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La im porta ncia dv lus (ird iadi re i- a nu slras vidas es íibvia, pero inicnlra mu hcts viven la informalica con una uc t ls id umi tcíl i lodo esp n ¡bk- olms, la esp írimcnlan bajo un fobico. Son los que por considi. mr 1 ji un alat uc dirtcLo j su pcrsodalldad. ritmen un r e h a r á visceral ul cani 1 ío lecnolofiíco. I j nronnaliíobia i k n c wlULiún. pero para aqucllo! cü- Vís sc cr (H que no quieran tadaplar r- ni apjuxcr anic Éoí ojos de los demás coma analfubfltK compuíí cÍnnafev c istc a r 3 alCi rniíU a ¡Nii se deje aturdir por ¡A Trasfolo ia ¡nrorniálíea! Lna soncílJa fcirmuLa le a ud ra a dfsiniíiPicar el lenEuJJt de os cxpcrius viülmrar u propia 3 tvdüinlc jerga Sí lo hii; t siemT) re y Tin veo porquií hava que eambiiírlo- es la topicT fraso con que: rcaiviunan los uuc pailecL- ii- infi rm; tiLlobi. i H. t s aecir. un Tcchaza Vfsicíril inj ilquicr miiov icion k cnoio kM de iü ofldnii, Hn d olm extrc; mo se encuentran los íupen pT (miv tas: los que creen que- puKandu una ttída el orilenador le íaciliTa, eiisi piir arte de magia. Inda Id iníormaeióri que a CMOÍ se ici anloje en ese nuimi nlo. Y q u e adcm: i eatii es jnfalible ñor el simple hechu de haber sido elabnfiid; i por ordenador. Incluso tuando tfn lii punialla de su cumpuiadorji a p a r c e e- e l m c n ú (conjunlo de larras opcúnulc a A mienío de períua ión mlenslva, si st: quiere ennseguir u curación. Su enfermiíü aeiUud les oMij a a delenüerse de a iníormatiiadón con c s r c r e o r i p i c a s j n x í m a s t t m i o las díte afirm; in i ur- un programa de compuiador li; ice lo que se ordena hjcer, no lo que V quiere que se hüga- o que M r riljz. ir un lrab, iio manualmenTe cuesla res días, nacerlo informalicanienfe s ó l o el d o b l e- O bitn qut- una aplicjiciun informiliea cmpiezd a funcionar t- urrectametiie ai; mdo se Im proi: rjniydo por tercera vc Son. lópicamenlt %lo s múi enTusi síiis propa fydotes de las leyes de Golun. Su niibiimü j- oee no lo -xpcrimentan en los üimuerzos de trabajo ren c noeerlas, ni manuíarlas. Se mantienen a cierta distancia át sus domjmos, como si se tratara de un horrible monstruo sin cabeía, cuy. i misión no fueía anudar al homhre. sin aterrorizarle. En reahdad su actitud es un síndrome neuriStict que mantiene íuera de hU conscicncia la ansiedad que h les produce. Jio el o r d e n a d o r sino su propia insepuridad anie el canibií fecnolú iai. Sus icitjores los desplazan, pues, hacia ese sustituto simbciheo que es el ordenador- Ataque a la personalidad Anltí la incürpoiación de medios mformátioos es preciso eon prender más claramente la psicolof- id humana de aquellos que se resisiL n a admitirlos, si se dewa que el proyecto se desarrolle lo meno traumáiicamente posible. Porque el camhip ecnológic significan en muchos casos, también un cambio en la personalidad de los usuarios. En primer lugar, los jefes y empleados que h n íle afrontar la innovación de sus respectivos p r o c e d i m i e n t o s de t r a b a j o de otoda la vida- acusan cierto grado de estrías n oíivado por una rtatural pulsión: Temor a lo desconocido. Desoínocen las eonsceucncias que ese cambio puede acarrear en su vida profesionaL ¿Me va a valorar mas la empresa? ¿Me va a pagar menos? Sabré adaptarme? Seré desplazado? Son et Tipo ue interroj anles que les asalE i cada noche al acostarse, especialmente, si olvidaron tomar su tranquilizante. LoN l i n f o r m a t i f o b o s- tienen tan enraizadas sus rutinas de tr; ibajo las efecutan casi incosaeniemcnte mientras habl- in de sus cosas, üue la im píeme ni ación de estas Tiícnicas la comlemplan como un serio peligro de ammoramJento de stis méritos pro lesiona I es. por un lado. Ja irrupción de la m iquína abrevia la ejecución de su trabajo a tiernpo ridiculos semanas de trabajo rellenando fichas o íonnularios. se ctmvierlen ahora en algunos minutos para el ordenador. Y. por otro, lo hace mas estéticit más práctico y con una insulEanie precisión ¡con lo que disfrutaban ellos culpando a los dcni, xs de sus propios erroresl No es raro. pues, que, ante eilos resultados. Jos refractarios a la eompijl, idora no solo duden de la importancia de su trabajo personal, sino qut lo llcpuen a contemplar como alj; o dcvaluddo y trivial. Con el nuevo mciodo. el dnformatifol 0 se aleja de las cosas, yj que trabaja indirectamente sobre ellas. Más aún: lo hace sobre una simple tecla. Por tanto, los documentos que antes realizar) se apresuran a p r o c e r se de Lenedor y cuchillo. Esii n convenculUi di que d ordenador lo sabe lodO -Hasia c u a n d o eUüS sienten apetito. Arnbas acutude- s suelen provocar la irritación de los expertos. Pero son los H- informatiiobos ílos que no quieren trabajar o n ordenadores y que, por lo gener a l han r e b a s a d o la mediana edad) los que requieren un trata- sino cu: indo el ordenador se averia. Sm enibar o, apremiados por altos efccuLivos que persiguen una mayor productividad en líi ompresa y que consideran estúpidü la íübij al ordenador, lo enemigua df la Técnica no tienen otra alternativa que aceptar- n o sin traumas- I,i presencia autoritaria de las computadoras en su eniorno laboral. Al principio no quieReportaje gráfico: Juanjo Guillen