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ABC p 6 g. 44,O BRE lo que suele llamarse mundo del arte (o mundo de las letras) existe un acopio de manidas e ilustres nociones. Para muchos lectores ingenuos (o idealistas) para muchos foráneos a tan reducido círculo, el referido mundo viene a ser algo así como un salón dieciochesco presidido por una marquesa ilustrada- digamos mi querida y escé- ptica madame Du Defíand- o al menos como un apurpurado Café fin de siglo (sin demasiado bullicio) donde un grupo de gentes excelentes y nobles- por el espíritu- dialogan o platican sobre elevados temas. Nada desentona, nada es desacorde, y como en la Academia platónica, se suceden los meteoros estelares y las altas o gramáticas especulaciones. Sí, ya sé que exagero un poco. Porque, incluso el lector que tenga la antedicha imagen sabe que el Salón es sacudido, de cuando en cuando, por rachas de tormenta, y que los ilustres contertulios se pican entre sí, y se escriben sátiras o epigramas de aguijón afilado. Claro, esto lo sabe todo el mundo, los artistas padecen mucho unos con otros; pero la Prensa, las instituciones, los cócteles, el Ministerio de Cultura, la manera de aparecer en público, e! lenguaje de las invitaciones, todo tiende a perpetuar la imagen del salón idílico: el académico Zutánez pronunció una brillante disertación ayer, acogida con general aplauso por iodos los asistentes. Sin embargo los asistentes comentaron al salir: ha estado pesadísimo; si tarda un cuarto de hora más, me duermo. La verdad es que este hombre -no sé por qué le hacen el caso que le hacen- está más lerdo cada día. Cito un ejemplo entre mil, de similar tenor. En realidad, amigos míos, el mundo de la cultura, el refinado mundo de! arte, padece- como colectivo- las mismas lacras que cualquier asociación profesional o de gremio: florece la envidia, se procura decapitar al que ascinede, crecen y medran las rencillas, y (salvo unos cuantos afortunados o afines) quien peor entiende la obra del adlátere es su compañero de profesión y tiempo. Si algo define af mundo de la cultura vivido hodiernamente (es decir, no como estudio universitario) elto es la crueldad. Los asistentes al salón- aunque procuren mantener las formas sociales- juzgan (o juzgamos) a nuestros contemporáneos tirando siempre para abajo, y generalmente sin perdón y sin recuerdo. ¿Qué quiero decir? Pues que en la cultura vivida como noticia diaria, como proclama bestsellerista, o como búsqueda de la fama, cuenta sólo ei hoy. El presente absolu- TRIBUNA ABIERTA MIÉRCOLES H- 11- 87- r EN VENTA C NACIONES, 9 367 m. 2 Tel. 4107720 como Aldonza y no una Dulcinea) o bien el libro- o e! cuadro- pertenece a una manera de hacer, a un estilo, que a ti- crítico- personalmente te enfurruPor Luis Antonio de VILLENA ña. ¿Será justa tal crítito. Se te juzga por tu último libro, artículo o ca? Pero aún puede- y suele- ocurrir más. exposición, y apenas se valora lo que antes Y es que el critico intentase, hace años, eshiciste. Lo de atrás- s e piensa inconsciente- cribir novelas o versos que no le salieron mente- ya lo juzgará la Historia. Y es ver- bien, y que nadie tomó en estima. Ese crítico, dad. Lo que no impide, pese a ello, que se entonces, juzgará con ecuanimidad el pasado caiga en serias contradicciones. -pues los antiguos no ie dieron pellizcos- Se ha dicho siempre que el pero tenderá a extremar sus arte de cantantes o actores es descalificaciones presentes. Con volandero. Pasa, en cuanto se o que se da la contradicción ha cerrado ei gesto que lo levan- ahora inversa- de que el metó en ei aire. Pero creíamos- d i jor crítico, en la práctica, es el cenque el mundo de la literaque debiera ser el peor, en teotura o del arte es distinto: una ría. O sea, el que escribe sobre obra de arte se hace casi contra un libro, guiado por la emoción el presente; y en cualquier caso, de las íntimas afinidades. Y pensamos, imbuida de un conteconste que estoy hablando de nido, vocación, técnica o alarde, cultura del presente (la cultura al que la hacen idónea para durar, hacerse Historia se ve de otra para que su valor no sea exclusimanera) y que sé que- como en vamente de hogaño. Y la contratodo- hay excepciones. dicción es ésta. Vivimos una culPero recapitulo. Mi intento tura cotidiana absolutamente- aunque lo parezca- no era crimercantilizada (lo que, por veticar ni mucho menos hacer una Luis A. de VEiiena ces, no nos importa cuando el Poeta jeremiada. Quiero aclarar tan lucro es bueno) pero tal cultura sólo. Romper un poco las hipoconsumista, no se diferencia mucresías, porque a lo mejor, siencho de la fabricación en serie. Se trata de do menos hipócritas, somos más bondadoque el receptor compre un producto, lo chupe sos. Y sobre todo avisar ai ingenuo. Ese y lo tire. Y así se funciona en la vida cultural mundo de la cultura, como un Olimpo augusde ahora: un libro vale cuando ha salido y to, no existe- n i puede quizá existir- en prevende; cinco o seis meses después pertene- sente. Pero ei lector, el receptor, ei espectace al pasado. Ha muerto, como se estropean dor, el simple curioso, debe saberlo, para ser (y no merece la pena arreglarlas) las batido- éí más libre y más rico en su propio juicio. ras. Bien es verdad que contra esto existe la Que unos chismorrean y despellejan a otros, idea tradicional de cultura como valor y soli- bueno. ¿Por qué no? Si es hasta sano. Pero dez, y por ello, a veces, el velocísimo proce- que los óptimos y los malos- que se miden so tiende a frenarse, y sobre todo, por ello por otro rasero- sépase, están en las dos existe otra cultura (un poco af margen de la partes. Que un libro tiene hoy mucha fama, y actualidad devoradora) que va cimentando otro ninguna. Está bien (también es gracioso prestigios duraderos. Pero puede darse e) ver cómo la realidad se hace fungible- pues caso- y se d a- de que un novelista, ejempli- es tiempo) pero mañana podrá ocurrir exacfiquemos, autor de obras notables y- destina- tamente a la inversa. Que un crítico da un vado con los años a un puesto cimero en la literapalo a una obra recién salida del horno; ratura, sea escarnecido y puesto en la picota perfecto, está en su derecho (y a lo mejor porque su última novela no ha gustado nada acierta) pero acaso ese mismo libro encantao porque no se ha vendido. Es decir, su obra ría al lector de hoy (y éste debe tenerlo preanterior- antaño aplaudida- se torna, de senté) como gustará al de unos años más momento, inexistente. tarde. Porque los críticos no son puros, sino El caso que comenté antes- Ja maledicen- que- tienen tendencias y manías. En fin, que cia privada ante el autor, conferenciante o conviene tirar un poco de la manta formal, pintor- me recuerda una escena de la genial ser más descarados, y al tiempo mismo, minovela de Gombrowicz, Ferdydurke: cuando rar hacia arriba. Ser más justos. Pues como et narrador (apasionado por una cotegiaJa) Borges dijo- y vale para todo- -sólo et tiemhace la íntima traducción de unos versitos po hace buenas antologías. amorosos. Donde hay imágenes líricas más o menos visionarias o tópicas, éf lee tan sólo: tos muslos, los muslos, los muslos... Y es que el lenguaje oficial dei mundo de la cultura PROMOTORES, CONSTRUCTORES, es como los versitos, pero su realidad tan INVERSORES pornográfica o más que aquel pensamiento: Atención a 4 negocio de actualidad. En término de Santa Pola (Alicante) junto al mar. ofrezco terreno de otra contradiccióa Y vamos con la última (y 60.000 m 2. En urbanización gran categoría, dotado de es solo un muestreo, para invitar a reflexioinfraestructura y toda clase de servicios: agua, kiz, alcantarillado, asfaltado, farola, baldosas, etcétera. A pie nar) la crítica. ¿Cómo hacer una crítica justa de parcela con licencia inmediata para su construcción- a lo que se supone que toda crítica aspirade 600 chalets, jardín adosados. Precio interesantísimo, baja repercusión, grandes facilidades y sin problemas de una obra inmediata? Probablemente conode ventas posteriores. Absténganse curiosos. No se ces al autor, y te cae (él, su persona) bien o vende por trozos. Infórmese inmediatamente. Es único. No encontraré oportunidad como ésta. Contacto directo pésimamente. Acaso, por cercanía, descip con don José Pascual (API) Departamento grande bres en su libro rastros íntimos que un lector Inversiones. Teléfonos 9 S- 545 46 40 y 54519 8 t. Horas oficinas jamás sabría (por ejemplo, que la heroína es Y SECRETILLOS BEL MUNDO DE Lü CULTURA