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ABC, pág. 44- TRIBUNA ABIERTA MARTES 17- 11- 87 E N este año, en que tantos actos se están celebrando para recordar a Marañón, echo de menos un conferenciante que nos hable de don Juan. Es bien sabido que el mito de el Burlador fue tema muy preferente de sus pensamientos y de sus escritos. Hace no mucho tiempo, en la televisión, se discutió y se hizo una encuesta telefónica sobre el tema. Y se citó, cómo no. a don Gregorio. Pero no quedó bien claro el que en contra de lo que la gente cree, Marañón nunca dijo que don Juan fuese un homosexual. Lo que él expresó, y bien claramente, por cierto, es que el varón más perfecto, el más diferenciado en la escala de la virilidad, no es el hombre de muchas mujeres, si no el de una sola. El corolario inmediato de esta afirmación, y que se lee en la mayoría de los comentaristas de los años veinte y de principios de los treinta, es que don Juan es lo que ahora llamamos un gay Nada más erróneo. El propio autor ha desmentido muchas veces esta interpretación demasiado superficial. Una cosa es ser un hombre inmaduro, un ser que ha recorrido todavía poco camino en la evolución de su sexualidad, y otra equivocar el sentido de la atracción. Pero en aquellos años, un cuadro muy celebrado de Elias Salaverria, que representaba a don Juan como a un travestido, contribuyó mucho a esta falsa interpretación. El mismo Federico García Lorca, que tan bien conocía a don Gregorio, cometió el mismo error en una puesta en escena, por lo demás admirable, que hizo en el verano de 1933 o del 34 de el Burlador de Sevilla con el teatro La Barraca Esta falsa interpretación se ha ido poco a poco rectificando, pero aún queda en la mente de algunos, como el otro día pude ver en la pequeña pantalla, la idea de don Juan como un homosexual. Y a medida que el tiempo ha ido pasando, no sólo esta idea marañoniana de el Burlador se ha ido olvidando; también la imagen original de don Juan como arquetipo de la literatura española, como uno de los tipos que, con don Quijote y la Celestina, ha dado España a la creación universal; se ha debilitado. Y ya ni siquiera el caballero Casanova, mucho más próximo a nosotros en las costumbres y en el tiempo, es un tipo que nos encontremos, como antes ocurría, a la vuelta de cada esquina. Y es que, queramos o no, en nuestro muñ- AHORRO 3 0 P de la Castellana, 87, (Azca) cir por el primer barbián que aparezca y que le haga llegar por su Brígida de turno un Por José BOTELLA LLUSIÁ billete cursi o unos versos malos. Por mucho do moderno el don Juan ha desaparecido o que las feministas de hoy nos quieran hacer lleva camino de desaparecer. También son ver a la mujer tradicional española como un cada vez menos frecuentes esos don Juanes objeto, esclava del hombre y dispuesta a desen tono menor, que son el homme a fem- mayarse ante el primer bigote que se atraviemes o el simple faldero. Ambos han sido se en su camino, a mí se me hace demasiasustituidos por el playboy ¿Pero es que do duro que aquellas damiselas fuesen tan éste, el playboy es un trasunsimples, cuando sabemos que to del don Juan moderno? O dimuchas de ellas tenía, una gran cho de otro modo: ¿Eran Villacultura literaria, mucho mundo y mediana y Manara los playuna conversación alegre y chisboys de su época? peante. Aquellas españolas de Evidentemente no. La conducta, entonces tenían sentimientos el talante y hasta, si se me permucho más vivos de lo que hoy mite expresarme así, la filosofía nos creemos. Y uno no puede del playboy es completamente menos de pensar que a pesar de distinta de la del Burlador. Y estar tan celadas y tan encerrapara aceptar a los jóvenes de das, ellas eran las que atraían al moda en la sociedad de hoy, varón, jugaban con él y lo manecomo epígonos de don Juan, jaban, exactamente igual que las hay que hacer un gran esfuezo. mujeres de hoy nos manejan. No Y sobre todo hay que comparar olvidemos que Tirso de Molina lo que eran las r e l a c i o n e s era un gran psicólogo de las muhombre- mujer hace tres o cuatro jeres, con una gran experiencia siglos y lo que hoy son. José Botella Liusiá de confesonario. Y sabía mucho Catedrático La palabra playboy en su más de lo que nos figuramos de significado primitivo, expresa un la magnitud de las tempestades muchacho que juega o con el que se juega. interiores de aquellas doncellas. Es decir, que se suponen dos cosas, que jueEn fin, yo creo, y no soy ni mucho menos ga y que además es un muchacho. Llamar, por lo tanto, de este modo a un hombre de el primero que lo dice, que don Juan era un treinta o cuarenta años, como las revistas del pobre hombre, o si se prefiere un pobre mucorazón hoy tan frecuentemente hacen, no sé chacho. Y que las mujeres lo tomaban y lo si es un sarcasmo o simplemente un pitorreo. dejaban a su antojo, haciéndole creer, suprePorque si el don Juan es como quiere Mara- mo ardid, que eran ellas las víctimas, cuando ñón un indiferenciado, un varón juvenil, es la realidad era todo lo contrario. Era un boy decir, un efebo, entonces la palabra play- con el que las mujeres jugaban. Sí, era un boy encaja perfectamente dentro de este playboy El otro día, en el debate televisiconcepto. Pero entonces hay que pensar que vo, se dijo que el don Juan clásico no existía el aspecto lúdico de nuestro héroe es más ya, porque su figura machista no era tolebien pasivo. En una palabra, que son las mu- rada por la mujer moderna, consciente y libejeres las que juegan con él. Tanto el don rada. Yo creo al revés, que si hay ahora meJuan marañoniano, como este muchacho que nos don Juanes es porque entre oposiciones, juega o con el que juegan, es un barbilindo, concursos, el servicio militar y la lucha por la guapo, gracioso, pero manejado por, y vícti- vida, el hombre de hoy madura antes, se dima de las mujeres. La figura clásica del don ferencia más y se libera así de ese periodo Juan, que conquista y abandona, no tiene juvenil en que su antepasado don Juan era nada que ver con él. un juguete de las mujeres. En fin, que el mito Para terminar de una vez: ¿Es don Juan del Burlador se acaba, no porque se haya liun varón indiferenciado, un hombre inmaduro, berado la mujer, si no porque los hombres se sin terminar de evolucionar hacia la virilidad han hecho más maduros y son ellos los que se han liberado. definitiva? ¿Es el playboy con el que juegan las mujeres y lo toman y lo dejan? ¿O es por el contrario él quien dirige el juego? Y se nos ocurre pensar si no serán ambos la misma cosa y que el conquistador de verdad sólo haya existido en la fantasía de Tirso. Porque el don Miguel de Manara, que era un modelo de don Juan, aunque por las fechas no pudiera ser el de fray Gabriel Téllez, al re (ACTOS PÚBLICOS S. A. tratarlo Murillo, nos lo presenta como a un- SERVICIO A EMPRESAS Y ORGANISMOS muchacho de aspecto casi femenino. Y los- ACTOS: BANQUETES EN SU EMPRESA retratos que se conservan de Casanova, casi- TRIBUNAS- PASARELAS- TARIMAS parecen los de una mujer. Dos efebos, en- ESCENARIOS suma. -BANDERAS PUBLICITARIAS Estos tipos se compaginan mal con el re- TODO PARA SU ACTO trato de don Juan Tenorio. El hombre bebedor, jugador y blasfemo, que toma y deja a la SERVICIO EN TODO EL TERRITORIO NACIONAL mujer como a un objeto. Y la mujer tras de GENERAL PARDIÑAS, 34- 28001 MADRID las rejas de un convento o entre los muros de TELS. 275 13 47- 275 12 38 una casa cerrada, como un sujeto un poco bobalicón y pasivo dispuesta a dejarse sedu- fflOVCA