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ABC, pág. 6 2 TRIBUNA ABIERTA VIERNES 13- 11- 87 N M u r c i a y en todo el Levante español, casi nunca llueve. Pero cuando se originan precipitaciones suelen llegar en forma de diluvio, y la deforestación y erosión de siglos hacen que por sus cañadas, ramblas, barrancos, vaguadas, reguerones y ríos se precipiten las aguas en gran cantidad con enorme velocidad, inundando y arrasando todo cuanto encuentran a su paso. En octubre de 1986 y en el presente noviembre, consecutivamente, y en otras muchas ocasiones, como en agosto de 1974, he sido damnificado, testigo y cronista en estas mismas páginas de ABC, de las continuas inundaciones en la Comunidad de Murcia. Mi voz es simplemente la de un murciano más que clama por la urgente y definitiva solución para estas catástrofes con siglos de antigüedad. Si expongo mi grito a la luz pública en esta ocasión, fuera de la mera información, es porque hace sólo unos meses mi compañero Javier Rubio, crítico de Arte de fina sensibilidad y singular criterio, me regaló una publicación de incalculable valor sobre las riadas en Murcia. Se trata del periódico París- Murcia de diciembre. de 1879, publicado en beneficio de las víctimas de las inundaciones de España por el Comité de Prensa Francés según reza en sus páginas. Es una joya literaria, bellamente ilustrada, de incalculable valor tipográfico. Junto a los artículos de Victor Hugo, Alejandro Dumas, Alfonso Daudet, Federico Mistral e incluso la curiosa colaboración de Sarah Bernhardt... entre otros muchos, con la propia firma autógrafa reproducida, ilustran las páginas Gustavo Doré, Jean- Paul Geróme, Laurens, Leroir... y muchos más que con bellos trazos plasman perfectos grabados con imágenes descriptivas y de la época. En aquella ocasión Victor Hugo escribía: España herida, Francia sangra. El golpe que hiere a Murcia conmueve a París. París es la capital del Mundo y todo dolor del Mundo es un dolor de París. SIGLOS Un dolor que, sin embargo, no parece haber calado, como las aguas, en España desde hace dentó diez años. Porque, dejando aparte los cuantiosos daños producidos y las grandes pérdidas originadas, las inundaciones se llevan cada vez cuatro, diez, quince o veinte vidas humanas. Y, sin embargo, a la salida del primer Consejo de Ministros del presente mes de noviembre, el titular de Obras Públicas ha dicho tranquilamente que las inundaciones se pueden evitar con presas, pero que éstas son muy costosas. Parece como si no tuvieran precio las vidas humanas o los muertos no se contasen, cuando en realidad son el más duro precio pagado por los moradores de esas tierras, dada la inoperancia de siglos que ahora tampoco parece que se tiene intención de corregir. Pero Víctor Hugo, en la fecha y publicación citada del pasado siglo, era todavía más preciso y directo en el pensamiento al escribir: La cierta resistencia del hombre a las catástrofes es un aumento de humanidad. La solidaridad de los hombres es la réplica a la complicidad de los hechos misteriosos. Es así como se establece sobre la Tierra el tercer término de la gran fórmula humana: la fraternidad. Esa fraternidad universal de Víctor Hugo, de hace veintitantos lustros no parece haberla sentido ningún ministro de Obras Públicas, ni Gobierno de España de cuantos han existido desde Los urbanistas han de madurar más sus ideas y no lanzarse a quimeras como las de la capital de Murcia, donde Por Antonio GARRIDO BUEND 1 A hace tres o cuatro meses pensaban construir aparcamientos para auentonces, con ese trozo del Levante español tan tomóviles y pistas deportivas en el cauce de! río cíclica y pertinazmente flagelado, que arroja una Segura a su paso por el centro de la ciudad. media aproximada de una inundación por año, Es inadmisible que hace un lustro un comisapues sin ir más lejos, en el pasado 1986, en rio de Aguas del Ministerio de Obras Públicas Murcia, se dieron tres en noventa días. dijera: Hay que aceptar que existen zonas que Para entender lo que estas inundaciones rese inundan periódicamente. Se presentan y valorarlas en su justa debe buscar el desagüe rápido de dimensión hay que vivir su tragedia las mismas y la protección de las o al menos observarla directamenvidas y de los bienes más valiosos, te, dicen los huertanos, quienes pero es inútil, por antieconómico y añaden que difícilmente pueden toantinatural, tratar de hacer nada mar decisiones acertadas los que más. Con esta filosofía, gran parestán a cientos de kilómetros y aiste de Holanda (los Países Bajos) lados en un despacho. No se ha no existiría. Ellos llevan siglos lutenido noticia de que el ministro de chado contra el mar y robándole Obras Públicas se haya movido en tierras que más o menos periódicaestos días de su Departamento, mente se inundaban. Precisamente para, en un par de horas o tres, hace sólo un par de meses han sobrevolar la más mínima parte de puesto en servicio uno de los la extensa zona inundada. Claro mayores complejos de ingeniería que, como los aviones oficiales articulada para contener las aguas suelen averiarse, puede haber sendel mar. tido miedo o no disponer de aeroA. Garrido Buendía naves para ello, y dado que el carEn España cuando algo evidenPeriodista go de subsecretario de Obras Pútemente necesario resulta costoso blicas está estos días vacante, a lo o difícil de realizar, se define como mejor porque no existe imperiosa necesidad de absolutamente utópico y se olvida. Todo lo hecubrirlo, la misión resultaba hartamente difícil. cho por Holanda, con sus diques seria en España más que utópico, y ahí está como una realiPero está claro que el Estado no puede ni dad y ejemplo del espíritu de superación indodebe afrontar todo. En la evitación de estas camable de un pueblo que piensa en el futuro y tástrofes han de estar implicados desde el últitiene. fe en la alta tecnología de sus hombres. mo agricultor hasta el menor municipio o pedanía, pasando por las provincias y confederacioEl Gobierno de España no puede permanecer nes hidrográficas y las propias Comunidades para siempre menos solidario que aquellos inteafectadas, con la tutela, en su mayor parte, del lectuales y artistas que con Victor Hugo y GusEstado. La prevención contra las riadas y avenitavo Doré a la cabeza sintieron el drama del Ledas catastróficas ha de ser la suma de un plan vante español. No pude ser, por los siglos, el general que abarque la reordenación del territoGobierno de España más incapaz que el de Horio agrícola y urbano, respetando hasta donde landa. Con las posibilidades que se tengan y los se pueda los derechos adquiridos a lo largo de medios de que se disponga ha de comenzar ya milenios por la Naturaleza; una planificación- s e necesiten los años que se precisen- a prehidro- forestal, tanto para conservar los suelos venir y evitar las riadas en todo el Levante espacomo para lograr almacenar mayores recursos ñol, desde Andalucía a Valencia pasando por de agua, impidiendo que se vaya al mar, y un Murcia, como se hizo, por ejemplo, con el rio estudio y puesta a punto de la red viaria de feTuria a su paso por Valencia a partir de 1957, y rrocarriles y carreteras, que en algunos casos aunque ello suponga que cada carta pueda cospueden convertirse en improcedentes presas tar una peseta más a todos los españoles para que acumulan más agua en distintos sectores destinarla a este fin, o sólo repercutiendo este que las que debía discurrir, o ser simples pistas franqueo exira en las que se dirijan a ¡as provinque por su asfalto no empapan nada de líquido cias afectadas o procedan de éstas. Todos dey lo lanzan a mayor velocidad. bemos estar dispuestos a colaborar, claro que Hay que hacer repoblación de montes en la siempre y cuando el Estado sea el primero, y que puedan participar con su aportación y trabaesta sobretasa no suponga un desabastecimienjo los habitantes de los pueblos afectados y volto más de timbres como ahora ocurre, que sólo car en ello las Juntas Municipales sus recursos, se pueden comprar con facilidad en la oficina de dejando de proyectar, por el momento, piscinas, Madrid, dieciocho tipos de sellos, de los- treinta y campos de deportes y parques públicos enloseocho que hay en circulación. tados, que no dejan de ser necesarios, pero la Hace cinco años se calculaba que evitar las imperiosa y evidente realidad muestra la urgenriadas (encauzando nos, construyendo canales, cia de contener aguas y de construir depuradoedificando presas, ¡ntercomunicando cuencas ras, de las que carecen la mayoría de los munimediante túneles y teniendo la posibilidad de dicipios. Es desolador recorrer esos campos de rigir y desviar aguas alternativamente) en las Almería y Murcia, donde el paisaje, sin árboles, cuencas de los nos Júcar, Turia y Segura, poparece lunar. drfa suponer algo menos de cien mil millones de pesetas. Pues bien, las pérdidas y daños ocasionados en el presente noviembre en las cuencas de estos tres nos, sin estar todas evaluadas, según las informaciones más recientes, se elevan ya a unos 130.000 millones de pesetas. Alberto Aguilera, 30 Tfel. 447 5343 Las obras, que se piden, si no son rentables, sí evitarían al menos pérdidas que tendremos que ir sumando o multiplicando año tras año y, sobre todo, no restarían vidas humanas, que ésas sí que no tienen precio.