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AL LORO Historias del más acá ¡COMO HE PODIDO CAER TAN ALTO! TOY ahora contemplando lo que yo 11 mo mi j a r d í n y q u e má 3 ue jardín es una esplendoro ores la de no sé cuántas heclArChis de e x l e n s i ó n A d e m a s aunque lo supiera sería lo mismo, porque desconozco la extensión de una heclárea. PaTa qu Los pequeños espacios no uene valor para mí. Yo amo el infímio. Yo no quiero dmero. La verdadera risiijeza está en la liherlad y yo, lo confieso, puedo saborear dulccmcnle el placer de ser hbre. admirable don que hi. conseguido porque he sabido moldear el maravilloso barro que herede de mis anlcpasjidos. E S Tratado de las buenag maneras Lección (28) EL DÍA DE LA MADRE NA familia ÚÜC SC caniidcrc meoianamenle normal sólo puede celebrar di? una mancíii el Día de A Madrí. Olvídündo, precisamente líse día. que la madre exilie. Por muy de acuerdo que estemos que madre sólo hay una, en el Día de la Madre hay que lentincLar a elta. Y lo mibmo di o del Día del Padre, sí bien esu ¡üEtima celebración, a Dios gradas, eMá menos arrala d a que d d i c h o s Día do la Madre, que no es lo mismo que el Día df la Madre dichosa, o el dia de la dichosa M a d r e Peto ese día se las trae. El Din de la Madre, como eí Dia del Medio A m b i e n í t como el Día del Arbo) es una tonícna de día. Quien, como en mi c so. jamáis ha sido madre, y alberga escasas posibilidades de serlo, no alcanza a comprender la posible emoción que la madre sicnie cuando sus híjoí ía íelieiían en dia lan rebuMado. Y lo peor, más aue los híioi, es el marido. Que los hijos le digan a su madre fclíctdjidcs. mamái- no lienc dcm iadd importancia, porque al fin V al cabo -mama es su madre. Lo malo es que el marido también le líame a su cónyuge mamá Si un marido llama a su muj r mamá ¿qué hace iJdra diíiglrse a su madre? ¿La llama- mamorra Ohscr e y rectifiquen los m a i n m o n i o s i afectados. LlamaiiC entre marido y mujer- mamá y papú es madmisible. Sólo se comprende, eso íí, en mainmomns U que celebran con especial alegría el- Día de la MadrC En Argentina, el Día de Ea Madre adquiete caracterísiicas casi insultantes. Se denomina Díd de la Vfcja Y en Venezuela, el día se dedica al padre y la madre al unísono como i Dia de Papi y M a m í Pero enrre nosotros, v con todo el respeto que me rñerecen los padres y madres de Argenlina y Venezuela, allá ellos con sus celebraciones, sus denominaciones y sus regalos. Aquí, en In de los regalos, nos enfrentamos al segundo roblema. Los que celebran el lía de la Madre, más que regalar H obsequian e incluso, cayendo en smgutar pleonasmo, oVicquían prcsenies a la madre respectiva. Esta pulsera me la oosequiaron mis hijos el Día de la Madrc dijo en cierra ocasión doña Fina de Caparnis y Pipot momentos antes de romperse la cadera al caer en la cubierta de un barco, al que previamente había embarcado con zapatos de tacones y un bolso repleto de distintas cremas bronceaduras. vTengan ustedes la pul era que obsequiaron a su ddunia madre el Día de la Madrea, dijo el mi dieo de guardia al entregar a los hijos de doña FinaHa referida pulsern iras haber fallecido ¿5 ta or causas que todavía no se an esclarecido ni creo que se esclarecerán. Yo era el medico de guardia. Todo está en calma en cs e lum ¡noi o y dulce atardecer. En el estanque del jardín juguetean alegremente- l o compruebo por sus frecuentes brincos- -los esbeltos pecccitos que lo pueblan, seguramente mariquitas perdidos. V que creen que el m u n d o e s b e l l o y e t e r n o como yo lo creía cuando tenia su edad. Estoy en mi rincón preferido del parque adonde vengo lodos los atardeceres a leer las meditaciones de Marco Aurelio, emperador de un Jmpcrio como yo lo soy de mí mismo. Hay un silcncru que casi me hace llorar. Hay paz. armonía y una de esas hermosas luces que ya San AgusTm. convenido a la austeridad, llegó a comprender que podrían ser pecaminosas. Sin embjrgo. no soy felí A sar de tanta belleza no soy iz porque sé que dentro de unos minuíos cerrarán el parque V los guardas me arrojarán a la burda jls; arabía de la ciudad y alh me llevara su corriente- Porque ¿adonde puedo ir yo no tengo un duro, si no tengo amigos, SI esia repugnante enfermedad de mi piel me hace parecer repulsivo? Todos, como siempre, se alejarán üiscretamcme de mi lado por temor a que les contagie mi suciedad y mi pobrera. Dios mío! Por quó un ser lan desdichado como yo puede ser capaz de sentir la belleza, el orden, la armonía del universo, si luego la sociedad entera ¡y h a s t a la misma b e l l e z a q u e también ha huido de mi lado) m e t r a t a c o m o lo q u e soy: como una mierda? jDios mioí iOué desdichado soy! ¡Como he podido caer tan alio! CHUMY CHUME 2 B E Alfonso USSIA j 4 e