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AL LORO ÍJ no irá. rcainionTc, qué dase de piivilcgiij poiJrú quitarle nunca h revolución social a la arisiixrada en un paí como Inghitcrm. Desde haíX ya mucho tiempo, L Ti cfcclo. V st prulcxlo de 4 lodu niunifcsUcJón de lujn es íiemprc cosa de fj rat- Uoros ü urv ííúí, la arislocraci i Inglesa N había impucslo a si mismii C un tipo de vida tal que el bunio de Mavíair en donde solÍLin lesídir sus miembrns mSs ilustres, no pasab i de ser un slum mjs o menos distinguido Hra el slvm del pcerJ c y del ivhn Jjf who. poro era un sluní tan sólido y miserable como cualquier oiro. Keni iindo de la luz elétUica. las ¿entes se alumbraban allí con velas de cera o de sebo, como en los buenos liompos de la R in Ana; en ve? de caldaccion central, us. ibjn unas pestíferas chimeneas de carbón, y, no queriendo instalar el agua corriente en sus lavabos, seguían utilizando el dísieo procedimiento del HUMOR Y Antología del humor UN PÉSIMO NEGOCIO Por Julio CAMBA j a r r o y la j o f a i n a Un traje nuie a. un traje recién salido de la siisireria, ctmsiituui en M y íair un verdadero motivo de escíind. lo. y un sombrero flamante o unos ZtípaTos sm algún remiendo podían d r lugar a la lolalde Kialificaeión del que osara alÍT con ellos a la c; ule. Los hoieks de M yfair eran los más exclusivos de lodo Londres, lo q u í e explica perfecii iniamenle porque, siendo los niAs incomodus. anticu ido y desíartalados. e r a n al mismo TÍempu, aiiuellos en donde se hada pamás caro cúbico Sar aireallic coni relakismetro lo KUC r sp ble, y que ocurría hoteles riía lambii n Con todo lo demás. Por mi paríc, yo nunca me he píxiido evphcar una concepción l; in extraña de iji clejianci: y el buen gusto mus que como una especie de penitencia q u í reconociendo lo injusto de sus privilegios, se hubie en impuesto a s (mismo las clases más elevadas de l- i sociedüd por uno de esos procesos subconscientes, con cuyo mccunismo nos ha fami iari -ado a lodos el prníesor i reud; pero dejando a un lado este orden de consideraciones, lo cierto es que. si el dea de mañana ta revolución sodal logra cambiar r Londres sus posiciones por las de la aristocracia, va a ser un piísimo negocio. La arislocracLi inglesa h T mirado ycmprc con un pro fundo desdén esos Lvons suntuosos que, de existir en Moscú, no se Mamarían Lvi. ms m cosa parecidü. smo Palacios del Proletariado y en los que, ptH el módico estipendio de tres o cuatro peniyucs- solían tomar su ié. en tiempos n o r m u k s tantos pequeños empleados de comercio, a los acordes de unas orquestas en las que no imervenr n nunca menos de Mi ó SU profcv res: pero ya se sülic que el desdi n no es muchas veces más que un i forma de h envidia, v cuando lül noble lord o jal nobilísima duquesa pudieran, sin desdoro, lonur en un Lvitns un rofngerio decente, yo ríe figuro que verían el cielo abierto. En cambio, el Estado Mayor revolucionario que se instalase en los aristocráticos cuthiinles de Mayfair, nií creo que tardase mucho en llamarse a engaño. ABC, 9- 7- T 944 j para graduarse de otorrinolalingúlogo lo principal es aprenderse la palabra. L. F, AncelT- O Jos especialistas andaban de vacaciones. -Estas muchachas de la Costa A ¿ul verdaderamente tienen muv lindas piernas, ¿no es cierto? -d i j o el ortopédico después de deleitíir sus ojos en La playa. -N o lo he noiado- w n l e s l ó su compañero- Yo soy e p cialista del pecho. -O- La columna de Isidoro Por Isidoro Lol MÉDICOS ESPECIALISTAS dfrr a diagnoiiicarsc elloi mismos antes de Síiber a qué ej pedíilista deben recurrir, OOTORRÍNOLARINGOLOGO Profesional miidico especializado en Iodos los agujeros del cuerpo humano qu? se encuentran de los hombrob para arriba. Lógicamente, estos agujeros tienen que er naturales. Chulak- OLa paciente parecía tener un fuerte resfriado. Niníuna medicin. i surtía efecto y su descontento iba en aumemo- No puede hacer realmente La especia I ización hk alcanzado tal grado hoy en día, que los pacientes tienen que ypren- Preguntaron a un reumatólogo: ¿Cuál es la diferencia entre reumatismo y gota? ContCíTó el medico: -Si usted toma un pequeño torno, mete un dedo en 1 y aprieta basta que no puede aguantar más, eso es reum ¿itismo; si usted le da al torno una vuelta mis, escí ei ota. nada por mi, doctor? -s e quejó la mujer. -Haremos lo siguiente- dijo el m e d i c o- Vaya a su casa, lome un baiio callente y sJn secarse quédese desnuda donde haya una fuerte corriente de aire. ¿Eso me sanará? Ic preguntó sorprendida. -N o pero le dará pulmonía. y ta pulmonía sí que Sií cilmo curar! a- O- D o n Isidoro, ¿cual es la mejor especialidad piara los médicos? -L a dermatología: el enfermo no muere v no se cura. 50