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DOMINGO 8- 11- 87 INTERNACIONAL -Golpe de Estado en Túnez A B C 45 Un Estado granítico construido sobre un movedizo terreno político y social La oposición critica el monopolio del partido en el Poder Túnez. Afp, Reuter La República de Túnez cuenta treinta años de edad, tres décadas de independencia con un solo gobernante: Habib Burguiba, de ochenta y cuatro años de edad, depuesto ayer por su primer ministro, Abidin Ben Ali. La era de la lucha por la independencia frente a Francia, y el esfuerzo por labrar un país con personalidad propia, ya pertenece al pasado, y los problemas que afronta ahora el país se concentran en una grave crisis económica y social. Nadie contesta en el país los logros alcanzados durante la dilatada era Burguiba Pero la oposición reprocha al régimen su incapacidad para construir un proceso de modernización del Estado, instaurando una auténtica democracia. Este sector político critica un exceso de personalismo en el Gobierno de la nación, y un monopolio total de las decisiones por parte del partido socialista tunecino, en el Poder. Burguiba ha inyectado bloques de granito en tos cuerpos institucionales tunecinos, haciendo muy difícil constituir una nación Esta imagen utilizada por algunos observadores locales, apunta a la realidad de que Burguiba fue capaz de construir un Estado fuerte, pero el país se mantiene dividido por el tribalismo, el regionalismo y las diferencias sociales. Entre los bloques de granito hay que apuntar, no obstante, la escolarización gratuita (casi dos millones de personas educadas frente a los doscientos mil en el momento de la independencia en 1956, en una población de más de siete millones de personas) la igualdad de la mujer, la reforma agrícola, la industrialización y, en materia de política exterior, una apertura hacia Occidente, en momentos en que la independencia significaba habitualmente cortar lazos con las antiguas metrópolis. Pero el régimen de Burguiba da la impresión de vivir indefinidamente de las rentas del pasado. El pluralismo político tardó en ser reconocido, y persiste con dificultades. El Partido Comunista es legal desde 1981, y el Movimiento de los Demócratas Socialistas y el Movimiento de la Unidad Popular desde 1983. Todos los partidos se quejan del embargo periódico de sus publicaciones. La Burguiba, héroe en la guerra y arquitecto en la paz Túnez. Dpa, Efe, Reuter Habib Ben Ali Burguiba, depuesto ayer por motivos de edad y de salud, ha sido, sin duda, el arquitecto de la moderna República de Túnez, papel que ha venido desempeñando durante más de treinta años. Concretamente, desde que la nación africana se independizara de Francia, en 1956. Presidente vitalicio hasta ayer, Burguiba simbolizaba el espíritu del nuevo Estado norteafricano y la estabilidad, tanto económica como política. Nacido en Monastir el 3 de agosto de 1903, ingresa en el Partido Gubernamental Tunecino (Destur) en 1920. Tras cursar estudios en París, regresa a su patria. Allí comenzaría a ejercer la abogacía. En 1932 funda Acción Tunecina; dos años más tarde ocupa la secretaría general del NeoDestur, partido fundado para sustituir al Destur. Declarada ilegal la nueva formación política, Burguiba es encarcelado, para, posteriormente, exiliarse. Su vuelta la haría en calidad de héroe nacional. El 15 de diciembre de 1951 Burguiba dio la orden de levantamiento general contra la dominación francesa y eM 8 de enero de 1952 fue detenido. En junio de 1954, MendesFrance ordenaría el traslado de Burguiba al. castillo de La Ferté. Un mes después, Mendes- France anuncia la autonomía interna de Túnez. El 1 de junio de 1955 Burguiba fue recibido triurifalmente en la capital tunecina. Túnez accede a la independencia con la firma en París del Protocolo correspondiente por parte del jefe del Gobierno francés, Guy Mollet, y Burguiba, quien es elegido presiden- te de la Asamblea Constituyente el 8 de abril. Tres días después recibe el encargo de formar Gobierno, en el que sería nombrado presidente del Consejo y ministro de Exteriores y de Defensa. Realiza una activa política de desarrollo económico y social y, en el Vil Congreso del partido- octubre de 1964- es elegido prestdente por unanimidad, convertido ya el NeoDestur en Partido Socialista Desturiano. En noviembre del mismo año, el pueblo elige de nuevo a Burguiba para la presidencia de la República. Las persecuciones que sufrió, los encarcelamientos y la intensa actividad quebrantaron su salud. Por ello, el 14 de marzo de 1967 se vio afectado por una crisis cardíaca y, dos años más tarde, por una hepatitis aguda. A lo largo de los años sesenta Burguiba acometió una reforma agraria con la creación de cooperativas y, más tarde, realizó una política para atraer el turismo a su país, consiguiendo una gran afluencia de visitantes europeos. En 1968 realiza una visita oficial a España; en 1974 es elegido por cuarta vez presidente de la República y, a la vez, presidente vitalicio. El 11 de agosto de 1986 se divorció de su segunda esposa, Wassila Bint Arrimar, debido a las declaraciones y actitudes adoptadas por ésta, que suponen una violación de la Constitución informó entonces un comunicado de la presidencia. La esposa del presidente era partidaria de que se introdujesen modificaciones en la Constitución, para llevar a cabo una mayor apertura democrática. iiUBIAtlf Í: 5o i; iii: ioo: s í Prensa diaria (cinco diarios) y los medios audiovisuales reflejan uniformemente los puntos de vista del Poder. Y es que el régimen no soporta bien la contestación. Desde 1966, las manifestaciones de estudiantes son habitualmente reprimidas. En 1978 una huelga de la Unión General de Trabajadores Tunecinos fue desconvocada por las autoridades y su secretario general, Habib Achour, condenado a diez años de trabajos forzados. Para poner fin a esta situación, la oposición pide una rehabilitación de las instituciones del país, basada en una política de consenso social y político, como fondo de la concertación y la participación Abidin Ben Ali, la pasión por el orden Túnez. Dpa, Efe El nuevo presidente tunecino- e l hasta ayer primer ministro- general Abidin Ben Ali, tiene una biografía política ligada a las tareas de Seguridad del Estado. Es, sobre todo, un hombre de orden y disciplina, pues sólo el orden- h a afirmado en alguna ocasión- permite el completo desarrollo de las instituciones democráticas Nacido hace cincuenta y un años en la zona del sahel tunecino, Ben Ali ha desarrollado su tarea poiííica antes de acceder a los más altos puestos del Gobierno de su país, al frente de departamentos de Seguridad del Estado, tanto militares como civiles. Poseedor de varios diplomas y cursos de los Ejércitos de Francia y Estados Unidos, accedió a su primer puesto público de relevancia en 1958, cuando se hizo cargo de la segundad militar tunecina. Luego ocupó los puestos de director general de la Seguridad Nacional y de ministro de Seguridad, con un paréntesis de varios años en el que ejerció tareas diplomáticas. En abril de 1986 fue nombrado ministro del Interior. El pasado mes de octubre, ei entonces presidente de la República, Habib Burguiba, le nombró primer ministro de su país, en sustitución de Rachid Sfar, un hombre considerado como un tecnócrata y que había puesto el peso de su gestión al frente del Gobierno tunecino en las tareas económicas. El nombramiento de Ben Ali como primer ministro se produjo apenas una semana después de que se hiciera pública la sentencia contra los integristas.