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MIÉRCOLES 4- 11- 87 OPINIÓN ABC 17 Escenas políticas- WDA conato de grupo crítico agrupado en torno a Mario Trinidad, Julián Campo, Luis de Velasco y Pedro Sabando, apellido que nos da excusa para poder denominar a estos disidentes de lujo los nuevos sabandeños. Porque hay que ver cómo cantan. Para empezar, el ex ministro ya ha negado que pertenezca a grupo alguno, y ha declarado su voluntad de permanecer en las más escrupulosas obediencia y disciplina. Y el subsecretario y el barbado ex preboste de Comercio parecen dispuestos a tragarse el documento en que exponían sus críticas y sus alternativas a la política actual. ¡Lo que puede la invocación a los buitres! A todos estos gestos de arrojo personal, de altruismo y desinterés exhibidos por los críticos se une, decía, la pobreza total de sus construcciones teóricas. ¡Mira que venir, a estas alturas, a predicar un aumento del sector público, una mayor intervención en la vida económica por parte del Estado, y una mayor exacción fiscal! Eso no son conceptos críticos, son hipidos nostálgicos. Cuando hasta los comunistas están abandonando el catecismo socializante, cuando hasta los chinos intentan la reconstrucción de una sociedad civil, viene ahora el sindicato teórico de los cesantes a proponer convertir a toda España en una inmensa Seguridad Social. Con esas ideas, bendito sea Solchaga, bendito sea Boyer y bendito sea González, que nos libran de un destino heroicamente suramericano. En esas apelaciones a la revolución pendiente, en esa discrepancia pactada uno sólo puede ver la larga mano de Alfonso Guerra fabricando coartadas búlgaras mediante las pequeñas ambiciones de quienes acaso quisieran ver crecer al Estado para recuperar una poltrona, o dar marcha atrás en el programa político para recordar ese momento sustancialmente progresista, inmaculadamente solidario en que pudieron llegar a ministros. Federico JIMÉNEZ LOSANTOS SALDOS SOTO don José María RuizM ateos se las están poniendo como a Fernando Vil. De bola a bola. Si yo estuviese metido en su pellejo, me estaría m u r i e n d o de un ataque de risa. Seguramente, los vecinos de celda de Ruiz- Mateos le oirán reírse a carcajadas, solo, en la soledad del encierro, como dicen que hace el estrafalario genio del ajedrez mundial Fisher, en su habitación de una lujosa casa de reposo, cuando le gana una partida ai último cerebro electrónico del juego de las sesenta y cuatro casillas. ¡Pero, hombre, a quién se le ha ocurrido la peregrina idea de llevar a Ruiz- Mateos esposado a declarar en un Juzgado de Alcalá! De esta forma, el esposado de Rumasa ha ganado de nuevo una primera página en los periódicos. Ahora, cuando algunos de estos chicos, incluido el señor presidente del Senado, se desembaraza de su esposa, le ponen dos a Ruiz- Mateos alrededor de las muñecas. Lo menos que se le ocurre a un observador inocente es que no es nec e s a r i o e s p o s a r a RuizMateos, sino evitar que tengan las manos libres los que se están hinchando con la venta de sus empresas, después de recibir el obsequio de los señores del Gobierno. ¡Es a ésos a quienes hay que atarles las manos! pensará el personal que contemple el espectáculo. En este feo asunto, quien está metiendo las manos en la masa no es precisamente Ruiz- Mateos. La peligrosidad del señor RuizMateos no está en llevarle con las manos desatadas, sino, en su propia presencia, en una celda de la trena mientras otros se hinchan con las plusvalías que obtienen de las empresas que fueron suyas. La peligrosidad de Ruiz- Mateos es la de haberse constituido en un testimonio de acusación formidable contra sus propios acusadores. Y cuanto más le aten las manos y le lleven así por la calle, más formidable sería esa acusación. Esta historia del encarcelamiento del e s p o s a d o de Alcalá- Meco es casi una historia comercial de grandes almacenes en el mes de enero. ¡Grandes rebajas! ¡Precios de liquidación! El señor juez empezó por pedir nada menos que trescientos millones de fianza para conceder la libertad condicionada al señor Ruiz- Mateos. El señor RuizMateos dijo que un pirulí de La Habana g y que tararí que te v fíf -cogió su pijama 1 y su Virgen del Perpetuo Socorro y se fue a la cárcel. O sea, que no picó el anzuelo de la fianza y realizó un espectacular corte de manga de trescientos millones. Tengo para mí que, para los políticos responsables de la incautación de Rumasa, el señor Ruiz- Mateos resulta mucho más incómodo dentro de la madrastra que al aire libre y ala intemperie. En la celda, queda más patente que aquí no hay juez ni Tribunal que se decida a juzgarle. Y, al cabo de un cierto tiempo, llegaron las rebajas. Los trescientos millones se convirtieron en treinta. O sea, le hicieron un pequeño descuento, y dejaron la cantidad inicial en el 10 por 100. Algo parecido, al fin y al cabo, a lo que quiere hacer don Felipe González con la deuda hispanoamericana. Un amigo del señor RuizMateos depositó en el Juzgado un aval por los treinta millones, y Ruiz- Mateos anduvo durante algunos meses por las afueras de la celda. Cuando se iba a cumplir el plazo de un año, señalado en este país para que un cristiano sea juzgado o puesto en libertad, don José María pidió a su amigo que retirara su fianza. Y escribió una carta al señor juez avisándole de que se marchaba a recorrer la ruta mañana en un peregrinaje por los monasterios. Le trincaron en Seo de Urgel y le trajeron de nuevo a Alcalá- Meco. Y ahí está. Pero hay una nueva rebaja. El señor juez realiza con el esposado de Rumasa un ejercicio que parece emulación de los charlatanes de feria. ¡Y no voy a pedir trescientos ni la mitad de trescientos, ni la mitad de la mitad de trescientos y ni siquiera voy a exigir la exigua cantidad, que hasta vergüenza me da decirlo, de treinta! ¡Doce millones! ¡Sólo doce millones! ¡Saldos Soto! Jaime CAMPMANY ZIGZAG España: un desierto Especialistas de la CEE en política forestal, reunidos en Barcelona, aseguran que España es el país más atrasado de Europa en este aspecto. Consideran, además, que el Gobierno español pone poco interés en la repoblación porque los resultados son a largo plazo y no ayuda a lograr votos Este desinterés, según un conferenciante, se ha traducido ya en una reducción de la ayuda de la CEE en este campo de 100.000 a 80.000 millones de pesetas: Entrenamiento El deportista que practica ejercicios de entrenamiento se entrena. Como, por ejemplo, el que se peina. Es acción que revierte en quien la realiza. Solamente el entrenador puede decir entreno al equipo X Pero los jugadores de ese equipo, no entrenan: se entrenan Así tiene sentido estar o no entrenado. Y es disparate decir ir a entrenar en lugar del correcto ir a entrenarse. OVIDIO