunciado antes ya tantas veces Hoy por hoy, el primer acuerdo que, una cierta dosis de esceptise ha hecho realidad, y parecen cismo es apropiada, aunque ahono existir razones para que la ra todo indica que va de veras. cumbre del próximo 7 de diciemLos dos ministros de Asuntos Exteriores completaron el acuerdo en dos días de negociaciones en Ginebra, asegurando al final de ellas que han solucionado todos los puntos pendientes. Se referían éstos, principalmente, a res Sería interesante pregunla verificación del acuerdo, esto tarles si pensaban que se cumes, a la garantía de que no será pliría esto. Pero al interrogador violado por una u otra parte, no se le ocurrió, o tal vez no se como ha ocurrido con bastantes, atrevió a preguntar. En cualquier sino todos, los anteriores. Había caso es la primera vez que va a también que romper la renuencia eliminarse un entero sistema de de los militares a abrir sus arsearmas. Los misiles de 500 a nales, y en eso no había diferen 5.000 kilómetros de alcance, lo cias, entre unos y otros. Y por que hace el tratado más imporúltimo, había que romper la traditante de todos los anteriores, cional cerrazón de la sociedad que se limitaban a refrenar el soviética a todo lo que sean inscrecimiento de determinadas arpecciones. mas. Pero hemos visto tantas Pero Shultz fue esta vez con veces que los acuerdos de este un mensaje muy claro: si no hay tipo no han impedido que sigan verificación garantizada, no hay aumentando los arsenales, que acuerdo. Y los rusos, demostranse explica que la noticia haya do que por lo menos tienen tanto sido acogida con satisfacción interés en él como los norteamepero sin exagerados optimismos. ricanos, han cedido. George Shultz A excepción de declaraciones off the record nada se pudo saber hasta las cinco y media de la tarde, momento en que las respectivas Delegaciones anunciaron su entendimiento. Norteamericanos y rusos dieron luego una conferencia de Prensa por separado en la que, fundamentalmente, matizaron los puntos técnicos superados a última hora, dando a entender que la voluntad política de firmar el acuerdo había solventado el escollo de los noventa y cinco puntos, que al empezar esta minicumbre quedaban aún al descubierto. En definitiva, dieron a entender que la decisión final no se ha supeditado a una traba de consideraciones técnicas y que, intrínsecamente, se centraba en dos problemas preocupantes: la verificación y el inventario. Por fin, las arduas negociaciones de los últimos años han servido para algo. La opinión pública mundial llevaba mucho tiempo esperando, anhelando este momento histórico que hará realidad, por primera vez en la historia de la Humanidad, el desmantelamiento de armamento nuclear por decisión voluntaria de las dos superpotencias. No sólo es importante el número de cohetes nucleares que se convertirán en chatarra, sino todo su efecto simbólico. El acuerdo de Ginebra prevé una duración de trece años. Durante los primeros tres años se Moderado optimismo en Estados Unidos tras la noticia Nueva York. J. M. C. La noticia de Ginebra ha caído bien en los Estados Unidos, aunque sin despertar entusiasmo. En parte porque se esperaba, en parte porque hay un sano escepticismo sobre todo el asunto, y el acuerdo va a ser mirado con lupa, sobre todo por los republicanos, para estar seguros de que Shultz no ha vendido por debajo de precio. La última encuesta arroja un amplio endose a dicho acuerdo, con el 86 por 100 de los norteamericanos aprobándolo. Pero, que hay dudas, lo demuestra que un 65 por 100 hubiese preferido concentrar los esfuerzos en cumplir los acuerdos anterio-