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T! 4 ESPECTÁCULOS DOMINGO 22- 11- 87 Crítica de teatro El candidato de Dios polémico drama- proceso, de Basurto, en el Príncipe Título: El candidato de Dios Autor: Luis G. Basurto. Dirección: Ramón Ballesteros. Escenografía: Manuel Mampaso. Luminotecnia: Ángel Cora. Intérpretes: José María Escuer, Elvira Travesí, Rafael Guerrero, Luis Rico, Teófilo Calle, Joaquín Molina, Manuel Torremocha, Miguel Nieto y Tomás Sáez. Teatro Príncipe. Premios y sevillanas en la noche madrileña Madrid. Carlos Galindo Las noches madrileñas parecen no ponerse de acuerdo para acoger a todas las novedades que se ofrecen en los distintos lugares que ofrecen fiestas, presentaciones y, cómo no, trofeos. Días pasados, haciendo un esfuerzo noctámbulo, nos pasamos por Joy Eslava, donde se entregaban los Levi s de Oro, en su segunda edición. Estos premios se otorgan a los jóvenes favoritos de la juventud española en distintas categorías, a través de una votación. Y allí, sobre el escenario de ia discoteca, presentados por Joaquín Prat y el Gran Wyoming, fueron desfilando el cantante Ramoncín, los componentes del grupo musical Mecano, Mónica Molina, que recogió el galardón concedido a su hermana Angela; el actor Jorge Sanz, el atleta José Luis González y el presentador de televisión Iñaki Gabilondo. Mucho público se dio cita para asistir a estos premios, como también acudieron á la discoteca Long Play, donde Tito Mora entregaba su Long Play del Triunfo a Mari Carmen, que acudió, eso sí, sin muñecos, pero con toda la sinceridad por delante. Porque Mari Carmen, confesó, extrae los diálogos de sus muñecos de las experiencias cotidianas, ya que sus personajes salieron de la calle. Al principio ponía en boca de los muñecos lo que posiblemente yo no me atrevía a decir directamente, pero ahora no; ellos tienen su personalidad propia, su opinión particular, que nada tiene que ver con mis persamientos comentó en el curso de una pequeña entrevista que le hicieron algunos representantes de la Prensa, allí presentes. Este galardón, que cada semana recibe un personaje popular de nuestro espectáculo, le fue entregado a la gran ventrílocua por otro humorista que actualmente triunfa en el Monumental madrileño, como es Moncho Borrajo, compañero y sin embargo gran amigo de la homenajeada, a la que dedicó un emotivo e improvisado bolero. Por sevillanas. La noche tenía que terminar por sevillanas. José Luis Uribarri organizó la fiesta de su presentación como director de la sala rociera Faralaes. Y allí acudieron cientos de invitados, que se agolpaban entre las mesas y, sobre todo, en la pequeña pista para lucirse por sevillanas a los compases de la música de tres grupos rocieros. Estuvieron allí María Rosa, que el próximo mes se presentará de nuevo en Madrid, en el Albéniz, para realizar una corta temporada con su espectáculo; Paco Cepera, María Albaicín, Maruja Díaz, Carmen Platero, que ha comenzado los ensayos de una obra teatral en la que compartirá reparto con Pepe Martín y Silvia Marsó; Susana Uribarri, Fernando Esteso, Fabiola, La Chunga y su hija, que ha heredado el arte del baile de su madre; Mayte Maestre, los doctores Salvador Díaz Órgaz y Miguel García Font con sus respectivas esposas; Luis Aguado y su esposa Gemma, luciendo un bello modelo del modisto Stefano, que también les acompañaba; el restaurador Lucio Blázquez, gran aficionado al flamenco, y un largo etcétera de rostros conocidos. que acudieron a la convocatoria de José Luis Uribarri. La noche lo merecía. Ha tenido que ser el prestigioso escritor y dramaturgo mexicano Luis G. Basurto, el autor que extrajera de entre toneladas de información sobre la muerte en 1978 del Papa Juan Pablo I, la valiosa sustancia dramática de aquel acontecimiento que en la última mañana de aquel mes de septiembre asombró y conmovió al mundo. Entre tantos autores ávidos de temas, atentos durante los últimos decenios a los grandes asuntos proporcionados por la historia de nuestro tiempo, sólo un autor católico y por mexicano de la estirpe cultural y religiosa hispana, acertó, que uno sepa, a levantar la palpitante materia humana y religiosa de aquella muerte inesperada y repentina. A este primer mérito hijo de la sensibilidad y de la curiosidad, ha unido Basurto la delicadeza del respeto, la búsqueda de la objetividad y la honestidad de un tratamiento dramático que hay que establecer entre el teatrod o c u m e n t o el d r a m a p r o c e s a l y la solemnidad de la pieza que se quiere teatro de la Historia. El candidato de Dios reúne en si todas esas connotaciones. Basurto ha producido una estructura lineal mediante el esfuerzo por concentar en unas horas, las del día 24 de septiembre de 1978, trigésimo tercero del efímero pontificado de Albino Luciani, y en un sólo escenario, las habitaciones privadas del Papa y condensar en esas dos unidades clásicas, acción y lugar, las turbias complicaciones de un papado dispuesto a la utópica empresa de relevar de un solo plumazo a las más altas jerarquías de una curia romana que el humilde Patriarca de Venecia consideraba corrompida por las más diversas corrupciones. El tema de fondo es esa corrupción. Es la lucha de un hombre puro e ¡nocente contra las fuerzas poderosas que, a su juicio, apartaban a la Iglesia romana del verdadero camino hacia Cristo. Asunto polémico. En sí mismo y por la oscuridad del suceso en que toma punto de partida. No se entrará aquí en el compromiso de hacer una crítica moral, una crítica de la veracidad histórica. Sólo se hará una consideración sobre la concreta condición de texto dramático de. El candidato de Dios Como tal texto, Basurto ha tenido la necesidad de utilizar un denso material informativo: Eso exige un primer acto de exposición dedicado a sintetizar lá etopeya de Albino Luciani, su condición personal y su propósito firme de ir a una renovación de la Curia Vaticana. Exposición directa, diálogo utilitario en busca de la precisión, con un fondo narrativo que era necesario dramatizar. Y un segundo acto de mayor fuerza dramática en el que el autor dispone una concatenación de escenas J efectistas y descubre la condición fundamental de su drama: la de un proceso, realmente imaginario en que el Papa confronta a los cardenales Benelli y Felici, sus delegados, con los cardenales Villot, Cody y el obispo Marcinkus, cabezas significativas de una jerarquía autoritaria y en algunos de los personajes corrompida. Naturalmente, este segundo acto alcanza notable tensión, tiene golpes de efecto como el final del proceso con la aparición papal y deja planteadas las circunstancias del suceso histórico y teatral. Según la documentación existente, ese proceso no existió. Es la obra sintetizadora del dramaturgo. Para ello tos personajes son escuetamente perfilados. Sabe Basurto que la grandeza está en la Historia y que ésta, así como sus actores, es conocida. Opera sobre documentos y éstos resultan comprimidos en dos escenas de gran estética. Castellano pulcro, desdén de posibles réplicas brillantes, de lo que llaman por ahí mots d auteur Eficacia y sencillez. Realismo, casi costumbrismo y un inocultable acento de simpatía hacia la figura central, que poetiza el rigor de un relato dramático previamente conocido por el espectador. Cuidadoso montaje de los dos actos y los cuadros últimos en un ámbito escénico de Mampaso que alia la funcionalidad y la noción de esplendor vaticano. Amor en los detalles, como el de las palomas que dan intimidad a la vida contidiana de Albino Luciani. Esmero y rigor en el vestuario. Los actores, bajo una dirección minuciosa en busca de la impresión de realidad, de supresión de la cuarta pared y la frontalidad, de Ballesteros, sirven con voluntadjje naturalismo suavizado sus personajes. iExcelente Escuer en producir la impresión de humildad, de apasionada sinceridad, de Luciani Vibrante en el dramatismo de las escenas finales, Elvira Travesí. Pulcro y emocionado Guerrero en el curita familiar Lorenzi. Tal vez al Villot de Rico le falte brillantez de texto, lo que hace difícil incorporar al brillante cardenal francés. Muy bien, muy bien el cardenal Felici de Molina. Atenidos a sus significaciones corporales, los dos americanos Dody, por Nieto, y Marcinkus, por Torremocha. Se ha buscado el parecido físico, logrado en notable parte. Este drama- documento, ligeramente arbitrado, este drama- proceso, contenido en su aspecto procesal, produce la tensa, a veces emocionada atención de los espectadores. Y abre, probablemente, campo a la polémica. Pero esa será por sus significados históricos y sus, tan discutidas, interpretaciones informativas y procesales. Si esa polémica se levanta y se caldea. El candidato de Dios habrá obtenido el fruto de su toque de atención ante un mundo confuso y olvidadizo. Lorenzo LÓPEZ SANCHO