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22 ABC OPINIÓN MIÉRCOLES 25- 11- 87 Prensa extranjera La crisis deRumania Nicolás Ceaucescu está pagando el impacto del efecto Gorbachov Además de sanción justificada por el resonante fracaso de su poder megalómano, los tumultos de Brasov son también- y sobre todo- consecuencia de las reformas preconizadas desde hace dos años por el Kremlin. Én efecto, Rumania no es el único ejemplo del estrago infligido en la base del edificio totalitario por la onda de choque emanada desde su cumbre. La apertura proclamada por Mijail Gorbachov ha venido seguida de desórdenes en ej seno del mosaico que constituye lá URSS Inspirados en la política de transparencia esos pueblos comienzan a expresar sus verdaderos sentimientos: el odio al amo ruso y la aspiración de libertad nacional. La efervescencia ha llegado a la Europa del Este, que al sufrir la misma sujeción, sueña con la misma liberación La cuestión es la siguiente: ¿es reformable el sistema totalitario que conocen la URSS y sus satélites? Después de todo, la máquina está perfectamente adaptada a su función, que es asegurar ef poder del Partido Comunista y la perennidad del imperio soviético. Pero la Historia demuestra que no hay ninA Dirección General de Medio Ambiente gún imperio eterno. La mejor oportunidad quiere ahora europeizarnos en materia para los oprimidos es el hecho de que la in- de ruidos. Se ve que ha caído en la cuenta capacidad de la URSS para transformarse la de que somos más ruidosos que nuestros vecondena a su propia decadencia. cinos ultrapirenaicos, sobre todo desde que a Le Fígaro París la sonoridad propia de la llamada- cultura mediterránea hemos añadido, gracias al celo municipal instigador- de la movida las novísimas entonaciones sobreacústicas del pos Hay algo específicamente rumano en el modernismo callejero. asunto de Brasov. Todos los testimonios proComo te contaminación sonora es ya más cedentes de Bucarest muestran hasta qué gorda que la de puritita mierda en forma de punto el país está enfermo. Si los emigrados, gas- oil mal quemado, calefacciones multimicomo los manifestantes del 15 de noviembre, llonarias en azufre, pedos manifestacíonistas denuncian la dictadura, personalidades me- y otras delicias, se va a legislar algo para que nos comprometidas tratan de explicar por su los edificios que en adelante se construyan, parte, con bastante prudencia, que Nicolás estén acorazados contra decibelios. Ceaucescu no es la imagen de toda RumaTambién aspirará, aunque en vano, esa funia. En pocas palabras, no hay ningún otro tura reglamentación que va a sacar el MOPU país de Europa del Este donde el divorcio a reprimir los niveles ruidosos de motores, sea más flagrante, más profundo, entre el po- grúas, compresores, martillos eléctricos y der y el pueblo. Ironía de la historia si se re- otras maravillas diurnas. No sé si fue bajo la cuerda la época, no muy lejana, en que Ru- alcaldía del conde de Mayalde cuando salió mania se presentaba ante los ojos de hom- un bando llamado del silencio para cortar los bres como el general De Gaulle o Richard claxonazos que tanto alegraban la vía madriNixon como un país pilotó en materia de in- leña. De eso ya ni se habla. Pero lo que se dependencia con respecto al gran hermano olvida es el surtidor más deletéceo, más pul soviético. verizador del silencio nocturno: esa invención Convertido desde haee mucho en el mal alumno de la grey socialista, el régimen de Bucarest se sitúa en las antípodas de una corriente reformista cada día más vigorosa, en Hungría y en Polonia, por ejemplo, que hoy goza de la bendición del Kremlin Planetario TAPÉMONOS LOS OÍDOS prodigiosa y tronante del alcalde Barranco y sus secuaces: el chiringuito. Produce más decibelios letales un chiringuito que un escuadrón de martillos pilones. Y lo que es peor, decibelios con letra. O sea, ondas exterminadoras del sueño y embrutecedoras de la mente. Los maliciosos dicen que con eso de los chiringuitos lo que buscaba el alcalde era aumentar el número de sus votantes. No es posible creerlo. ¿Para qué van a querer los socialistas votos, embrutecidos? De cualquier manera, el MÓPU aspira a que en diez años vivamos protegidos por barreras de aislamiento acústico. Y. uno que, sin poder adivinar el cercano futuro de tan sanas medidas había empezado a tomarlas por su cuenta... ¿Qué vamos hacer yo y mis convecinos con las toneladas de corcho prensado que hemos encargado a la industria corcho taponera para reforzar las paredes de la casa en que malvivimos angustiados por la idea de que llegará, otra vez, el verano y nos traerá los fementidos chiringuitos? Los españoles somos ruidosos. Cuando un español entra en un pub de Londres, un bistro de París o un auriger de Viena, lo primero que experimenta es la sensación de haberse quedado sordo: Después de emborracharnos con toda suerte de ruidos, desde el del chorro de vapor de la cafetera cuando calienta la leche, al de los chicos G o X puestos a toda leche, no recalentada, ¿van ahora a regalarnos la ley del silencio La idea es buena, señor ministro, pero póngase antes de acuerdo con el señor Barranco. Y espere pronto una manifestación de contaminadores reunidos y coordinados. Ya sabe usted que mientras CC OO y UGT estén de acuerdo será muy difícil que renuncien al ruido, esa gran conquista social de nuestro tiempo. Lorenzo LÓPEZ SANCHO L CHIQUITO RIZ las noches del Chiquito AWR 1 SCOS Y LUBINA -ílí Coslada, 3 í. Reservas: 245 18 23 -Parking gratuito ra sus, almuerzos y cenas El fracaso económico da la medida del fracaso político, y la lección ofrece en este sentido aspectos preocupantes para los vecinos de Rumania. Si las cosas van en este país peor que en otros, el descontento popular causado por la penuria y la baja relativa del nivel de vida no será una exclusiva rumana. Le Monde París