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ABC, pág. -iQ 4- TELEVISIÓN -JUEVES 12- 11- 87- Hemos visto: -Hoy veremos- Dos ministros y una dama No comprendemos por qué a un programa como el Fin de sigio de Pablo Lizcano, que reúne a personas conocidas en ei campo de la política o la literatura, hay que ponerle unos añadidos de múcisa estridente. Parece como si en Televisión Española se desconfiaca de la madurez mental de los espectadores y de su capacidad para resistir sesenta minutos de conversación inteligente si no se les alegra de cuando en cuando con un poco de chin- chin o de tam- tam Ya hay bástate de eso en los fondos que se le ponen a todas las cabeceras. Si se considera imprescindible ese alivio musical para las meninges de los televidentes, ¿por qué no probar otro tipo de melodía más acorde con el tono intelectual del espacio? Camen Diez de Rivera, Fernando Moran y Alberto Oliart charlaron sosegadamente sobre asuntos políticos, sobre todo acerca de la transición de la dictadura a la democracia que los tres vivieron de cerca. Fue unánime- y mereciso- el elogio al comportamiento del pueblo español en la delicada coyuntura. Pero tal vez debería haberse apuntado por alguien que las circunstancias de 1975 eran muy diferentes de las de 1936 y que una convulsión violenta estaba prácticamente descartada. Al magnificar el supuesto peligro se exageran los méritos de algunos participantes en el episodio. De Santiago Carrillo, por ejemplo, a quien se rindió homenaje por su conducta, que no podía ser otra en aquellas circunstancias, porque carecía de la fuerza necesaria para provocar un conflicto y porque tampoco se lo hubieran tolerado. Dada ia vinculación ideológica de Carmen Rivera y Oliart con Adolfo Suárez era natural que fueran para él las mayores alabanzas, aunque el trío de invitados reconoció el papel decisivo, fundamental, que tuvo el Rey en la histórica operación. Los tres protagonistas ensalzaron también lo conseguido desde entonces. Y esto, que es verdad en el terreno de las libertades políticas, inexistentes en él pasado régimen, no lo es tanto en el recuento de los logros prácticos. Han pasado diez años desde aquella transición y no basta pararse a mirar narcisísticamente aquel pasado para decir: ¡Qué bien lo hicimos! Aquel éxito no puede extender una indulgencia total hacia los errores presentes que deberían haber sido mencionados de algún modo. Se habló de la falta de participación social en la empresa política o- con palabras de Fernando M o r a n- la débil impregnación política de la sociedad Se dieron razones para explicar el fenómeno que podrían resumirse diciendo que el sistema político nacido con la transición padecía una lógica fragilidad que le llevó, tal yez, a encerrarse en un compartimento estanco en el que la deseable osmosis no alcanzaba el grado de fluidez necesario. El acuerdo- e l desacuerdo, mejor- con Estados Unidos tuvo también un breve comentario. Los tres personajes coincidieron en una actitud optimista y en la creencia de que habrá un nuevo tratado. Fernando Moran fue muy concreto al afirmar que no se puede prescindir de Norteamérica. Oliart y él, sin decirlo, dejaron entender, en el tono más que en las palabras, que en el desacuerdo actual era más el ruido que las nueces. Fue una conversación interesante que Pablo Lizcano condujo con discreción, dejando hablar a sus invitados. Que esta vez respetaron sus turnos y no confundieron sus voces, como ocurre con frecuencia. Tenemos que reprochar al señor Moran, novelista, abogado, ex ministro de Asuntos Exteriores, el uso del de que que resulta feísimo en un hombre de su categoría. Por dos veces incurrió en ese pecado gramatical. Aparte de. eso y de las discrepancias que algunos oyentes puedan tener respecto de las opiniones políticas allí expresadas, la charla, coloquio o conversación, resultó entretenida y altamente civilizada. Los minutos dedicados al chin- pun en inglés se hubieran empleado mejor en oír hablar a los tres invitados. El santo JOB Vida privada la burguesía catalana según Segarra Vida privada serie de cuatro capítulos, adaptación dramática de ia novela homónima de Josep María de Segarra, coproducida por el Instituto de Cine Catalán y la RAÍ, dirigida por Betriu, narra, desde hoy, la vida cotidiana y la progresiva decadencia de una familia burguesa en ¡a Barcelona en los años veinte. La adaptación para televisión del Instituto Catalán del Cine y de Vida privada obra de Juan de la RAÍ italiana, ha sido rodada en casi sesenta diferentes loMarsé, Gustavo Hernández y caiizaciones de Barcelona Francesc Betriü, refleja el tránsiRoberto Alpi, Héctor Alterio, to de la sociedad catalana a los Niño Castelnuovo, Inma Coloaños treinta, con la llegada de la mer, Alberto Delgado, Analía! República y la decadencia moGadé, Amparo Muñoz, Maribél ral, económica y vital que se Verdú o Julieta Serrano son alapodera de la burguesía, una gunos de los protagonistas de clase abocada a menguar su poesta serie realizada para Televisición en la escala social. sión Española según diálogos Todos estos aspectos discusupervisados por Jaime Gil de rren de la mano de los LLoberoBiedma. la, familia representativa de la cíase alta barcelonesa. José Ma- D El Consejo de RTVE aprobó ría Pou intepreta a Federico Lo- ayer, tras largos debates, el berola, un. personaje- asegu- proyecto de normas de admisión r a- que aunque en la serie se le de publicidad de Televisión Esmaltrata, no es un imbécil ni un pañola. El nuevo articulado, al estúpido; es un pobre hombre, que se ha llegado por consenso educado para señorito, que se de todos los consejeros, pretencree heredero de una familia de hacer más operativos los mearistocrática en una época de canismos de admisión, y permitransición en la que los privile- ten, según dijo el presidente del Consejo de Administración, Ragios se acaban Con noventa actores, cerca de món Criado, mayor libertad de mil figurantes y un presupuesto movimientos al Ente frente a la de doscientos cincuenta millones próxima competencia de los cade pesetas, esta coproducción nales privados Kargus una sugestiva Director: Juan Miñón y Miguel Ángel Trujillo. 1980. Color. Ciento siete minutos. Hoy, a ¡as diez y cuarto, por la Segunda Cadena, en Jueves Cine con sus defectos, el filme es obra inteligente, sugestiva en ocasiones y nunca aburrida; mejorable, por supuesto, pero también llena de atractivo y en cualquier caso diferente por su peculiar modo de aproximación, de! resto de los filmes que han tratado ei período histórico del que en Kargus se nos habla. El reparto, sin contar con primerísirnas figuras, es en cualquier caso de lujo y en éi hay cabida tanto para actores ya consagrados como Héctor Alterio y Patricia Adriani como para otros poco menos que desconocidos, entre los que cabe destacar al superveterano y ya desaparecido Emilio Fomet, que hace un trabajo sencillamente memorable en el episodio de los gatos. Estupendo, igualmente, Agustín González. Programación de TVE, de los canales autonómicos y de los canales europeos y americanos a través de las parabólicas, en la página 143. L Es esta la opera prima de dos jóvenes realizadores, uno de ios cuales, tras eüa, ha vuelto a su antigua profesión de director de fotografía, -mientras el otro, Juan Miñón, ha reincidido en la puesta en escena con la notable Luna de agosto Y. es una película de en la que, con una historia que vale como nexo de unión no excesivamente convincente, se suceden una serie de historietas de desigual interés a través de las cuales se intenta- y se consigue con frecuencia- dar una visión de la España de los años del franquismo. No todos los episodios son, ya se ha dicho, de igual valor, y de destacar alguno, este sería el de los cazadores de gatos Pero,