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DOMINGO 22- 11- 87- INTERNACIONAL -ABC, pág. 49 La semana Francia. Mitterrand reconoció oficialmente, durante una entrevista retransmitida en directo por la televisión, que el director general del contraespionaje francés, almirante Pierre Lacoste, le había informado el 21 de mayo de 1984 de la existencia de un tráfico ilegal de armas a Irán, tráfico del que el interventor general de los Ejércitos, Jean Francois Barba, afirma que se han beneficiado diversas personalidades ligadas a la financiación del Partido Socialista (PS) Unión Soviética. Boris Eltsin, que perdió el pasado 11 de noviembre su puesto como jefe del Partido Comunista de Moscú, fue nombrado primer vicepresidente del Comité estatal soviético para la Construcción. El defenestrado ex jefe del PCUS de Moscú, al no encontrarse en estado grave, podrá abandonar en breve el hospital en el que está ingresado, según ha asegurado Gennady Guerasimov, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de la URSS. Estados Unidos. El Comité creado por las Cámaras para aclarar el caso lrán- contra hizo públicas sus conclusiones. Y como no pudo ponerse de acuerdo en un informe, publicó tres: el de la mayoría, crítico a la Administración; el de la minoría republicana, crítico al de la mayoría, y el de la minoría demócrata, crítico a ambos. Tres informes, pues, fuertemente partidistas, más interesados en la política diaria que en lo que realmente ocurrió. Italia. Como se había previsto, el jefe del Estado italiano, Francesco Cossiga, encargó la formación de nuevo Gobierno a Giovanni Goria, presidente dimisionario. Este inició inmediatamente las consultas políticas pertinentes con los partidos en un intento por constituir un Goria bis lo más parecido al Gobierno saliente. Nicaragua. El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, solicitó del cardenal Miguel Obando y Bravo su colaboración como intermediario en el proceso de concertación de cese el fuego, opinando, sugiriendo y aconsejando a las partes. Con anterioridad, el cardenal Obando había señalado que aceptaría servir de mediador si se le permitía hacer sugerencias tanto al Gobierno como a los antisandinistas, porque- declaró- no estaba dispuesto a ser una pelota de fútbol Dimite el encargado de control de armas en el Pentágono como protesta al acuerdo INF Gaffney acusa a Reagan de actuar bajo presión de los soviéticos Nueva York. José María Carrascal Otro halcón que se marcha, y éste, dando un portazo. Frank Gaffney, encargado del control de armas en el Pentágono, ha dimitido por no ascendérsele, como esperaba, y por no estar de Se le había prometido darle el cargo de subsecretario para Asuntos de Seguridad Internacional, pero cuando llegó el nuevo ministro, Carlucci, le dijo que prefería siguiera en el puesto de ayudante del subsecretario. Gaffney ha decidido marcharse y no silenciosamente, como otros, sino diciendo en voz alta cosas que, por lo visto, venían apretándole el pecho desde hacía tiempo. Nos encontramos en una situación muy peligrosa al negociar un acuerdo de desarme en unos plazos que todo el mundo reconoce han sido creados artificialmente dijo a los periodistas que había citado en su despacho. Si se sustituye artificialmente por políticamente se tiene todo el impacto de la frase. Gaffney acusa a la Administración Reagan de negociar un importante acuerdo de desarme presionada por consideraciones políticas. En otras palabras: que el tratado para la eliminación de misiles acuerdo con el nuevo rumbo de compromiso de la Administración Reagan, aunque posiblemente lo uno vaya con lo otro. Gaffney era un hombre de confianza del anterior secretario de Defensa, Weinberger, y uno de sus principales asesores. esas prisas y sacrificando consideraciones de seguridad a meras eventualidades políticas. Sin pararse ya en barras, Gaffney dijo a los periodistas que, según su parecer, el presidente Reagan debe refrenar el ritmo de las negociaciones, incluso si eso significa que no podrá firmar un tratado cuando se vea con Gorbachov Su principal temor es que no se garantice la verificación de lo acordado, accediendo a inspecciones poco fiables y olvidando aquel principio que había enarbolado la Administración Reagan durante sus primeros años: que ningún acuerdo con los rusos es preferible a un acuerdo malo. Y éste que se acerca puede ser malo y peligroso por los apresuramientos. Ronald Reagan de alcance medio, que trata de ultimarse a trancas y barrancas para que pueda ser firmado por Reagan y Gorbachov en su próxima cumbre es demasiado importante para cerrarse con Que algo debían olerse en el Departamento de Estado sobre lo que Gaffney estaba diciendo a los periodistas, lo demuestra que el propio Shultz le llamó durante esa conversación. Pero, reafirmando la importancia de lo que decía, el ayudante del subsecretario saliente le dejó esperar y continuó su argumentación. Sólo cuando su secretaria, al ver que no se ponía, le recordó que tenía esperando al teléfono a un miembro del Gabinete, se dignó contestar, para cruzar unas palabras frías con quien, para muchos como éi, simboliza esa política de acomodación. Pero Gaffney no está solo. Lo mismo que él piensa un buen segmento de los republicanos y, de hecho, lo pensaba antes el propio Reagan. Pero la serie de reveses encajados en los últimos tiempos ha obligado al presidente a corregir su rumbo. Reagan ya no domina la escena de Washington como la dominó al principio de su mandato, y si quiere hacer algo durante el último año de él, tiene que hacer compromisos tanto en política interior como en la exterior. De ahí que en la Casa Blanca hayan empezado a mandar los pragmáticos y que los halcones se marchen mostrando su desencanto más o menos airadamente. Unos, como Weinberger, lo hacen con bandas de música; otros, como Gaffney, lo hacen con un portazo. Castro reanuda los tratados migratorios conEstados Unidos Llegan a Cuba las rebajas de la perestroika Nueva York. J. M. C. Washington y La Habana han llegado a un acuerdo para deshacerse uno y otro de personas incómodas. Estados Unidos acepta recibir hasta 27.000 cubanos cada año, y Cuba acepta el retorno de 2.746 indeseables que se metieron entre los refugiados. El acuerdo ya estaba cerrado hace años, pero al ponerse en marcha la emisora Radio Martí, con dura información anticomunista, Castro lo suspendió. Ahora, el dirigente cubano lo ha reabierto, llegándose a un acuerdo rápido, sin saberse bien por qué. Aunque se sospecha: Fidel Castro ve a Gorbachov ponerse de acuerdo con el presidente Reagan y comprende que le urge llegar a un acuerdo con éste. No hay nada más peligroso para él que la Casa Blanca y el Kremlin se entiendan, pues sabe que puede pagar la factura de ese entendimiento. Así que ha aceptado los 2.746 marielitos que se habían metido entre la oleada de refugiados desde aquel puerto, cuando abrió cárceles y asilos mentales cubanos para quitárselos de encima, y que desde entonces andan por penitenciarias o instituciones mentales norteamericanas. Al mismo tiempo, permite la salida anual de hasta 27.000 de sus subditos, que si, por una parte, le representa una sangría de gente preparada, por la otra significa una válvula de escape para su régimen, pues esa gente estaba cada vez más inquieta