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ABC, pág. 38 TRIBUNA ABIERTA MARTES 24- 11- 87 ACE pocas semanas regresé de Chile, después de haber cumplido una misión diplomática que desgraciadamente no llegó a los resultados apetecidos. Durante largos años, Bolivia y Chile no mantienen relaciones normales en el nivel de Embajadas; esta separación enojosa arranca de 1962, con un corto intervalo positivo entre el 75 y el 78. La razón honda, como es sabido, de este distanciamiento es la falta de un acuerdo para que le sea reconocida a Boliyia una salida al mar, acceso del que carece desde 1879, año de la guerra que enfrentó a Perú y Bolivia, por un lado, y Chile, por otro. La política de acercamiento que, por iniciativa de Bolivia, se inició en abril del 86, quedó rota en junio del presente año, a raíz de una negativa del país vecino para negociar sobre una propuesta entregada por el canciller de Bolivia a su colega chileno en el ambiente propicio de Montevideo. En esta gestión me cupo desempeñar un papel de conexión laboriosa y esperanzada, ejerciendo las funciones de cónsul general en Santiago, y al no haber prosperado esos empeños, que se desplegaron en una atmósfera de confiada disposición amistosa, ya puede calcularse la sensación de consternación que se apoderó de mi ánimo al ver que finalmente no sólo quedó diferida una vez más una necesidad vital de mi país, sino que también volvían a quedar las cosas entre bolivianos y chilenos en lo que han estado durante décadas, en la enemistadTal vez alcance algún valor esta crónica por su intención testimonial al evocar una gestión reciente que estuvo encaminada a un objetivo de superior importancia en el orden de las relaciones fraternas que deben regir las vinculaciones de país a país en el ámbito de la comunidad iberoamericana. Lo que sí me considero obligado a decir es que la misión que, con moderado optimismo, acepté después de conocer las razones del presidente Paz Estenssoro para buscar una reconciliación con Chile, la asumí en consideración a que juzgaba que se está imponiendo entre ias naciones de nuestra América hispana una nueva manera de entender sus relaciones mutuas, sintiéndose cada una de ellas no como un todo cerrado en sí mismo, sino como parte de una historia común. Por lo tanto, la norma superior que debe presidir su desenvolvimiento general no puede ser sino la de la solidaridad. H Cuarenta años del Colegio Mayor Guadalupe IDEAL Y REALIDAD DE LA INTEGRACIÓN IBEROAMERICANA A esta creencia general se unía, en mi convicción íntima, un ideal al que he procurado ser fiel desde mi juventud: el de la unidad cada vez mayor entre los pueblos hispanoamericanos. Cuando recibí el encargo de trabajar por la recuperación de la concordia boliviano- chilena a través de un acto de justicia que restituyese a mi patria su condición marítima, lo hice en el entendido de que podría servir de algún modo a una causa decisiva de la integración auténtica y no puramente verbal de nuestros países, tratando, desde mi puesto de trabajo, de que se lograra un sólido efecto de sutura entre las tres naciones involucradas- Bolivia, Chile y Perú- precisamente allí donde una vieja herida creaba un años formativos en que aprendí a valorar y a amar a sus países de origen. Siguiendo una trayectora académica que venía del Siglo de Oro español, se estaPor Jorge SILES SALINAS bleció en Madrid el inde la Academia Boliviana de la Lengua dicado Colegio Mayor hacia 1948, de modo que su historia es ya punto permanente de infección opuesto a larga, con casi cuarenta años fecundos de todo advenimiento verdadero. actividad. El nombre de Colegio Mayor tiene Partí al cumplimiento de mi tarea imbuido una raigambre antigua no sólo en la época de esa convicción y de ese ideal. Mientras clásica de Salamanca y Alcalá de Henares, tuve en mis manos esa responsabilidad sino también en el Nuevo Mundo, hasta el si- como colaborador de una noble empresa glo XVIII. Para situar en su exacta entidad lo manejada por quienes tenían en ella la capaque eran esos centros universitarios podría cidad de decisión- seguí operando bajo la recordarse lo que el fundador de uno de los misma inspiración. más ilustres que se constituyeron en AmériNo quisiera dejar de decir que me siento ca, el de Nuestra Señora del Rosario, de Boreforzado en estas apreciaciones por un crite- gotá, que ha mantenido su continuidad hasta rio relativo a éstos temas generales, que ha nuestros días, consignaba en las Constituciones del establecimiento, en 1654: Proponesido expuesto apenas hace unos meses y que procede de una esfera moral e intelectual mos la definición de este Colegio Mayor que superior. Me refiero al modo en que enfoca la viene a ser congregación de personas mayorealidad unitaria de esta América nuestra un res escogidas para sacar en ellas varones inhombre que ha sabido mirar desde una pers- signes ilustradores de la República con sus pectiva universal el proceso de nuestra cultu- grandes letras y con los puestos que merecerán en ellos siendo en todo el dechado del ra en sus reiterados viajes a este Continente. Aludo, naturalmente, a Juan Pablo II, de culto divino y de las buenas costumbres conquien son estas palabras, similares a las que forme al estado de su profesión. ha pronunciado en ocasiones semejantes, diEl Colegio Mayor Guadalupe ha tenido, enchas esta vez al conmemorar los acuerdos a tre sus grandes méritos, el de ser una escueque llegaron Argentina y Chile en su diferenla incomparable de integración en el espacio do sobre los canales australes. Ambos paí- común de lo ibérico y lo centro y sudamericases- expresó el Papa en Buenos Aires, el 6 no, incluyendo a Brasil, Portugal y Filipinas. de abril de 1987- han demostrado ante el Miles de universitarios procedentes de todo mundo que, sobre la base de sus comunes este vasto mundo cultural aprendieron allí a raíces históricas, culturales y cristianas, y admirar, a respetar, a estimar a los otros paímerced a la voluntad de concordia de sus go- ses de nuestra Comunidad, llegando por la bernantes e instituciones, es posible construir misma vía a comprender mejor sus propias una paz honrosa, sólida y justa. Mi presencia realidades nacionales, a través de la compaahora en el Cono Sur del continente americaración y el reconocimiento de sus orígenes. no mira también a consolidar ulteriormente Muchas veces, visitando diversos países los lazos de la fraternidad entre los pueblos hermanos, he vuelto a encontrarme, al cabo que componen la gran familia iberoamericade largos años, con antiguos compañeros na. guadalupanos. La expresión más espontánea de nuestros recuerdos de aquella época de No podía decirse de mejor manera lo que convivencia nos llevaba a coincidir en la idea es ese conjunto de nuestras naciones: una de que el Guadalupe constituyó la fuente de gran familia. Este debiera ser el punto de un maravilloso reconocimiento para todos: el arranque y el punto de llegada de todo tipo hecho de no ser extranjeros unos respecto de consideraciones en el orden político e in- de otros, sino hermanos, del modo más auternacional en América Latina. De mi parte, lo téntico y pleno. he sentido siempre así y creo que nada ni La Asociación de Antiguos Guadalupanos aún el peor desaliento podría apartarme de tal modo de entender nuestra historia común. está establecida con sólida organización y Pero, al mirar atrás en mis recuerdos siento buenos frutos de su acción coordinada y laque hubo en mi época universitaria una vi- boriosa. Edita ella un boletín, del que en esvencia que contribuyó intensamente a adquirir tos días he recibido un ejemplar de junio del esa fe. Fue en los años de mi residencia 86. Allí se recoge una carta de Chile, en la como estudiante en Madrid, en los cursos de que se anuncia la iniciación de trabajos para Derecho y Letras. Tuve allí, en efecto, la el normal restablecimiento de las relaciones suerte de vivir en un centro académico en el entre Bolivia y Chile. Se pone de manifiesto que se forjaron íntima e irrevocablemente la decisión de apoyar esa gestión delicada que ya va muy bien encaminada Infortunaesos ideales hispanoamericanistas. damente no ha sido así. Han vuelto a prevalecer los prejuicios sobre los proyectos consDirijo ahora ¡a mirada a esa casa, el Colegio Mayor Nuestra Señora de Guadalupe, en tructivos. La voluntad de integración iberoamericana ha perdido una oportunidad valiosa el que trabé amistades ¡mborrabies con compañeros peruanos, mexicanos, españoles, ar- encaminada a superar arcaicos antagonismos. Todavía habrá que trabajar mucho para gentinos, salvadoreños, nicaragüenses, ecuatorianos, chilenos, paraguayos y de todos los que se imponga una mentalidad nueva- como la que representa la hermandad guademás países de nuestra lengua, y no puedo dalupana- a fin de que la idea de la gran famenos de sentir como algo vivo, persistente, encarnado en mi ser, esa memoria de los mila iberoamericana se haga realidad.