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DE SEMANA Sesión de tarde í Domingo cine Estrenos TV K V Terence Hill y Bud Spencer son, ahora, corredores automovilísticos v. Yvette Mimieux, entre la Patrulla de Ayuda a Víctimas del Delito Argelia es el escenario de una nueva aventura centrada en la segunda guerra, y Jason Robards uno de los protagonistas ...Y si no, nos enfadamos Director: Marcello Fondato. 1974. Color. Ochenta y nueve minutos. Domingo, a las seis, por la Segunda Cadena, en Sesión de tarde Valor sin recompensa Director: Nanni Loy. 1970. Color. Noventa minutos. Domingo, a tes diez treinta y cinco, por la Primera Cadena, en Domingo Cine Las audaces Director: Noel Nossedc. 1983. Color. Noventa y dos minutos. Domingo, a las cuatro y cinco, por la Primera Cadena, en Estrenos TV Desde que, en 1970, protagonizaran, a las órdenes de G. B. Clucher, Le llamaban Trinidad Terence Hill y Bud Spencer han repetido hasta la saciedad historias y personajes semejantes, en las que, una y otra vez, las peleas a puñetazos, las carreras desenfrenadas, las escenas más o menos repulsivas centradas en la comida parecen constituir el mayor atractivo eventual de los filmes de que se trata. En esta ocasión nos encontramos ante una coproducción hispano- italiana, que dirige Marcello Fondato, un hombre que, sin contar entre los sobresalientes del cine italiano, ha realizado obras de mayor envergadura, como, sin ir más lejos, Las gafas de oro que mereció el honor de ser presentada en el último Festival de Venecia. Hill y Spencer son, esta vez, corredores automovilísticos, rivales, por supuesto, en los circuitos e íntimos en la llamada vida real y sus personajes no difieren gran cosa de los que han encarnado en otras ocasiones, más allá del atuendo y los elementos de caracterización más superficiales. Puede que los incondicionales de la pareja se diviertan con sus andanzas o hasta que, si es que alguien no les ha visto previamente alguna vez, los dos personajes sorprendan al espectador incauto. Pero lo más previsible es que el filme, por su falta de originalidad y el descuido de su realización, interese muy poco. Junto a los protagonistas, algunos actores de segunda fila y, sin que se sepa muy bien qué pinta en esta película, el estupendo Donald Pleasence. VIERNES 6- 11- 87 Sin ser uno de los grandes de la comedia italiana, honor que corresponde a los veteranos Comendni, Risi y Monicelli y al más joven Scola, Nanni Loy es un director digno de atención que, aparte el género aludido, ha trabajado también en otros terrenos, dentro de un tono menor si se quiere, pero dando prueba de talento y de saber hacer Valor sin recompensa es una de sus películas más representativas, de carácter tragicómico, y que, en cierto modo, se inscribe en el ciclo de las que, en el mismo tono, realizaron los maestros referidas a los horrores de la guerra, como La gran guerra y Todos a casa Producida por Diño de Laurentiis, que ya pensaba, a la sazón, en sentar sus reales en Estados Unidos, la película, que cuenta en su reparto con actores americanos de prestigio, tiene un nivel superior al del cine europeo habitual cuando éste toca temas bélicos y denota, por parte de su director y coguionista, una personalidad, si no fascinante, sí digna de ser tenida en cuenta. Y nos cuenta la historia de un soldado italiano embarcado en un comando americano, sin saber qué es lo que se espera de él, que acabará convirtiéndose, en cierto modo, en héroe a la fuerza. Niño Manfredi, un actor que no ha tenido la suerte de sus colegas Gassman, Sordi o Tognazzi, y que entre nosotros dio muestras de su gran talento en El verdugo berlanguiano, es el protagonista absoluto. Y logra borrar el trabajo de sus compañeros ilustres, como Jason Robards, Peter Falk o Martin Landau. Es este telefilme, aunque en un tono de menor violencia y también de menor agresividad ideológica, una especie de réplica a las películas de justicieros en las que, desde hace unos años, parece haberse especializado el estólido Charles Bronson, y nos cuenta cómo unas amas de casa, al repetirse los ataques de que alguna de ellas es objeto, deciden actuar por su cuenta al no confiar en la actividad de la Policía. Bien realizada, la película vale, sobre todo, por el trabajo de sus protagonistas, la injustamente olvidada Yvette Mimieux y una Diana Canova a la que se recuerda, principalmente, por su participación en aquel estupendo Enredo que caricaturizaba los folletines tipo Dallas Dinastía o Falcon Crest Los tres amantes de Aurora Director: Maurizio Ponzi. Color. 1984. Noventa y ocho minutos. Intérpretes: Sofía Loren, Daniel J. Travanti. Domingo, a las nueve, por Super Channel. -Cine parabólicas Comando Director: Nark Lester. Color. 1986. Noventa y cinco minutos. Intérpretes: Arnold Schwarzenegger. Rae Dawn Chong. Sábado, a la una y cinco, por Premíete. Secretos Director: Philip S a v i l l e Color. Ochenta y nueve minutos. Intérpretes: Jacqueline Bisset, Robert Powell. Sábado, a las once, por Premiere. Llevando de la mano a su hijo Edordo, Sofía Loren regresó al cine con Los tres amantes de Aurora una historia levemente misógina. Aurora es una antigua camarera de un hotel de Sorrento, que tiene un hijo, Ciro, ciego a consecuencia de un accidente y que para operarlo decide recurrir a los amantes que tuvo en el hotel en aquel lejano septiembre de 1973. Ponzi no logró extraer las potencialidades dramáticas que encubría el argumento. Un ex coronel de las fuerzas especiales norteamericanas se ve obligado a entrar en acción para ayudar a un grupo de terroristas que quieren derrocar al presidente de un país centroamericano. El motivo de esta acción es el secuestro de su hija pequeña. Arnold Schwarzenegger, en el papel de coronel Matrix, entabla negociaciones con el líder del movimiento terrorista, antiguo presidente del país, en el que se desarrolla la acción de esta película. Un matrimonio, cuyas relaciones se han visto alteradas por la recíproca indidelidad, se plantea la posibilidad de romper definitivamente la unión o iniciar un proceso de acercamiento sentimental. Ni Jacqueline Bisset ni Robert Powell tienen conocimiento de sus respectivos adulterios. La protagonista se enamora de un hombre mayor que ella, de exquisitos modales; mientras su marido se ve atraído por la juventud de Beatriz. ABC H 7