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s 100 ABC una comedia realizada con talento... Octavi Martí EL PAÍS un verdadero festival Nicholson... José Luis Guarner LA VANGUARDIA Comedia con toques diabólicos donde se aborda con humor y erotismo la guerra de los sexos... Pedro CRESPO ABC ESPECTÁCULOS DOMINGO 8- 11- 87 -Música- Isaac Karabtchevsky, Lluis ClaretylaONE Teatro Real. 6- XI- 97. Orquesta Nacional de España. Director: Isaac Karabtchevsky. Solista: Lluis Claret. Obras de Villa- Lobos, Shostakovitch y Tschaikowsky. Gran éxito en eladiós de la Sinfónica de Montreal y Dutoit Teatro Real. 5- 11- 87 (noche) Ibermúsica: Orquestas del mundo Sinfónica de Montreal. Director: Charles Dutoit. Obras de Berlioz. More! Rachmaninoff, strawinsky. IRONICA, SORPRENDENTE. iY DIABÓLICAMENTE DIVERTIDA! ÍRCS Hr. RMas sMt) ERE 3 IN AFORTUNADO i ABlñ: Que dos de las tres obras que figuraban en el programa de la Orquesta Nacional fuesen interpretadas por vez primera en sus conciertos, señala una voluntad de no estancarse tan merecedora de elogio como compatible como el debido respeto a unos aficionados más propicios al disfrute de los títulos predilectos y habituales, entre los que figura desde siempre la Quinta sinfonía de Tschaikowsky. La versión que de ella brindó el director brasileño, de origen ruso, Isaac Karabtchevsky, tuvo un desarrollo brillante, claro, seguro y sin sorpresas. La línea fue correcta, sin desbordamientos líricos, pero con expresividad. La ejecución digna de la ONE, cuyo trompa solista cubrió su parte con total fortuna y fue ovacionado. Sumemos la cita de la pareja de clarinetes, por la igualdad en matización y sonido y del fagot en el tercer movimiento. En el brillante Calderón, que prepara el final, una enardecida espectadora- ¡bienaventurada ella! -lanzó al aire un ¡bravo! que hizo temblar los cimientos del Real. Cada vez me reafirmo en sentirme mucho más próximo al Heitor Villa- Lobos autóctono, fiel a los mensajes e influjos de la propia tierra, que al posteriormente evolucionado y más abstracto: al de las encantadoras piezas para guitarra y éste de las Bachianas brasileiras La número 2, hoy elegida, emplea toda la dotación de cuerda y un número escaso de instrumentistas de viento- d i e z con varios de pequeña percusión colorista. La obra es muy rica melódicamente, muy directa por el sabor de autenticidad. Lo s atrayentes solos de violonchelo, saxofón y trombón fueron muy bien servidos y el exotismo de la Tocata de clausura se logró con acierto. Otro compositor predilecto para intérpretes y organizadores de programas, un poquito más que para el crítico sólo a medias seducido por su vena creadora, aún con aceptado el magistral dominio y fecundidad del músico soviético: Dimitri Shostakovitch. Es ahora Lluis Claret, el formidable violonchelista, nacido en Andorra, quien elige su Primer concierto fruto dedicado y estrenado en 1959 por Rostropovich. La obra, distribuida en cuatro tiempos- l o s tres últimos (considerada como tal la cadencia) fundidos- es, sobre todo, un modelo de dominio y de clara mente organizadora. El concepto unitario se afirma por el retomo en el movimiento que la cierra, del diseño de cuatro notas básico en el primero. Quizá ló que más nos capta es la serena melodía del Modérate con un final de armónicos en el solista, con apoyo de cuerda, celesta y clarinetes muy sutiles. El único elemento de metal, la trompa, tiene intervenciones difíciles y descaradas, muy bien cubiertas por el joven solista. La tesitura del cello es, en muchos momentos, aguda, y sus intervenciones, responsables y protagonistas, se cubrieron magníficamente por Claret que, muy bien asistido, fue ovacionado. Antonio FERNANDEZ- CID La Sinfónica de Montreal ha confirmado en su concierto de adiós la clase de gran, de excelente orquesta que mostró en el de presentación. Charles Dutoit, que sólo por ser su titular y tenerla a esa altura ya muestra muy acusados méritos, volvió a sorprendemos con su enorme facilidad, la soltura de brazos, la plasticidad de gestos, a veces casi de showman que se dirían vistos a través de una lente de aumento. Tiene precisión, brillantez, reflejos. Me hubiese gustado mucho poderlos juzgar- a él y a sus profesores- en alguna obra de menor suculencia y brillantez sonora. Todas las elegidas reclaman la orquesta plena y en total entrega. Un Haydn, un Mozart, habría supuesto contraste recomendable. Pero atenidos a lo que se ofreció, vuelvo a repetir, ¡qué formidable conjunto y qué gran lección de seguridad, entrega, derroche de facultades! Una espléndida versión de la obertura de El carnaval romano de Berlioz, con estupendo solo de corno inglés, dio paso a Boreal página del compositor canadiense contemporáneo Francois Morel, representación única en los programas de la música del país al que pertenece a orquesta que viaja oficialmente. Creo, por ello, que los alrededor de nueve minutos que dura la obra, bien pudieron ser dirigidas de memoria, como todo el resto de las sin solistas, por el titular. La partitura no deja particular huella. Demuestra el buen conocimiento por el autor de los medios del conjunto sinfónico, del flautín al contrafagot, de los violines al tuba, piano incluido. En su moderado modernismo hay un cierto espacio para lo melódico sin desarrollos. Se aplaudió también moderadamente. Grandes ovaciones, en cambio, para la notable versión de la Rapsodia sobre un tema de Paganini de Rachmaninoff, tanto por el buen trabajo del pianista Marc- André Hamelin, de precisa técnica y línea, como por la colaboración de batuta e instrumentistas en obra de efecto siempre muy directo. Lo mejor de la noche, para mí de los dos programas y de muchos programas, la versión original e íntegra, respetado el poético final, de la Petrouchka strawinskiana de 1911, que creo la más redonda y genial. Dutoit logró exprimir toda su fuerza colorista, rítmica, sus momentos líricos, su nervio, acentos y climas, con una respuesta sencillamente formidable de todos los elementos, conjunto y solistas. De estos últimos, la primera cita es debida, incluso antes que al pianista que figuraba nominalmente en programa, al extraordinario, infalible trompeta. Con ellos dos, flauta, corno inglés, fagot, tuba... todos se hicieron acreedores al premio entusiasta, dirimido con unánime admiración. Y de nuevo, el regalo generoso: La Valse de Ravel, casi bailada por el maestro con más fuego y ritmo que ironía y voluptuosidad. A. F. -C. Oro Suaiy SkwDW Ntotnjí. rttiTM VEÜOMTA U T O N 1 JON- Kl $l fV. PalaEíode 1 Cine Cínc noyppflDES V O. SUBTITULADA IKAIRO LÍRICO NACIONAL l ¡j Ég ¡UÉRO CHICO VÍÜU? E A MADRID! M D d bviembre, a las 20 hprjap E l E L AFRICANI A É lÍ tócáiidades a la venta