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MIÉRCOLES 4- 11- 87 INTERNACIONAL Á B C 35 Drástica reducción del poder militar en la nueva dirección del PC chino Zhao anuncia un importante recorte en los gastos del Ejército Pekín. Antonio Fernández Arce Mientras la Prensa china celebra a grandes titulares la política reformadora anunciada por el nuevo equipo dirigente del país, la composición final de los cuadros del partido, concluido el XIII Congreso del PCCh. revela un importante retroceso del poder de los militares. El Politburó del Partido Comunista, que reúne a los diecisiete auténticos dirigentes, sólo cuenta con dos generales del hasta no hace mucho todopoderoso Ejército. Los analistas recuerdan aquí que el papel de las Fuerzas Armadas chinas ha ido perdiendo peso específico en los órganos directivos del Partido Comunista desde la muerte de Mao Zedong. Un proceso acelerado desde la llegada de Deng Xiaoping a la Secretaría Generar del partido, y materializado en las votaciones de este Congreso para elegir los nuevos cuadros, con motivo de la aludida necesidad de reducir gastos para hacer posible la modernización económica. La pérdida de influencia de los militares en este histórico momento del proceso político chino ha sido espectacular. De los once mariscales y generales presentes aún en el Politburó hace sólo dos años, no quedan más que dos generales en el nuevo organigrama del poder. Mientras que el secretariado del Partido Comunista Chino, que en 1985 disponía de dos militares en sus cuadros, tiene ahora un perfil enteramente civil. En su primera conferencia de Prensa después de su nombramiento como nuevo secretario general del partido, Zhao Ziyang expuso con claridad las razones que imponen una reducción en los gastos militares, aunque no la drástica salida de sus representantes en los órganos rectores. Según el nuevo líder chino, la nueva política de reformas que se trata de llevar a cabo requiere un mayor control del presupuesto del Ejército. Zhao señaló la importancia de modemjzar las Fuerzas Armadas chinas, pero sin aumentar los presupuestos actuales. Algo que difícilmente van a saber conciliar y comprender las autoridades militares. plicación de funciones y el exceso de burocratización, y- e n la misma línea- frenar las ambiciones políticas de los militares, que todavía desean pasar factura política de su protagonismo en la revolución comunista, la guerra contra Japón o los sucesos de la revolución cultural de finales de la década de los sesenta. El nuevo líder chino Zhao Ziyang ha anunciado la necesidad de modernizar el Ejército chino pero sin elevar los actuales presupuestos, un proyecto que intranquiliza a los cuadros de las Fuerzas Armadas En el congreso de 1982, el Politburó del partido estaba todavía compuesto por casi la mitad de militares, con once mariscales y generales sobre un total de veintiséis miembros y suplentes. Además, dos de ellos pertenecían al estrecho círculo encargado de dirigir los pequeños acontecimientos del día a día en el país. RESTAURANTE Nostalgia del pasado Al igual que en la revolución soviética, el Ejército chino jugó un papel decisivo en la instauración del régimen comunista, y en el asentamiento de éste en los siguientes treinta años. La llegada del reformista Deng Xiaoping al poder, tras la muerte de Mao, marcó el comienzo de su declive tanto en el seno del partido comunista como n su consideración social. Este proceso tuvo un hito en 1985, con la eliminación de un mHlón de soldados- u n cuarto de sus efectivos- con objeto de reducir gastos. Las Fuerzas Armadas chinas fueron asimismo instadas a ceder parte de sus instalaciones al sector civH, y a producir bienes de consumo en algunos casos, hecho insólito en las décadas anteriores. Los primeros síntomas del deseo de. relegar al Ejército de sus antiguas funciones políticas no se produjo hasta el XII Congreso, en 1982. Esta es, por otra parte, una de las constantes que obran en la mente de los nuevos reformadores chinos, y particularmente de Zhao Ziyang: separar las funciones del partido de las del congreso, para evitar la du- C OLON Y DE NEGOCIOS