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DOMINGO 22- 11- 87 INTERNACIONAL La primera crisis de la perestroika A B C 55 Las autoridades soviéticas intentan cerrar un caso cada día más incómodo El dirigente rebelde amenaza con convertirse en una leyenda Moscú. A. Sotillo Entre toda la clase política oficial de la URSS no se ha producido ni un solo apoyo a la actitud rebelde de Boris Eltsin. Si algún político o representante soviético mantiene alguna simpatía hacia su comportamiento, la oculta celosamente. La llamada glasnost (debate, transparencia) del líder soviético Mijail Gorbachov no les parece garantía suficiente para proclamar abiertamente su opinión en favor del dirigente defenestrado. Curiosamente, los representantes más señalados de la ortodoxia y adversarios de Eltsin guardan silencio y dejan que sean los antiguos colaboradores de éste o los abiertos defensores de las reformas quienes se encarguen de descalificarle. Después de la inquisitorial sesión de ataques y descalificaciones dirigidos por sus antiguos colaboradores contra el hombre que había encarnado las reformas en Moscú, cuando se enfriaron los ánimos, el juicio reservado para Eltsin en esencia decía que el caído era un histérico Así lo señaló el economista y sociólogo Gavril Popov, considerado uno de los más audaces reformistas en un artículo publicado en Novedades de Moscú también el más audaz órgano de Prensa de los reformistas. Claro que, en las mismas páginas, Popov aprovechaba para insinuar la conveniencia de cesar a los colaboradores de Eltsin que le dieron la puñalada por la espalda con la excusa de que Eltsin había hecho lo mismo con el partido. mer viceministro de la Construcción, es decir, sólo después de que desde la cúpula llegase la señal de que su caída en desgracia no había sido total. No puede decirse lo mismo de la población moscovita que, desde el cese de Eltsin, ha respondido a la campaña de desprestigio con escepticismo y una enorme curiosidad hacia lo que pudo haber dicho Eltsin en su intervención ante el Comité Central. En la estrepitosa rumorología que corre entre los moscovitas, cada uno le atribuye lo que él mismo hubiera deseado decir, incluidos algunos disparates, ante el Comité Central. Para mayor chasco de las autoridades, cada intento por cerrar la crisis no consigue más que desencadenar un nuevo rumor, cada uno mayor que el anterior. La noticia de su nombramiento como viceministro de la Construcción llegó cuando los más insólitos rumores le atribuían incluso la muerte. Iigachov, un ideólogo molesto con las reformas Moscú. A. S. De la crisis emerge como vencedor Igor Ligachov, celoso vigilante de la ortodoxia y de los límites de la perestroika cuya adusta figura de ideólogo oficial del régimen se convirtió en la sombra titular de Gorbachov durante la conmemoración del pasado setenta aniversario de la revolución, fecha desde la que su participación en la vida p ú b l i c a de l a URSS aparece incluso con mayor relieve que la del Igor Ligachov propio líder soviético, un tanto apagado en la crisis. Nacido en una familia de religión baptista, extremadamente puritano en su actuación política, en la que se funden los criterios morales con los dogmas ideológicos, firme defensor de la ley seca contra todas las negativas secuelas que ésta ha aportado, viejo enemigo de la corruptela que rodeaba al entorno de Breznev, su poder se vio sensiblemente mermado cuando Gorbachov trajo al Politburó a un segundo ideólogo Alexander Yakovlev, de carácter más cosmopolita y liberal. Fuentes soviéticas afirman confidencialmente que su ofensiva contra Eltsin no se desencadenó el día en que éste pronunció sus explosivas críticas en el Comité Central, sino que más bien éstas fueron el último resultado de una sostenida oposición de Ligachov, aliado con el jefe del KGB, Victor Chebrikov, contra Eltsin, a cuya entrada como miembro de pleno derecho del Politburó se resistieron tenazmente. Las versiones más audaces afirman también que Ligachov aprovechó la insólita intervención de Eltsin para recriminar al mismo Gorbachov su pasada protección al enfant terrible de la perestroika Ligachov habría temido que su posición como número dos del régimen quedara debilitada tras la entrada al Politburó de Eltsin, quien a pesar de tener poco que ver con el cosmopolitismo de Yakovlev, consideraría el liberalismo de éste más apropiado que la ortodoxia de Ligachov para hacer avanzar las reformas a paso decidido. Procedente de Siberia, donde hizo su carrera alejado del boato y la corrupción de la corte brezneviana, Ligachov no tiene el don de la palabra, pero, como Gorbachov y el mismo Eltsin, sabe conectar con el pueblo soviético, o mejor, con el ruso, entrar en contacto con su vena más tradicionalista y convencerle sobre su honradez personal. Rumores frente a glasnot Eltsin es ya leyenda, el hombre que para los moscovitas se atrevió a plantar cara y deLa cuestión de la puñalada por la espalda cir ante el Comité Central todas las verdades. ha estado presente a lo largo de toda esta Nada importa que muy pocos tengan una nocrisis. Gorbachov acusó a su antiguo protegiticia aproximada de lo que realmente pudo do de ambición. Y el portavoz del Kremlin, haber dicho. Guennadi Guerassimóv, haciéndose eco de Al amparo de la tan pregonada glasnost este ataque, hizo una comparación del caso algunos moscovitas le han tomado afición a con la tragedia Julio César de Shakespeasu peculiar forma de debate que es el rumor. re, en la que Eltsin ocuparía el papel de BruEn este caso no parece haberse repetido el to. Según Guerassimóv, Bruto apuñaló a Céque fue tradicional proceso de desprestigio, sar por ambición. en forma de consigna, desde la cúpula hasta la base. Y para alimentar esta creciente ruPero cuando se le preguntó al portavoz si entonces Eltsin h a t eseado desalojar al lí- morología, continúan en pie varios interrogander soviético del poder, Guerassimóv lo negó tes: ¿en qué hospital se encuentra Eltsin? ¿cuál es su exacto estado de salud? ¿ha tajantemente y se refugió en una disgresión abstracta sobre las profundas raíces de la aceptado su nuevo cargo? Y lo que realmenambición en la naturaleza humana, que tan te todos quieren conocer: ¿qué dijo ante el Comité Central para que Gorbachov, contra bien conocía el dramaturgo británico lo que suele ser su costumbre, afirme ahora que todo marcha bien cuando es una realidad Precipitado y ultraizquierdisía admitida por todos que en Moscú muy poco o Otros ataques lanzados contra Eltsin fueron nada es lo que ha cambiado para el bienestar material de sus habitantes? los de precipitado ultraizquierdista prepotente y, también muy compartido por todos, no haber sabido estar a la altura de su difícil tarea Ninguno, sin embargo, ha entraARTURO SORIA do a tratar con las cuestiones planteadas por directamente propiedad gran Eltsin y, ni mucho menos, a contemplar el casa con parcela fondo de la cuestión que sería si el debate puede o no puede plantearse en el Comité Central o Parlamento del Partido. Como conPOSIBILIDADES INMOBILIARIAS Teléfono 447 32 54. De 22 a 23 horas fesó confidencialmente un periodista de la ABSTENERSE INTERMEDIARIOS Prensa comunista, parece una polémica de la era de Lenin tratada como en los tiempos de Stalin Los juicios matizadamente positivos sobre Eltsin sólo han llegado después de su nomCalidad extra y pedidos bramiento- también degradación- como prial teléfono 479 62 97 Puñalada por la espalda S E V E MDE SALMÓN AHUMADO