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AL LORO HUMOR D EL iustaniivo singc ¡mimo) lo franceses hicieron el verbo sint cr (i m i í j r comn los monos) y de los líírmínos npf y ío. que laiTibiiín quieren decir m o n o üacaion los ¡n j e i su la apc y ios aleniünci sa nachafíen. Por su parle, lus italianos p r e s a n el mismo concepto de piíccoiíie L ii d íjuizíi un tanto rebuscado, p e r o no por ello menos fino y gracioM) sciwiottare, y In que j o ignoro es si cada uno de cstra verbos consriiuye una rreueíón original o s i D r o d u c i d o el p r i m e r o e n cualquiera de I D Í cuatro i d i o mas cithtlos. los otros ircs se l i mitaron a raducirlo. uniendo asi la nL: ciún a la p a l a b r a y üÍTcdénduk al mundo el mejor ejemplo de auucllo miímú que pretendían definir. De cualquier modo, y bien fuere una creaciün o r i g i n a l u Antología del h u m o r Por J u o CAMBA bien una imitación más o menos h Sbil. yo cclcbraria mucho el poder disponer en m i modesto L pafiol ae un verbo equivalente al í n c t r francés, al (o j e inglés al nanhañQn alemán o ai scimiottatc italíanon csio es, de un vefbo que. al decir remedar, dijcie ya. y sin necesidad de añadidos, remedar dtr una manera smiesea, o remedar como los monos. Por un m o m e n t o acarieré la idea de que simular y simulación viniesen de simio, pero, practicadas al bs debiuas invciligacionKs, rcsulTa que no hay scmejanip cosa, y no veo manera de arreglar el asunto. ¿Cómo podríamos decir sin ef en español? Mon iT o m o n e a r son dos palabras di todo pumo inipraclicables y la expresión hacer munadas o- niicer monerías lienc ya un seniido propio que no se asemeja m ¿s que úc una manera muv rcmoTa al del v e r b o singa. Tampoco creo que si: pueda m deba caiifTcar nunca Je n- muy mona -a una muchacha por el solo hecho de que esia muchacha pretenda copiar los modales de otras más elegantes o más distinguidas que ella, de todo lo cual resulla que la palabra mono no sirve, en mi do a! j: uno. como fuente del derivado que estamos bus- SE NECESITA UN NUEVO VERBO Í cando, De macaco, en cambio, podría el verbo- macajuear que. aunque bastante co y cacofónico, no dejarla de prestarnos un cierto servicio, pero mucho me temo que alguna lengua hermana ve nob haya adelantado va en sw adopción, y, en cuanto a lo sustantivos o r i n g u i í n m a n d r i l mtco o c h i m p a n c é es evidente q u e p i r mucho que los apurásemos, nunca los haríamos dar gran cosa de si. Por lo dem is, la misión que me he impuesto en estas bneas no consiste precisamente en inventar el nuevo verhi sino tan sólo en señalar su falla y allá al pueblo soberano- q u e es. en último termino, el que siempre provee de palabras a los escrit o r e s- si se considera en el caso de inventarlo o t o. fABC, 22 7- 19 W) M A R Í A Elisa subía traba j o s a m e n t i la cuesta hacía su casa. A n t e el portal seguía tumbado un enorme perrazo negro que la observaba dubitativo. Y a llevaba allí varios dias. D e cuando en cuando se colaba hasta el descansillo perseguido p o r la p o r t e r a que tema gato y l o detenía siempre. A María Elisa le caía bien, incluso le acarició la cabezona alguna vez con cuidado de no manchaise, María Elisa tenía setenta y un años, cuatro h i jos y un marc paso i. Fra célebre en el barrio por sus d i versos modelos de chichos y peinadores, su hermano m i nistro y- s o b r e t o d o- por su ataques al corazón, que le so- Cuentos de San Fernando MARÍA ELISA lían dar de madrugada. E l último k sobrevino precisamente duranle hi visita Je un alto dignatario chino a España; el hermano ministro y señora, de frac y tiros largos, abandonaron la cena oficial y los palillos para compartir un termo de tila con un g r u p i l o de vecinos en camisón, R o n í la veía s u b i r m u y a t i l d a d a j a d e a n d o e n r í e Ja faja y los tacones. Le había oído decir a la portera que la buena señora quería transformar el portal, barnizando los viejo? peldaños y colocando una gran alfombra roja hasta el ascensor, Y q u e i n c l u s o quería c a m b i a r e ascensor, quo p r o n t o c u m p l i r í a los ochenta años y fardaba cinco minutos en alcanzar el q u i n t o El armatosie estaba suspendido de una polca en el palio e x t e r i o r d e la c a s a l o que p e r m i t í a enterarse de todas jas ounversaciones y hasla saludar al rebasar las ventanas, Pero sus planes encontraban siempre la cerrada oposición del presidente y de la parte menos pudiente de la comunidad de propietarios. N o le ¡gustaría que le manchase las alfombras se d i j o R o n- Pero habla que intentarlo. En aquella casa estaba Linda -la perriía de sus sueños, y Ja única forma de encontrarla era adoptando uno de los vecinos como amo. No lo pensó más. Cerró los ojos y se lanzó h a d a M a r i a Elisa sacudiéndole el m e j o r de sus arrumacos- La señora se tambaleó sin comprender. G r i t ó y Ron se resigno a seguir esperando ante eí port a l P e r o esta vez Ti nía u n plan, se liedicaría a címquistar l,i s fuerzas influyentes. M. -E u g e n i a RUÍZ D E A Z C A R A T E 60