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ANIMALES Carmen MARTÍNEZ ANIORTE Román TORAN CUADERNO J. L. MARTIN DESCALZO Perros en el Medievo El torneo de Budapest Hoy vamos a dar un pequeño repaso en nuestro particular y peculiar túnel del tiempo a cómo le iban las cosas a nuestros amigos los perros en la Edad Media. Alrededor del año 470 de nuestra Era desaparece el llamado Imperio Romano de Occidente. Los invasores de los pueblos del Norte, llamados bárbaros, reducen todo a cenizas, tras de sí dejan un rastro de desolación y destrucción. La gente huye de las ciudades y marcha al campo, los perros siguen el camino de sus amos. A muchos de estos canes la vida salvaje les asilvestra. La falta y escasez de alimentos convierte a los fieles amigos del hombre en carroñeros, ya que su único alimento es la basura; apenas hay alimentos para los humanos... Debido a todo esto, y sobre todo a las grandes supersticiones tan dadas en esta época, el perro comienza a ser considerado corno discípulo de satán. En esta etapa de la vida del hombre es cuando surge la figura mítica del perro lobo, perro serpiente, hombre perro, etcétera. Muchos hombres creían a ciencia cierta en estos seres e incluso aparecen reflejados en grandes obras pictóricas y artísticas de la época; en Francia, en la basílica de Vézelay, en su tímpano, aparece la figura de un hombre mitad humano mitad canino. El gran navegante Marco Polo hablaba de los hombres- perro como una de las atracciones de su viaje. Estas extrañas y misteriosas leyendas corrieron de boca a oído por toda Europa. El rey de los francos, Clodoveo, allá por el 490 promulgó una reglamentación relativa a los animales domésticos e incluso entre sus normas estaba el sacrificio del animal si presentaba algún síntoma de rabia. Poco a poco, y según la cosas se fueron estabilizando, el hombre volvió a sus antiguos menesteres, uno de ellos la caza, y el perro era su principal compañero y aliado. Los grandes señores poseían enormes y cuantiosas jaurías en las que no había dos perros iguales. Poco a poco, con la selección de los mejores rastreadores, levantadores, recogedores, etcétera, surgieron los cruces entre cada especialidad, dando lugar a las razas actuales. La pasión por la caza llegó a tales extremos que sus amos acudían a la iglesia con sus animales, lo que no era del agrado del clero. Carlomagno incluso dictó un edicto para acabar con esta costumbre. Los que no querían cumplir esta norma consiguieron que las puertas de los templos se abrieran y desde la puerta oían los oficios e incluso recibían la bendición. Esta costumbre llegó a institucionalizarse y así anualmente, por San Humberto, todos los animales eran bendecidos. Este santo es en Centroeuropa el patrón de los cazadores y de los animales, como en España lo es San Antonio Abad. Para concluir este capítulo les diré que cuando la Edad Media tornaba a su fin, comienza a despertarse entre los grandes señores una pasión por escribir sobre el tema canino. Como ejemplo tenemos a Gastón Febus, conde de Foix, que escribió Tratado de caza Según cuentan de este extraño personaje jamás viajaba sin ir acompañado de más de mil perros. Dando una pequeña ojeada a su libro se puede leer, junto a un listado de razas, una serie de consejos sobre cruces, trucos de adiestramiento y la forma mejor de alimentarlos. Poco a poco los animales de compañía comienzan a recuperar su pasado esplendoroso, los perros de pequeño tamaño vuelven a acompañar a las damas, los de pastor a lo suyo, los de caza lo mismo... Dice el refrán que el equivocarse es de humanos y el saber rectificar a tiempo de sabios El gran maestro húngaro Peter Lu kaes ha resultado vencedor del torneo de Budapest. De este certamen es la partida que comento hoy, en la que vemos el pujante estilo de este jugador. Blancas: Lukacs. Negras: Holzl. El pelo blanco La reciente muerte del obispo Añoveros me ha hecho recordar algo que é! mismo me contó hace bastantes años y que me dio una de las claves para entender su alma. Estábamos una tarde paseando por Majadahonda y yo pregunté al obispo: Don Antonio, ¿desde cuándo tiene usted el pelo tan blanco? Porque yo siempre le he conocido con la cabeza nevada. ¡Ah! -me contestó sonriendo- desde hace mucho tiempo, desde los veintisiete años. Y entonces me contó algo que jamás olvidaré. Don Antonio Añoveros era un curita recién ordenado cuando estalló nuestra guerra civil. Cuando, entre sus tareas apostólicas, tenía la de atender a la cárcel de Pamplona. Y un día que él no olvidaría nunca- -exactamente el día del Sagrado Corazón de 1936- mientras por las calles de la ciudad desfilaba la procesión (hasta la cárcel llegaban los sones del Corazón Santo, tú reinarás tuvo don Antonio que pasarse la tarde confesando y ayudando a quienes al amanecer serían fusilados. Fue- -me contaba treinta años más tarde- -la hora más amarga de mi vida. Aquellas muertes me parecían injustas, sin sentido. Pero ¿qué podía hacer yo en aquella locura desatada sobre España? Luche por ayudarles. Y aquella noche no pude dormir. A la mañana siguiente, al levantarme y mirarme al espejo, descubrí que todo mi pelo había encanecido en una sola noche. Porque yo también había muerto un poco aquel día. ¡He dado tantas vueltas en mi cabeza a esa historia! Pensaba, por un lado, en ese espanto de que los hombres seamos fabricantes de muerte. ¿Cómo hemos podido inventar esa locura que son las guerras y en las que mueren todos, vencedores y vencidos? Don Antonio llevaba en su pelo canoso la prueba visible de aquella primera muerte. Pero aún me impresionaba más otra cosa. El espanto de aquel día pudo vencer al cuerpo de don Antonio, pero no encaneció su alma, que no sólo no se amargó, sino que vivió una especie de multiplicación interior de su bondad. Don Antonio se había convertido en un anciano- niño. Anciano en la nieve de su frente, niño en el brillo jubiloso de sus ojos. Y- pensaba y o- es que el alma del hombre es índerrotable. Hay quienes salen del espanto y la muerte vencidos, amargados ya para siempre. Y hay quienes logran salir limpios a fuerza de corazón. He comprobado esto miles de veces a lo largo de mi vida: personas nacidas en las más agrias circunstancias, golpeadas a diario por el dolor, que mantienen, sin embargo, entero su corazón y limpia su sonrisa. Y seres que al primer topetazo con la vida se avinagran para siempre. Por eso temo al dolor que puede matar un alma al mismo comienzo de su vida. Pero temo aún más a la cobardía o a la falta de amor de quienes se acurrucan en sus propios dolores y no saben levantarse para seguir luchando. Ser feliz- -pienso- no es haber carecido de problemas y angustias. Ser feliz es tener el corazón más grande que todo lo que pueda sobrevenirnos. Y poco importa el color de nuestro pelo si el alma se mantiene juvenil. 59 i 1. P 4 D, P 4 D; 2. P 4 AD, P 3 R; 3. C 3 AR, C 3 AR; 4. C 3 A, P 3 R (entrando en la defensa semieslava del gambito de dama. La alternativa es 4... PxF) 5. A 5 C, (esto suele conducir a agudas luchas, de ahí que muchos prefieran 5. P 3 R, de corte más posicional) 5... PxP; 6. P 4 R, P 4 C: 7. P 4 TD, (más conocida es 7. P 5 R, P 3 TR; 8. A 4 T, P 4 C; 9. CRxP, PxC; 10. AxPC, CD 2 D o A 2 R con complejo Juego) 7... D 3 C; 8. AxC, PxA; 9. A 2 R, P 3 TD; 10. 0- 0, T 2 T (jugada artificiosa para proteger la torre ante ía presión blanca en la columna TD) 11. P 3 CD! P 5 C (para mantener cerrado el juego ante el mejor desarrollo obtenido por las cianeas a cambio del peón) 12. P 5 T! D 1 D; 13. C 4 TD, P 6 A; 14. C 6 C, C 2 D; 15. CxA, (más incisivo que 15. C 4 A, pues así las blancas podrán realizar rápidamente la ruptura en el centro. Las blancas deben actuar enérgicamente antes de que las negras puedan movilizar todas sus piezas) 15. DxC. Ver diagrama 16. P 5 D! C 4 A (las negras deben eludir el cambio de los peones centrales, pues su rey quedaría muy expuesto ante la acción de las torres enemigas en las columnas abiertas. Sin embargo, algo mejor era 16... C 4 R y si 17. C 4 D, P 4 AIJ, aunque tras 18. C 2 A. seguido de P 4 A y luego C 3 R o A 4 A, las blancas tendrían prometedoras perspectivas) 17. C 4 D! T 2 D (si 17... PAxP; Í 8. PXP, PXP; 19 A 4 C! y siguiendo con Ía maniobra T 1 R- D 3 A y C 5 A, ei ataque blanco sería muy fuerte) 18. CxPA, Cx R; 19. A 4 A! (mantiene la tensión y acentúa la presión al preparar la amenaza T 1 R) 19... A 2 R; 20. D 5 T! (con la amenaza 21. PxP! esta jugada desorganiza la defensa negra) 20... PXP (después de 20... P 4 R; 21. D 4 C, C 3 D: 22. D 7 C, TÍA; 23. Á 3 D, el dominio blanco sería abrumador) 21. AxPD, C 4 C; 22. TD 1 R! (con esta jugada las negras quedan indefensas ante la amenaza 23. P 4 TR, ya que si 22... RÍA; 23. D 6 T R 1 R; 24. T x A T x T 25. DxPA decidiría) 22... P 7 A; 23. P 4 T, TxA (o bien 23... P 8 A D; 24. TxD. TxA; 25. CxA) 24. TxA y las negras abandonaron ante 24... RÍA; 25. D 5 T R 1 C; 26. PxC, DxC; 27. PxP.