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VIERNES 20- 11- 87- OPINIO 3 V pág. -19 A iniciativa del Banco de Bilbao al hacer público su proyecto de intentar la integración con el Banesto ha tenido gran eco en medios económicos. En pocas horas se han desplegado los argumentos a favor y en contra de la creación de dos o tres importantes entidades financieras privadas nacidas a partir de las hoy llamadas siete grandes de la Banca privada española. Antes de entrar en estos planteamientos, favorables o desfavorables a las grandes fusiones, conviene insistir en una cuestión previa. Las instituciones de crédito son mecanismos de considerable delicadeza, sumamente sensibles a la información y a los vaivenes de la opinión pública. La actividad bancaria necesita más que ninguna otra de la prudencia en el manejo de la información. Por eso es imprescindible que esos proyectos de fusión, si van adelante, se lleven con enormes dosis de espíritu conciliador, de diálogo leal. Se trata de evitar ante todo enfrentamientos entre las entidades o discrepancias públicas: un principio de degradación sería inmediatamente magnificado por intereses ajenos a la libertad de empresa; se proclamaría sesgadamente que la Banca española está dividida, que proliferan las maniobras internas y se acabaría por defender la necesidad de una intervención. Este es el primer peligro que, a nuestro juicio, conviene conjurar. Hay argumentos poderosos en favor de una nueva dimensión de nuestra Banca privada, que debe responder al reto europeo con una estructura más amplia, moderna y competitiva. El Tratado de Adhesión de España a la CEE establece un calendario de adaptación de nuestras normas báncarias. En 1993 las autoridades monetarias españolas no podrán denegar la entrada de nuevos Bancos europeos si cumplen las normas aplicables a los residentes. Es imprescindible que algunos grandes Bancos españoles sean capaces de salvar el peligro qua se cierne sobre nuestro sistema financiero. Quienes defienden las fusiones las creen necesarias para garantizar que las grandes decisiones de nuestro sector privado no se tomen, en su 99 por 100, más allá dé nuestras fronteras. L PRUDENCIA EN LA BANCA Lo que se debate no son tan sólo intereses privados. Es, según esta tesis, un decisivo interés nacional. Tres o cuatro Bancos españoles nacidos de los seis u ocho grandes de hoy podrían hacer frente, piensan los partidarios de la fusión, a la avasalladora presencia de los más potentes competidores de la Banca europea. Los contrarios a esta tesis, es decir, los banqueros, financieros y economistas que consideran innecesarias las fusiones, estiman que para las proporciones de España nuestros grandes Bancos tienen la dimensión adecuada. Por eso, y. ante el debate que se avecina, hay que pedir a los responsables de la Banca española notables dosis de prudencia. N destacado titular de un periódico de ámbito nacional se atribuye a los partidos políticos el apoyo a la reinserción de etarras culpables de delitos de sangre. Es imputación tan grave que deben ser los propios partidos quienes realicen de modo público el desmentido correspondiente. Porque en este aspecto de las reinserciones, en su ampliación soterrada a los reos de delitos de sangre, no es admisible equívoco alguno. Ni siquiera al amparo del confuso documento antiterrorista suscrito recientemente. Documento ante cuyas afirmadas obviedades ya hemos manifestado el temor de que- oculte freudianamente partes secretas o concesiones incompatibles con el manteni- E OTRA CAMPAÑA EL ACTO DE CARTAGENA A Armada Real británica ha celebrado ayer el nombramiento de almirante de honor que ha otorgado la Reina de Inglaterra al Conde de Barcelona. Al margen de las discrepancias pasajeras y los contenciosos pendientes, las dos Monarquías europeas de más antigua tradición naval mantienen su relación con actos, como el de ayer en aguas españolas, que van más allá de lo meramente ceremonial. Don Juan de Borbón ha significado durante cuarenta años la vinculación del europeísmo a la Monarquía, entendida como una institución moderadora y arbitral, capaz de reinstaurar en España la normalidad democrática y la superación de la dialéctica de la guerra civil. En el acto de ayer se ha hecho un reconocimiento histórico del Conde de Barcelona por parte de la Corona británica. Don Juan de Borbón ha trabajado también incesantemente por la vuelta de nuestra nación a un puesto de cabeza en el poderío marítimo. España es una pieza clave de la defensa occidental en tanto que la plataforma peninsular garantice las comunicaciones marítimas internacionales en el área Canarias- Estrecho- Baleares. Pero eso exige que la nación sea capaz de garantizar todas sus responsabilidades defensivas en la zona. El acto de ayer en Cartagena era, asimismo, un paso más en el camino del diálogo que mantienen dos naciones europeas, España y Gran Bretaña, obligadas a entenderse. L miento de un Estado de Derecho. En un Estado de Derecho se impone ante todo el respeto a la legalidad y el incondicional acatamiento a la aplicación de las leyes. No es posible, por ello, jugar por razones de pragmatismo político a la reducción o ampliación del ámbito de la legalidad vigente, y menos todavía a distorsionar o alterar el rigor o el alcance de normas determinadas. Así, como ahora ocurre con público conocimiento, el Gobierno puede mantener con la organización terrorista ETA unos diálogos, que se teme incidan en la negociación, pero sólo si quedan excluidas, r o t u n d a m e n t e cuestiones que no admiten pacto ni transacción algunos. Y naturalmente en esta imposibilidad se encuentra admitir que los étárras reos de delitos de sangre puedan acogerse a la anómala facilidad de la reinserción. Aceptar la ampliación de este medida de gracia equivaldría a tanto como a reconocer la existencia de licencias para matar. En todo caso hay, a nuestro juicio, un punto esencial. Un medio de comunicación no puede embarcarse en campañas de deformación al servicio de intereses públicamente desconocidos. La influencia de HB y otros colaboradores de ETA en las páginas de ciertas publicaciones españolas es uno de los síntomas más preocupantes de degradación. Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Daño Vaicárcel, Joaquín Vila, José Javaloyes, Manuel Adrio, Joaquín Amado Jefes de Redacción: J. A. Gundín (Continuidad) J. C. Azcue (E. Especiales) B Berasátegui (ABC Literario) A. Fernández (Economía) J. I. G. a Garzón (Cultura) A. A. González (Continuidad) R. Gutiérrez (Continuidad) L. Lz. 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Aunque la información que atribuye a los partidos aquiescencia á la reinserción de etarras con delitos de sangre, haya aparecido en el mismo periódico que se obstinó en la campaña del tiro en la nuca a una etarra que murió en tiroteo con la Guardia Civil; y aunque ciertas informaciones sesgadas reciban impulso desde países patrocinadores del terrorismo son los partidos, en definitiva, los que deben desenmascarar esta nueva campaña.