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60 A B C CIENCIA Y FUTURO MIÉRCOLES 11- 11- 87 Cuando acaban de cumplirse los primeros cien años de su existencia, ante el teléfono se abren aún inusitadas perspectivas que lo situarán en un lugar de privilegio entre los medios cié comunicación del siglo XXI. Va a tener la cruciaS función de servir de eslabón dentro del hermanamiento de Sas telecomunicaciones y la informática, que constituirán ursa de las tecnologías imprescindibles en todas las actividades cotidianas en la próxima centuria: ia telemática. Entonces, mediante una simple línea teiefónica, En los países del Tercer Mundo donde la demanda es aún escasa y existe sólo una incipiente red de comunicaciones, las líneas telefónicas, no llegarán a desarrollarse con la profusión de las de los países del primer nivel económico por la utilización preferente para esta finalidad de los satélites de comunicaciones y, al mismo tiempo, en estas naciones más desarrolladas comenzará la era de la telefonía sin hilos y la de dos nuevas tecnologías de vanguardia: la de la fibra óptica y la de las telecomunicaciones digitales. El sistema telefónico actual, con miles de cables por donde circula un intensísimo volumen de tráfico, regulado por medio de millones de interruptores mecánicos y una ingente cantidad de amplificadores auxiliares, corre cada vez más el riesgo de sobresaturarse y colapsarse. Para el próximo siglo vamos a necesitar unas comunicaciones telefónicas con mucha mayor capacidad de transmisión y a velocidades de procesamiento bastante más elevadas que las actuales. También habrá que eliminar otros problemas de las líneas actuales para obtener más fiabilidad, reducir el ruido y las interferencias y ampliar la gama de servicios al usuario. se recibirán sonidos, imágenes, textos y datos informáticos que podrán transmitirse simultáneamente. Para cubrir fas necesidades telefónicas de nuestro planeta dentro de treinta años, cuando ia población mundial ascienda ya a 10.000 millones de personas, con un sistema convencional se necesitarían un mínimo de 400 millones de líneas, que cruzarían como una gigantesca tela de araña toda la superficie terrestre, y supondría un enorme problema de infraestructura y de mantenimiento. ces de enviar una señal fotónica a enormes distancias con una pérdida mínima de intensidad y empleando para ello un número muy reducido de amplificadores en comparación con el sistema tradicional. Las centrales telefónicas digitales son más reducidas que las electromecánicas, ocupan un 20 por 100 menos de espacio que éstas y resultan cien veces más fiables, más versátiles, más rápidas y más baratas (los bastones de silicio productores de masa son hasta una tercera parte más baratos que los contactos mecánicos y, además, se reduce personal y hay un más fácil mantenimiento) Con el empleo de microordenadores, los teléfonos y las centrales serán más inteligentes la central recordará códigos sencillos de dos números para los números telefónicos de más uso y será capaz de marcar automáticamente varias veces el número solicitado a! comprobar que está comunicando, hasta que, una vez abierta la línea y respondiendo el otro extremo de ésta a la señal de llamada, avisa al usuario. En estos momentos ya son más de veinte los fabricantes que venden centrales digitales en todo el mundo y hay varios miüones de abonados. En Gran Bretaña la primera central telefónica de este tipo comenzó a funcionar en e! centro de Londres en 1981 cor ia misión de encauzar el tráfico de otras centrales locales londinenses, y en Dinamarca existen teléfonos digitaies en las casas de los abonados a tos que se ha incorporado un dispositivo que permite ver en la pantana de! -monitor el número del que hace la llamada; de ese modo el receptor puede decidir si está o no Comunicaciones digitales Las señales análogas (análogas a las acústicas de origen) serán sustituidas en las comunicaciones telefónicas digitales por un sistema de permutaciones de un código (dos estados eléctricos, uno alto y otro bajo) que constituirán la codificación digital o numérica, en la que en lugar de conmutadores mecánicos se emplearán los electrónicos. La señal transmitida no es modulada y está formada por una serie de impulsos binarios, cada uno correspondiente a una parte precisa de la señal. El receptor que la toma en el otro extremo de la línea interpreta la serie de impulsos y reconstruye la señal de partida con un sonido perfecto. La señal análoga en el proceso de modulación por impulsos codificados (PCM) es explorada 8.000 veces por segundo y convertida en un valor numérico, que ia define completamente con un mínimo de ocho dígitos, y cuando alcanza su punto de destino es decodificada y. pasa de nuevo a ser un sonido, o bien en la central teiefónica o en el mismo teléfono del usuario. Las llamadas digitales tienen cierto número de canales de ocho dígitos combinados a modo de cuadros, con un, conmutador que los mezcla y que, a continuación, los envía en varias direcciones. Por el contrario, en la central telefónica convencional un conmutador tiene que abrir un canal cada vez que se recibe una llamada. El método PCM anula las distorsiones y los ruidos en la línea y permite más fácilmente intensificar la señal y almacenarla; además, como la información digital solamente necesita una pequeña fracción de la frecuencia del cable telefónico, por éste pueden circular simultáneamente varias transmisiones y de distintos tipos (conversaciones, videotexto, videoteléfono, etcétera) En un próximo futuro las centrales electrónicas locales, que habrán reemplazado a las electromecánicas actuales, debido a la gran complejidad alcanzada por los sistemas telefónicos, incorporarán sintetizadores de vo que proporcionarán al usuario instrucciones orales, controladas por ordenador, sobre cómo seleccionar y emplear más eficazmente ¡os servicios. También los conducirán durante la secuencia selectiva y estarán atentas a los posibles errores de éste (el sistema X, de la Telecomunications, que cumple este cometido, ya está operativo en varias centrales telefónicas del Reino Unido) Los sistemas telefónicos del siglo XXI, además de los códigos digitales de transmisión, utilizarán controles de ordenador y cables de fibra de vidrio. Estos últimos, con cristal de borosilicato de sodio, serán capa- A finales de noviembre de 1986 la Comunidad Europea aprobó el establecimiento de la red numérica de servicios integrados, inicio de la Europa telemática. Las centrales digitales son más reducidas, fiables, versátiles, rápidas y más baratas que las convencionales. Las dos redes públicas de la CTNE, la telefonía automática, la de transmisión de datos y la de té. ex, bases de la integración española en Europa.