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DOMINGO 8- 11- 87- OPINION -ABC, pág. 27 LA CAÍDA DE BURGUIBA ABIB Burguiba, como tantos otros hombres de ésos, llamados providenciales, no ha sabido terminar a tiempo su personal ciclo histórico, y así, el comb a t i e n t e s u p r e m o el hombre que supo abrir con admirable inteligencia y coraje el camino de la independencia, termina su, hasta ahora, ilustre biografía, derribado por un incruento, golpe de Estado, dirigido, ironía de la historia, por quien debía ser su legítimo sucesor. El general Zine El Aid Abidine Ben Ali, primer ministro de Túnez, era según los términos de la Constitución el hombre designado para recibir la sucesión del patriarca desde el momento en que fue nombrado primer m i n i s t r o el pasado día 2 de octubre. Un mes y una semana más tarde, el sucesor decide ocupar el po. der que, de todas formas, y en nombre de la biología le hubiese correspondido asumir dentro de no demasiado tiempo. Pero es posible que tuviese sus motivos, porque la vida política tunecina iba claramente manifestando inquietantes síntomas de descomposición. El combatiente supremo ni gobernaba ni dejaba gobernar. Desde 1957 hasta su caída, Burguiba ha tenido cinco primeros ministros. El primero, Bahi Ladgham, ocupa el cargo trece años; el segundo Hedi N u i r a nueve; el tercero, Mohamed Mzali, seis, y el penúltimo, Rachid Sfar, quince meses. Él quinto decide derrocarle a los cuarenta días de ocu par el puesto. En poco más de un año, el anciano huésped del Palacio de Cartago designó tres primeros ministros: Mzali, Sfar y Ben Ali. Era la crisis del régimen, a la que de una manera o de otra, hacía falta poner término. Sin duda, el general Ben Ali e r a e n t r e todos los hombres de la hábil clase política tunecina, el más indicado para devolver al país a una estabilidad que de modo manifiesto no podía ya proporcionar Burguiba. Militar; moderado; conoced o r del m u n d o de los servicios secretos, tanto militares como civiles, con ex- celentes relaciones tanto en Estados Unidos como en Francia, la pareja interna cional de grandes países más i n t e r e s a d o s en los LA NUEVA UNESCO OR abrumadora mayoría, la Conferencia General de la UNESCO votaba ayer el nombramiento del español Federico Mayor Zaragoza como director general. El alto número de votos obtenidos indica que, tras el tormentoso proceso, electoral, la organización ha preferido cerrar filas y dotar a su máximo dirigente del margen suficiente de confianza que le permita actuar con seguridad en los primeros tramos de la nueva etapa. El propio director gener a l s a l i e n t e Amadou M Bow, dio hace unos días una señal muy elocuente al respecto al elogiar a su sucesor, que fue colaborador suyo años atrás. Esta nueva etapa se inaugura en medio de incógnitas y zozobras. Mayor Zaragoza hereda una organización burocratizada en donde la nómina funcionarial absorbe los dos tercios del presupuesto, con serias hipotecas de personal, con una deuda económica que, aunque resoluble- ocho millones de dólares- no dejará de condicionar su actuación, y con una mecánica institucional muy rígida que no le permitirá excesivos márgenes de maniobra. Sobre la UNESCO gravitan además las ausencias de los Estados Unidos y de Inglaterra, cuyo retorno a la organización es indispensable para que ésta pueda recobrar su pulso, tanto por motivos económicos como culturales, especialmente fuertes los primeros en el caso de la nación americana. Los Estados Unidos observarán con toda atención el H asuntos tunecinos, Ben Ali no ha tardado en jubilar, con el apoyo a posteriori de toda la clase política del país, al hombre i l u s t r e pero desfasado, que reinaba sobre Túnez desde hacía más de treinta años. Burguiba merece todos los honores que la historia otorga a los grandes hombres. Consiguió la independencia de su país, con inteligencia y dignidad, sin pagar el monstruoso baño de sangre que los intransigentes argelinos del FLN impusieron a su pueblo; supo encontrar una posición equilibrada entre las exigencias africanas de su pueblo y las amistades occidentales, y su nombre quedará con todos los títulos grabado en el gran mausoleo de la historia. Ha fallado al final del tercer acto, que es el momento difícil de los héroes, pero era evidente que su caprichosa senilidad no podía seguir paralizando la vida política de Túnez. El aplastamiento de los históricos sindicatos de la UGTT; el crecimiento de los fundamentalistas que el reciente proceso contra. Rached Ghannuchi ha revelado, son consecuencias de la desaparición de las corrientes políticas y grupos estudiantiles, imposibles de convivir con un hombre que había decidido confundir su propia biografía con la historia del pueblo. El general Ben Ali podía haber llegado al poder sin más que dejar pasar el tiempo. Parece ser que en las actuales circunstancias era imposible hacerlo. No ha querido esperar más qué durante cinco semanas. P rumbo que imprime a la UNESCO el nuevo director general, y a la vista de él, pero no antes de dos años, decidirán su regreso a la organización, según ha trascendido en fuentes de toda solvencia. El retorno estadounidense resulta indispensable para la s u p e r v i v e n c i a de la UNESCO. Y la Unión Soviética fue consciente de ello al inclinarse a última hora por la candidatura de Mayor Zaragoza, sabedora de que por mucho que M Bow sirviera sus intereses, a medio plazo o acababa con la organización o la ponía sobre sus hombros, carga que los rusos no estaban dispuestos a soportar. En el fondo hay aquí un problema de filosofía general, que afecta a la naturaleza de la organización, un auténtico dilema: o la creencia en unos valores culturales de rango universal como medio de asegurar la paz y el diálogo entre los pueblos, o la convicción de que toda cultura, local o regional, es tan válida como cualquier otra y se trata de estimular el derecho a esta diferencia. La UNESCO nació basada en el primer aserto, esto es, sobre la vigencia del espíritu enciclopédico é ilustrado del siglo XVIII. Los doce años de M Bow se han. caracterizado justamente por la concepción contraria, que en la práctica ha dado lugar a un radicalizado discurso antioccideñtal, ante la complacencia del Este, poco amigo en el fondo de estos planteamientos autóctonos, pero cínicamente favorable a ellos en la medida en que se beneficiaba políticamente. Designado como candidato técnico, capaz de asegurar el futuro de la organización, p e r o con el i n e q u í v o c o apoyo occidental, Mayor Zaragoza deberá, pues, hacer virar el rumbo de la UNESCO hacia sus principios originarios. Con todas sus limitaciones, la cultura occidental- -sus valores sustantivos- -ha sido la única que ha concillado el progreso técnico con el cultivo del espíritu. El espantajo del neocolonialismo no puede seguir interfiriendo el diálogo entre los pueblos: de él son las naciones del Tercer Mundo las primeras en salir favorecidas, porque son las que padecen en mayor grado las lacras del subdesarrollo y el analfabetismo. Presidente- Editor GUILLERMO LUCA DE TENA Director LUIS MARÍA ANSON Director de ABC dé Sevilla Francisco Giménez- Alemán Subdlrector: Antonio Burgos Subdirectores Darío Valcárcel, Joaquín Vila, José Javaloyes. Manuel Adrio, Joaquín Amado ABC Jefes de Redacción: J. A. Gundín (Continuidad) J. C. Azcue (E. Especiales) B. 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