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r I ABC, póg. 50- RELIGION -MARTES 17- 11- 87 Suquía, al frente de la Conferencia, indica a la Iglesia metas más religiosas Habrá diálogo con el Gobierno, pero sin olvidar la crítica Madrid. Santiago Martín Ayer se inauguró en Madrid la Asamblea Plenaría de la Conferencia Episcopal. Es la primera que preside el cardenal de Madrid. Suquía hizo un discurso lleno de referencias a las líneas que debe seguir la Iglesia española: sintonía con Roma, profundización religiosa, atención a las vocaciones y cooperación crítica con el Estado. El nuncio intervino insistiendo en la necesidad de cuidar más la formación de los seminaristas y sacerdotes dos por un espíritu verdaderamente religioso Monseñor Suquía inauguró ayer la XLVII y católico Asamblea Plenaria de la Conferencia EpiscoOtro punto importante en el discurso del pal Española. El cardenal- arzobispo de Macardenal de Madrid fue la insistencia en la fidrid pronunció un discurso centrado especialdelidad al Papa: Es y seguirá siendo nota mente sobre los puntos que en la Asamblea característica de nuestras Iglesias la adhese van a discutir. Sin embargo, la intervensión filial y fervorosa al sucesor de Pedro, ción de Suquía fue más allá de una lectura obispo de Roma y pastor de la Iglesia univerdel orden del día y brindó, en esta su primera sal. Los católicos españoles sabemos muy intervención ante la Plenaria Episcopal, algubien que la comunión con el Papa y por menos puntos de referencia para el camino que dio de él con toda la Iglesia católica, es algo deberá recorrer la Iglesia española. íntimamente esencial a cualquier comunidad Comenzó el arzobispo de Madrid elogiando y a cualquier conciencia que quiera vivir plela función de la Conferencia y especialmente namente dentro de la Iglesia de Jesucristo. la labor desarrollada por su predecesor, monPor eso en estos proyectos pastorales de la señor Díaz Merchán. En esta misma línea de Conferencia Episcopal hemos estado, siempre sintonía con el trabajo realizado antes de su y queremos seguir estando en perfecta sintoelección como presidente, monseñor Suquía nía con el magisterio y las directrices del Papa Juan Pablo II. Monseñor Tagliaferri pidió mejor formación en los seminarios Iglesia española ha prestado siempre a las misiones e insistió en la necesidad de superar la crisis que afecta ya desde hace mucho a los Institutos religiosos, especialmente a las monjas. Los niveles de edad en las comunidades de religiosas han aumentado de manera alarmante- añadió- ¿Qué puede ocurrir dentro de pocos años con la multitud de obras de apostolado, de enseñanza, de asistencia a los enfermos y a los pobres de todas clases que llevan las religiosas en todos los rincones de España? Un lugar destacado en el discurso merece la alusión que hizo a las relaciones con el Estado. Primero subrayó la capacidad creadora de la fe en la cultura y en la historia y después abogó por la práctica de una verdadera aconfesionalidad. A veces- d i j o- se confunde la idea del Estado aconfesional con la del Estado neutral e indiferente, incluso sectario; de un Estado que, lejos de garantizar los valores morales que son parte integrante del bien común, permite que se ridiculicen aquéllos y sean atacados en los mismos medios de comunicación públicos. Elogió los Acuerdos de 1979 que regulan Para poder evangelizar tenemos que superar las divergencias doctrinales, las sospechas mutuas y la falta de disciplina. Los pobres, los que no tienen trabajo, los marginados son nuestros hermanos preferidos. se refirió al plan pastoral trienal promulgado hace un año. En este contexto se produjo la primera nota significativa del discurso: una apelación a la unidad interna de la Iglesia: Para que nuestras Iglesias desarrollen de verdad este esfuerzo de evangelización tienen que superar las divergencias doctrinales y disciplinares, los distanciamientos internos y las sospechas mutuas, la frecuente falta de organización y de disciplina, para que el gozo de la comunidad y de la unidad nos impulse a todos a difundir entre los demás la buena noticia del Reino de Dios. No se puede considerar una concesión a la galería la referencia que hizo al compromiso con los más necesitados: Los pobres, los que no tienen trabajo, los sin techo, los migrantes, los marginados, los enfermos menos atendidos, los hombres y mujeres solitarios y sin esperanza, los jóvenes sin familia y sin ideales, los ancianos, son nuestros hermanos preferidos porque ellos son los preferidos de Dios. Con el mismo acento habló de la necesidad de ser fieles al Vaticano II integralmente, sin alterar su armonía interior, anima- Después entró a comentar el orden del día de la Plenaria que se inauguraba. El primero fue el de la elección del secretario general. Agradeció al actual, monseñor Fernando Sebastián, su trabajo lúcido y generoso de estos años, que ha dado nuevo dinamismo y eficacia indudable a la Conferencia Era opinión común ayer en la Asamblea que monseñor Sebastián saldría reelegido sin ningún problema. Se refirió luego a los presupuestos y a la nueva modalidad de financiación de la Iglesia a través de la participación en el impuesto sobre la renta. Esta modalidad fue calificada por Suquía como decisión legítima del Gobierno y más congruente con el pleno respeto a la libertad religiosa de los ciudadanos Sobre este mismo punto se lamentó también de la poca participación de los católicos españoles en el mantenimiento económico de la Iglesia. Sobre los aspectos pastorales que la Asamblea tratará estos días, mencionó la exhortación pastoral sobre la devoción a la Virgen María con motivo del Año Mariano, la pastoral de la penitencia y el comienzo de un estudio profundo y promenorizado de la pastoral vocacional. De los tres, al que más espacio dedicó y, posiblemente, el que más preocupa a todos los obispos, es el deja crisis de las vocaciones. Doy por supuesto- d i j o- que la vida de la comunidad cristiana no puede reducirse a la actividad de los religiosos o religiosas. Pero nadie puede negar que el testimonio de los religiosos, sus múltiples obras de apostolado, así como los diferentes servicios sagrados de los sacerdotes, son indispensables para la prosperidad y el crecimiento religioso de los fieles. Comentó también la colaboración que la La comunión con el Papa es algo esencial a cualquier comunidad que quiere vivir plenamente en la Iglesia. A veces se confunde la idea del Estado aconfesional con la de un estado neutral e incluso sectario. las relaciones entre la Iglesia y el Estado, pero pidió que éstos se llevaran a la práctica e incluso que se marcara un plazo para completar su desarrollo. Tendió, a pesar de la crítica, la mano a la cooperación con el Estado atendiendo directamente a los necesitados y promoviendo un saneamiento en profundidad de nuestras relaciones sociales y nuestra convivencia A continuación intervino el nuncio en España de Su Santidad, monseñor Tagliaferri. Sus palabras fueron una demostración de la sintonía que existe entre él, como representante del Papa, y el cardenal Suquía, pues todo su discurso estuvo dedicado a completar una de las ideas apuntadas por el arzobispo madrileño: la necesidad de mejorar la formación en los seminarios. Los actuales candidatos al sacerdocio necesitan prepararse mejor que sus predecesores afirmó, para añadir después que esta preparación debe dejar bien claro, entre otras cosas, la comunión con el obispo, con el Papa y el celibato. No lograremos un laicado íntegramente cristiano- terminó diciendo- sin sacerdotes con verdadero afán de santidad.