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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA SOCIEDAD ANÓNIMA 11 DE NOVIEMBRE 1987 ABC LA FAENA REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN TALLERES- SERRANO, 61 28006- MADRID FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA N el prólogo a una de las ediciones de El cementerio marino se preguntaba Paul Valéry si aún continuaba la moda de elaborar largamente los poemas, de mantenerlos entre el ser y el no ser, suspendidos ante el deseo durante años, de cultivar la duda, el escrúpulo y los arrepentimientos, de tal modo que la obra, siempre reexaminada y refundida, adquiera poco a poco la importancia secreta de una obra de reforma de uno mismo E Pues no, don Pablo, la moda no continúa, ha muerto hace tiempo. Ha dejado de interesar el ubérrimo proceso en el que el artista, a solas con la materia plástica o sonora, va transformándola, pausada y dolorosamente, mientras él mismo se transforma. Nuestra tosca y angustiada sociedad no compra procesos de trabajo, sino las obras en que concluyen y aun las mira como simples cosas que pueden comprarse y venderse. Es comprensible que el propio creador tienda a desinteresarse de su trabajo de elaboración, con grave peligro de desinteresarse de sí mismo. Como si nuestro mundo, al poner el acento sobre el valor, acusadamente mercantil, de las cosas que se crean y fabrican y despreciar el mérito, se manifestara decididamente incompatible con la creación y con la investigación. Nuestro mundo, sencillamente, ha perdido el gusto por la faena. A pesar de lo cual sigue adelante sólo porque un buen número de hombres, artistas o no, se empeñan de veras en la calidad de su trabajo, que es lo mismo que la calidad de su vida. Al hombre justo le importa obrar con justicia; no le preocupa que la justicia se haga dijo Goethe. Al hombre que cuenta en la Historia le preocupa su calidad humana porque, en lo íntimo, está convencido que sólo ella garantiza el valor de la obra. El habla popular está desterrando la expresión me has hecho una faena para aludir a las malas pasadas del prójimo, que bien podrían ser buenas. Importa un bledo el comportamiento de ese tal y se está a su resultado, lo cual se traduce en un compendioso y rotundo me has hecho la puñeta El resultado, insisto, es efímero. Triunfo o fracaso, quién lo duda, pueEs serio, como un golpe de aza- den responder a circunstancias bien da en tierra el menosprecio de la calculadas, a acierto o desacierto. calidad humana que se vuelca con Pero también juegan imponderables resolución en el trabajo. Pero a un repentinos y frivolos, inesperados e mundo que quiere resultados hay imprevisibles: un aire de mal soplo, que oponer la importancia de la una vara desdichada, un derrote inoportuno y hasta una desintonía con faena. el público pueden propiciar o desviar Y he aquí que el torero es de los el éxito final. Nada influye en la calipocos que no pueden utilizar la dad de la faena, en el esfuerzo intelicoartada de atenerse a lo que el gente y en ta medida del riesgo que mundo reclama. Porque cuanto el se acepta. Esto es lo que paladea el torero hace es pura faena y toda aficionado, a quien se le da una higa ella se despliega, de punta a cabo, de ovaciones, salidas a hombros, ante el público. Lo que éste corr- orejas y rabos. Entre otras cosas, templa es la existencia de un es- porque la materia viva de la faena, el fuerzo, doblado de riesgo. El resul- toro, pide a veces no el indulto tado es lo de menos y, en cual- ¿quién acusa de algo al toro? quier caso, es volandero, a pesar sino la proclamación jubilosa de que de la fotografía y del vídeo. La lidia hay una vida espléndida que preserrequiere un conjunto de presencias: var. el público- que nunca puede ser No cometeré la solemne majadería espectador- los olores, la voz plu- de decir que la calidad humana se ral, áspera y desgarrada, de la pla- haya refugiado en el toreo. Pero sí za. Lo que el torero y el toro están que, en estos momentos turbulentos, haciendo en ella es un fenómeno es donde queda más a la vista; y esencialmente presente, muy difícil, también que, cuando hay trampa y más bien imposible, de reconstruir. cartón, se hacen pronto paladinos. Es lo que está sucediendo ahora La recuperación del gusto por la faemismo, cargado con la expectativa, na puede comenzar aprendiendo a angustiosa a veces, de lo que pue- vivir los toros. de suceder inmediatamente. Y nada Y ahora que parece que vuelve a más. La grandeza del toreo empie- levantarse marejada contra la fiesta, za y acaba en lo que un torero y sobre el consabido tópico de su un toro viven en cada instante. crueldad, convendría adelantar a las El toro, como el mármol o los soni- candilejas del gran teatro el argudos, es la materia con que tiene mento de la calidad humana de la lique enfrentarse la faena. Materia dia, enfrentándose, desde el respeto viva y fuerza: afrolíadora a l a que- radical, a una materia viviente que, hay que preparar para su muerte paradójicamente y a pesar de todo, propia Y esto, al aire libre y ante merece seguir viviendo. No es tan urgente acudir a la confrontación con todos. la crueldad de los toros, de las que a diario se cometen contra gallos, visones, zorros, ocas y hormigas, por no hablar sino de casos de bulto, ni las que cometen hombres contra hombres en función de un resultado, knock- out, reparto de bolsas y distribución de apuestas, como en el boxeo. No es éste el argumento urgente ni siquiera el importante, sino EDICIÓN INTERNACIONAL el de rescatar y presentar, limpio y claro, el verdadero valor del esfuerzo Un medio publicitario único y riesgo humano que hay en los topara transmisión de mensajes ros, el de la calidad humana que vicomerciales a ciento sesenta bra en la lidia. naciones Federico Carlos SAINZ DE ROBLES