Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MARTES 24- 11- 87- OPINION -ABC póg. 19 LA JUBILACIÓN DE FRAGA OR cumplir los sesenta y cinco a ñ o s Manuel Fraga ha debido jubilarse de sü cátedra en la Universidad Complutense. La notable dimensión política del personaje, uno de los artífices de la transición, no ha de servir para ocultar o diluir su vigorosa personalidad académica. Fraga ha sido un excelente catedrático de Teoría del Estado, que durante muchos años ha ejercido la docencia universitaria con honradez y dedicación. Buena muestra son los discípulos que ha dejado, al margen de las ideologías, y su cuantiosa obra doctrinal. Este sólido fondo científico ha alimentado, sin duda, su perfil de hombre político que, por encima de los apasionamientos de las luchas partidistas, ha mostrado siempre tener una idea global, un diseño preciso de soqiedad y de Estado para España, cosa que ninguno de sus adversarios de entidad Ib ha negado nunca, comenzando por el actual presidente del Gobierno, cuando aún en la oposición dijo que el Estado le cabe entero en la cabeza Manuel Fraga ha invertido muchas horas de su vida en estudiar a los clásicos del Derecho, en preparar sus libros y artículos y en dirigir trabajos de investigación, y lo ha hecho con esa honradez en bloque que lo ha caracterizado siempre Pero esa inversión intelectual de toda una vida significa poco para nuestra Administración. La irrisoria entronización del juvenilismo que domina la vida política española desde 1977 ha traído, entre otras consecuencias, la de cortar las mejores cabezas de nuestra Universidad. Sesenta y, cinco años son demasiados para participar en una carrera de vallas, pero son los años mejores de la plenitud intelec- tuál. Sexagenario era Conrád Adenauer cuando comenzó su histórica etapa al frente de la Alemania destruida por la guerra; De Gaulle rindió en esta edad sus mejores frutos a Francia, y en el campo artístico hay que recordar desde la espléndida ancianidad de Miguel Ángel hasta ia de Goethe. Hoy, la batuta del septuagenario Von Karajan sigue e n t u s i a s m a n d o al mundo, en tanto el sexagenario José Saramago s e h a colocado al frente de la novela en Europa. ECONOMÍA: UN RAYO DE LUZ L difícil acuerdo entre Reagan y el Congreso norteamericano para reducir el déficit del sector público ha llegado en un momento crucial. Salvo Tokio- por la entrada masiva de aterrados capitales propios que escapan del exterior- -y Helsinki, todas las Bolsas del mundo de alguna importancia han perdido ya su paridad respecto a la del pasado 1 de enero. Esto significa que se han esfumado cantidades considerables de riqueza y, como es lógico, la mala nueva ha comenzado a transmitir hacia el poder adquisitivo o, lo que es igual, hacia el mundo real, lo que hasta ahora era sólo un serio crac del financiero. Por eso todas las miradas se dirigen hacia los responsables mundiales dé los que puede depender que esté proceso se frene o, por el contrario, se agrave. En este sentido, como es natural, lo que se contempla en primer lugar es la política económica que desarrolla el coloso norteamericano. Es lógico porque en una economía tan globalizada como la actual Estados Unidos es capaz de impulsarla o deprimirla, con fuerza además. La responsabilidad actual de esta nación es, eii este sentido, grave, porque cuando se bautice algún día la presente difícil coyuntura es bien posible que lleve el rótulo de crisis de los déficit. Efectivamente, los del sector público y del comercio exterior de Norteamérica se agazapan detrás del desequilibrio que puede acabar por originar una muy seria caída. A continuación debe coló- P Los ejemplos podrían ser infinitos, casi tanto cómo el desdén de nuestra. Administración, a la que todo esto, al parecer, le trae sin cuidado. Es cierto que la legislación prevé la figura del profesor emérito, pero su. concesión está sujeta a tantas trabas, se halla nitrada por tantas instancias personales y burocráticas y es tan problemática en la consideración jurídica y económica de los acogidos a ella, que en la práctica no ha impedido lo que quizá se proponía evitar: la descerebración de nuestra Universidad, a la que se está privando de sus mejores talentos para honra y prez de la galopante mediocridad. Filólogos como Manuel Alvar y Fernando Lázaro Cárreter, médicos como Carlos Castilla del Pino o economistas como José Luis Sampedro, han dejado o van a dejar la enseñanza superior que, diga lo que diga él señor ministro del ramo, acelerará de este modo su ya largo proceso de secundarización. Sin maestros la Universidad no tiene derecho a llamarse así. Recordar la gran Universidad española de entreguerras es pensar en sus figuras: en efecto, eran los Américo Castro, Bosch Gimpera, Duperier, Jiménez de Asúa, Menéndez Pidal, Ortega y Gasset, Sánchez Albornoz o Unamuno quienes daban el tono de la institución. Para nuestros dirigentes todo esto debe de ser agua pasada. Las cátedras se entregarán en buena medida a los mediocres, qué son sumisos, y a los amigos, que para eso están. E carse el caos complementario que origina en los sistemas monetarios internacionales el que las autoridades financieras alemanas se nieguen a expansionar. sus economías. Temen, más allá de todo lo imaginable, que les sobrevenga algún mal inflacionista. Por si esto fuera poco, Japón no sabe cómo frenar la potente maquinaria exportadora que acertó a crear. Si alguna vez el relato del aprendiz de brujo sirve para una economía éste es el de la actual situación nipona, capaz, y es lo grave, de desequilibrar toda la economía internacional. He ahí el motivo de la alegría por el arreglo anunciado en Washington. Es evidente que ha costado muchos e s f u e r z o s He na o s entrado en el ano electoral y ante sus urnas; es muy desagradable- -si íió recordey mos el pavoroso fracaso de Móndale- decir a los ciudadanos nortemaricanos que viven muy por encima de sus posibilidades y que por ello les ha llegado la hora de apretarse el cinturón. Además que deben correr dos agujeros: el del aumento impositivo, contra todas las promesas de Reagan, y el del recorte de los gastos que rehuyen los congresistas de todos los colores, en especial los demócratas, pues a más de las rebajas en defensa habrá otras abundantes en asistencia médica, créditos agrícolas y educación. De todos modos, se ha llegado a Un primer arreglo, casi en el último segundo, cuando la implacable ley Gramm- Rudman de normalización presupuestaria lo hubiese desorganizado todo Ahora esperamos, la reunión del Grupo dé los Siete Como dice The Econoríiist del pasado 21 de, noviembre, los ministros de Hacienda de los grandes de la economía escogieron un hotel de Nueva York y un museo de París para sus arreglos anteriores. Ahora deberían buscar una iglesia en Roma, pues todos van a precisar de un acto de fe respecto al nuevo acuerdo. Después tendrían que venir muchas rnás reacomodaciones. Sin embargo, se ha colocado el primer ladrillo, aunque sea pequeño y muy discutido. A veces un simple rayo de luz es el primer síntoma de que ha pasado lo peor de la tormenta. Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC de Sevilla Francisco Giménez- Aíerñán Subdirector: Antonio Burgos ABC Subdirectores Dado Válcárcel, Joaquín Vila, José Javaloyés, Manuel Adrio, Joaquín Amado Jeíes de Redacción: J. A. Gundín (Continuidad) J. C. Azcue É; Especiales) B. Berasategui (ABC Literario) A. Fernández (Economía) J. I. G. a Garzón (Cultura) A. A. González (Continuidad) R Gutiérrez (Continuidad) L. Lz. Nicolás (Reportajes) C. Maribona (Continuidad) J. L Martin Descalzo (Sociedad) J. Olmo (Edición) L. I. Parada (Suplementos Económicos) L. Prados de la Plaza (Continuidad) C. Prat (Dominical) Santiago Castelo (Colaboraciones) J. M. Zuloaga (Investigación) Secciones: J. Rubio (Arte) J. M. Fdez. -Rúa (Ciencia) A. Garrido y j Espejo (Contección) J. C. Diez (Deportes) A. Yáñez (Edición Aérea) J. Badia (Educación) E. R. Marchante (Espectáculos) J. Pato (Gráfica) M. A. Flores (Huecograbado) F Bubib (Ilustración) M. Salvatierra (Internacional) C: Navascués- (Madrid) J. A. Senos (Nacional) M. A. Martín (Sanidad) 0. Martlnez- Uiján (Sociedaí R. Domínguez (Sucesos) V. Zabala (Toros) E. Yebra (Vida Social) Director General de Prensa Española, S. A. JUAN MANUEL GONZALEZ- UBEDA Producción: S. Barreno. Persona: C Conde. Financiero: I. Laguna. P. Datos: V Peña R Externas: J. Saiz. Comercial y Distribución: Enrique Gil- Casares. Publicidad: L Escolar Teléfonos: Centralita (todos los servicios) 435 84 45, 435 60 25 v 435 31 00 Télex: 27682 ABCMDE. Publicidad: 436 18 90. Suscripciones: 435 02 25. Apartado 43 Prensa Española, S. A.