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64 A B C A B C DE LA EDUCACIÓN MARTES 10- 11- 87 España ocupa uno de los últimos lugares de Europa en cuanto a inversiones en investigación científica y técnica. El gasto en esta partida, fundamental para no perder el tren del progreso y salir del colonialismo tecnológico, es del 0,8 por 100 del Producto Interior Bruto (PIB) mientras la media de los países desarrollados dobla con creces esa España dedica a la investigación científica menos de la mitad que el resto de los países occidentales desarrollados. El índice óptimo se sitúa entre el dos y el dos y medio por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) y las estimaciones indican que España gastará en el próximo año el 0,8 por 100 en Investigación y Desarrollo (I+ D) La participación total del sector privado en estos gastos es inferior al 20 por 100, cuando el promedio de la OCDE es del 55 por 100, y en Japón llega al 80 por 100. de la investigación española, que se desarrolla fundamentalmente en la Universidad y en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Excepto Grecia, que alcanza cotas inferiores, todos los países occidentales superan con creces la dedicación española a tan importante sector. El número de investigadores es también muy inferior a la media occidental. En la OCDE existen ciento veinticinco investigadores por cada cien mil hatitantes y en nuestro país sólo cuarenta. Con todo, las previsiones del Gobierno en relación con la política científica se están cumpliendo, y en los cinco años de gestión ha alcanzado la meta del 0,8 por 100 del PIB que se propuso al principio, cuando sólo se destinaba el 0,4 por 100. Los programas de formación de personal investigador también se han incrementado, y de 2.676 becarios en 1984 pasaremos a 5.300 en 1988. cantidad. Hoy, el ministro de Educación y Ciencia, José María Maravall, presentará en el Congreso su ambicioso Plan Nacional que establece las prioridades en investigación para los próximos anos. Una inversión muy fuerte que habrá que articular muy bien con la comunidad científica, que no ha dejado de expresar sus recelos. Aún no ha llegado a los departamentos la subvención correspondiente a este año La ciencia se hace todavía a base de vocación y entrega que no corresponden a la realidad Comisión, sino por una personalidad de reconocido prestigio en el mundo científico. También se han producido reacciones positivas como la del profesor Ángel Martín Municio, Catedrático de Bioquímica de la Universidad Complutense. Es positiva- afirma- siempre que se utilice como marco de actuación. Era urgente su promulgación para evitar tanto despilfarro como se estaba llevando a cabo en la distribución de medios para investigar. Otra pieza fundamental de este engranaje es el Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico. Su misión consiste en definir y coordinar las prioridades de la investigación. Las áreas prioritarias deben concretarse en programas e incluirse en los Presupuestos Generales del Estado. Para el ejercicio de 1988 se ha previsto una partida de 124.000 millones de pesetas del total de los 324.000 millones programados por el Plan Nacional de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, que se extenderá hasta 1991, y que hoy será presentado por José María Maravall ante la Comisión Parlamentaria de Cultura y Educación. La aprobación de este plan por el Parlamento significará, según manifestó públicamente el secretario de Estado de Universidades e Investigación, Juan Manuel Rojo, mayores recursos para investigación y desarrollo y un empleo más adecuado de los mismos. El incremento constante de los recursos para I+ D permitirá al finalizar el plan, en 1991, que el 1 por 100 del PIB se dirija a la investigación, de acuerdo con las previsiones oficiales. Los responsables del sector mantienen además que él Plan Nacional contribuirá a impulsar la actividad investigadora en la Universidad. Música celestial Los investigadores y profesores universitarios no comparten tan optimistas perspectivas y señalan que la Universidad se encuentra en las antípodas de lo que, por contraste, sucede en el CSID. La desorganización y. el desinterés por Ja investigar ción se hacen patentes. Predomina la improvisación, y lo que más preocupa es resolver la docencia, aunque se tenga que hacer cargo de ella una persona sin experiencia ni formación en el área que le corresponda desempeñar. La investigación permanece relegada. Julio Rodríguez Villanueva, catedrático de Alberto Sois: El Estado nos considera a los ín Alberto Sois, catedrático de Bioquímica, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Colegio Libre de Eméritos, es uno de los más ilustres investigadores españoles cuyo nombre y obra son universales. Su análisis sobre la situación de la Ciencia en España pone al descubierto importantes lagunas, al tiempo que apunta soluciones. La investigación en España constituye una encrucijada. A pesar de que hay más preocupación que antes por la Ciencia y se detecta un intento de planificarla y utilizarla en favor de la sociedad, recibe muy poco dinero; menos de la mitad de lo dedicado a este fin en el resto de los países europeos avanzados. El profesor Sois explica que el Estado podría producir más con el mismo dinero si no encajara la investigación en unas normas de Hacienda de principios de siglo. La Ciencia es algo más dinámico; la última palabra la deben tener los científicos a los que se debe pedir competencia, a priori, resultados, a posteriori, y absoluta libertad en medio, para desempeñar su tarea. No se puede depender del interventor de Hacienda, que nos considera a los investigadores sistemáticamente como presuntos malversadores de fondos, y el dinero que nos da para la investigación lo rodea de trabas. Esta circunstancia nos lleva a emplearlo mal; no lo destinamos a lo necesario sino a lo permitido. Es más fácil que accedan a financiar la compra de ácido sulfúrico antes de permitir la estancia de un profesor extranjero en su año sabático. ma burocrático, de modo que invesNos obligan frecuentemente a fal- tigar en España es un milagro. ¿La ley de la Ciencia solucionasear los datos para medio conseguir lo que necesitamos. Todo se ve en- rá el problema? torpecido por un complicado siste- S i se aplica bien, en cinco o Burocratización La ley de Fomento y Coordinación de la Investigación Científica y Técnica, más conocida como ley de la Ciencia, aprobada por el Parlamento el 18 de marzo de 1986, marca una nueva etapa en la investigación, aunque fue recibida con cierto recelo por los investigadores y criticada por la OCDE. La OCDE considera que la ley enciela el riesgo de que los medios encaminados a mejorar la proyección y gestión de las investigaciones tienen un carácter esencialmente administrativo y teme una burocratización de la política científica y técnica. Aconseja también que no sea dirigida por una