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ABC ESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 4- 11- 87 Kooland the Gang hicieron criyir las caderas madrileñas con su negra música Triunfaron a pesar del infame sonido del Palacio de Deportes Madrid ¡Ole ios negros! Es lo menos que puede gritarse tras el concierto madrileño de Kool and the Gang, el pasado lunes. Es lo menos tras más de dos horas de baile y música sensacional que el horrible sonido del infame Palacio de Deportes capitalino apenas consiguió mancillar. Allí, con Kool and the Gang, daba lo mismo que los instrumentos sonaran mal, se escuchaban las caderas contoneándose y era música celestial, angelical. No es cosa de caer en una hiper- valoración posible, entre otras cosas porque, dependiende lo racial, una actitud llena de peligros. do del lugar que se ocupara, se escuchaba Pero sí es cierto que al menos estos ocho uno y otro instrumento con exclusión de los músicos dieron una lección de ritmo, virtuo- demás. Así, en un descansillo de escalera se sismo instrumental y desinhibición corporal oían bien la voz y la guitarra, pero nada los como jamás se haya visto a un grupo blanco. vientos. Poco más hacía un lado desaparecía Si cualquier otro sale con sus atuendos de la voz y surgía el bajo, mientras en la pista lame multicolor le hubieran incinerado por era todo un pandemónium que sólo se aligehortera. Ellos eran elegantes. Si a alguien raba un poco a la hora de los solos (uno de- que no sea Mick Jagger- intenta bailar saxo siguió la versión que Miles Davis hizo como lo hicieron ellos: a pasitos, con aleteo del Concierto de Aranjuez) y se salvaba dude manos, hubiera sido irremediablemente ta- rante el concierto gracias a la pulsación casi chado de sarasa. Ellos eran unos tipos bien tribal que el grupo iba imponiendo a su actuainsinuantes y de virilidad obvia, aunque no ción. agresiva. Mientras los grupos blancos sólo raEn resumidas cuentas, no fue un concierto ras veces son capaces de combinar el baile y frustrado por el sonido de puro milagro, pero la exigencia musical, ellos, fieles seguidores podía haber sido una ocasión de aquellas de Duke Ellington, saben emplear el mayor que se recuerdan como irreales. En estos úlvirtuosismo para placer de un cuerpo insepa- timos tiempos hemos tenido a James Brown rable del espíritu. y a Kool and the Gag. Ahora falta que insisTodo esto lo percibió el público de Madrid tan en esta vena. Pueden ser Prince, Felá a las mil maravillas y evidente contento del Anikulapo Juti, Terence Trent D Arby, Toure mismo grupo. Este público, que como todos Kunda o Run DMC. Da igual, todos son nelos individuos y todas las masas es capaz de gros. equivocarse y aplaudir lo que quizá no debieJ. M. COSTA ra, en ocasiones como la presente sabe reaccionar con un entusiasmo y calor que rebasan de largo lo protocolario. Era de ver cómo se daban las palmas, cómo todo un palacio PUBLICIDAD podía bailar con sentido como se respondía a la menor solicitación. Era emocionante y una COMPAÑÍA ALBERT VIDAL nueva muestra de que éste es de los mejores ESPECTÁCULO EL BUFÓN y más espontáneos respetables que puedan encontrarse por Europa. La Prensa dice: Era necesario decir lo anterior para com ¡Oh, Albert Vidal! prender en forma cabal hasta qué punto un La visión poética y a cámara lenta de la esconcierto como el de Kool and the Gang sólo cuela del ya clásico Marceau casi nada tiene se produce en una química donde participan que ver con nosotros, con nuestro mundo, con activamente los emisores y los receptores. la realidad que se nos está imponiendo; quizá tiene más puntos de contacto evidentes con No era difícil, desde el momento en que la aquella douceur del XVIII que añoraba el pimayoría de las canciones (Celebration, Joanllastre de Talleyrand. na, Stepping Out, Ladies Night y otras mil) El ajetreo, la distorsión, el absurdo, el ruido y la ansiedad, las tensiones o la deshumanizaeran conocidas por todos, aunque no se sución, el triunfo de la máquina al automatismo piera su filiación. Es la ventaja de los grupos del gesto, todo esto y mucho más es lo que Albert Vidal trata de comunicarnos a través de su que suenan en discotecas, que su música se cuerpo, espejo dramático- humorístico que lo reescucha de forma muchas veces anónima y fleja con pasmosa fidelidad. Nos carcajeamos, llega a calar en la conciencia y el recuerdo la mandíbula se nos torna batiente, porque el mimo es poco menos que irresistible cuando en virtud de su propia fuerza, sin necesidad imita los tics del personal de hoy en día. de acudir a fanatismos sectarios. Se oyen y En Charter resulta algo así como un se bailan. Si funcionan, el disc- jockey las Brueghel o un Quevedo, el Daumier o el Charlot que, mejor que el historiador y el sociólogo, seguirá programando. Eso es todo. Así de mucho mejor que el filósofo y no digamos que crudo. el psicólogo, nos retorna la imagen costumbrista, la simplificación necesaria, pero descaradaPero no quisiera inducir a error. Kool and mente veraz de la caricatura sin ninguna concethe Gang no es un simple grupo que salta y sión. bota. Son perfectamente capaces de recorrer Nos ha estallado un cómico de primera magnitud; tenemos entre manos a un bufón de todos los ritmos posibles, pero también todos vanguardia que ha irrumpido con la fuerza de los tempos y humores. Sus baladas, incluidas un trueno; se trata de un mimo de categoría mundial. ¿Sabremos qué hacer con él? ¿Lo malcomo relajación en el seno de tan agitado engastaremos, como por desgracia ha ocurrido cuentro, poseen la misma intensidad que las con otros actores importantes? ¿Habrá de triunfar en otras geografías para que la horterada locanciones más bailables. Instrumentalmente, cal. suelte el ¡ahí del asombro? como podía esperarse de quienes llevan más Degústelo cada día en nuestro Romea. No se de veinte años en esto y empezaron llamánlo pierdan. Herniados, abstenerse... -Lluís PERdose los Jazziacs, son mucho más que bue- MANYER LA VANGUARDIA nos, son virtuosos. -Destacar a alguno es im- Divinas palabras en una versión joven y animalizada Madrid. Carlos Galindo Mañana se presenta en el Círculo de Bellas Artes la versión que José Carlos Plaza ha realizado de la obra de Valle- lnclán Divinas palabras La puesta. en escena corresponde al grupo Orain, de San Sebastián. Para el director, ésta es una bonita y agradable aventura, ya que trabaja con actores que, sin ser profesionales como los que se ven en los teatros comerciales y oficiales, tienen en cambio una gran profesionalidad en sus espaldas a pesar de su juventud. Es un reto, pero pienso que la cultura y el trabajo son fuentes de entendimiento entre los pueblos; estoy orgulloso de este trabajo porque en realidad no es un desafío: es otro camino dentro de mi labor como director; un replanteamientartle mi forma de trabajo que encierra, cómo no, un riesgo. Los verdaderos profesinales te ofrecen ciertas garantías; los jóvenes, toda la energía y la ilusión por triunfar. Las Divinas palabras del grupo Orain llega a Madrid precedidas por unas críticas muy favorables, las que obtuvo tras su representación en otras ciudades españolas, desde su estreno a principios de año. La obra- dice su director- es idónea para actores jóvenes, como los de este grupo, que puedan aportar toda la energía requerida por sus personajes; mostrar el arte de la palabra, porque las palabras de Valle están llenas de posibilidades y ricas en matices. Valle- lnclán- comenta Plaza- es una llamada a la imaginación, todas sus frases nacen de una mezcla entre los sentidos y la creatividad. Por eso pensé que la facultad imaginativa de la gente joven, que no está aún codificada por ningún esquema, sería la idónea para adaptarse a este tipo de lenguaje. En Valle- lnclán continúa ese grito revolucionario y vital que, al parecer, muchos de nosotros hemos perdido y que la gente joven tiene aún en el estómago La llegada de Orain a los escenarios madrileños abre las puertas y la posibilidad de que grupos de otras regiones puedan presentar aquí sus producciones. La cultura y el trabajo son fuente de entendimiento, porque todos necesitamos comunicar que tenemos conocimientos comenta José Carlos Plaza en un alto en los ensayos. Porque, según dice, él siempre realiza un ensayo general al mes con las compañías con las que trabaja para que no se amaneren en la forma de trabajar Esta versión no tiene nada que ver con la que realizó Tamayo ni con la actual versión cinematográfica, ya que el grupo la había elegido con antelación, y ellos se decidieron por mí para que los dirigiera, idea que me parece muy agradable, porque pienso que esta pieza no se ha representado nunca, al menos, desde las líneas que la definen y marcan su ritmo: juventud y animalidad. Después de este estreno madrileño con el grupo Orain, José Carlos Plaza comenzará a preparar, para el teatro de la Zarzuela, el montaje de la opera de Alan Berg Lulú que se estrenará en el teatro nacional a principios del próximo mes de febrero, dentro de la temporada oficial de ópera.