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ABC, póg- i 84 TELEVISIÓN LUNES 2- 11- 87 Hemos visto -Hoy veremos- Para pocos y para nraeiios Bailarina es la nueva serie del domingo por la mañana. Y no hace falta ser aficionado a la danza para disfrutar con estas imágenes. En principio, porque una bailarina es lo más bello, lo más airoso, lo más seductor que haya existido nunca sobre este planeta. Lo femenino no llega nunca a una expresión tan alta como en estas figuras vestidas de tul blanco que se mueven, ingrávidas, ceñidas en el rayo de luz del proyector. Que la tierra pese tan poco sobre tí como tú pesaste sobre ella dice el epitafio de una danzarina de la antigüedad, tal vez una de aquellas que llevaban a Roma, en tiempos de los Césares, la sal del viejo Cádiz. Pero el espléndido documental nos descubre todo lo que hay de esfuerzo, de sacrificio, de tenacidad, por debajo de esas frágiles, aladas apariencias. Los realizadores nos conducen a través de las escuelas de danza por Rusia, Inglaterra, Francia, Italia o Estados Unidos; nos muestran los secretos de las complicadas máquinas en que los músculos se ejercitan, la monotonía de las interminables horas de barra, la física esclavitud de unas muchachitas ligeras y flexibles como hadas del bosque en El sueño de una noche de verano El baile clásico, en realidad, no tiene demasiada variación. Los pasos, las actitudes, están rigurosamente clasificados. Tal vez por salir de esa monotonía, los grandes renovadores como Robbins o Bejart discurrieron sus nuevas y admirables fórmulas. Pero en la línea del baile tradicional, más que la invención de nuevas figuras, lo que importa es la perfección de los esquemas tradicionales, el dominio sin fallos de una técnica consagrada por los años. Claro que luego viene lo más difícil: instalar sobre ese p l i n t o de s e r v i d u m b r e muscular la imagen armoniosa de la gracia. En este primer capítulo que nos Ofreció Televisión Española vimos bailarinas de distintos países y distintas escuelas: rusa, francesa, inglesa o americana. Todas demostraban un grado superior de entrenamiento. Apenas dos de ellas superponían a la impecable técnica ese algo indescriptible, ese duende que parece animar el cuerpo de la bailarina de una palpitación milagrosa. Los movimientos son iguales de unas a otras pero, en algunos casos, parece como si los miembros se sumergieran en un óleo mágico, como si las articulaciones tuvieran música por dentro. Hay criaturas sobre las que parece haber descendido el soplo sobrenatural del genio de la danza. La serie Bailarina nos introduce en este encantado mundo donde la mujer alcanza la cumbre de la seducción. Le damos la bienvenida a nuestras pantallas. Verano azul ha sustituido a las aventuras de Curro Jiménez Ya en su pasada emisión esta serie tuvo un gran éxito de público y en verdad suma muchos elementos gratos al espectador medio: la edad de los protagonistas, la bonhomía protectora del llamado Chanquete, y el precoz sentimentalismo de los muchachos, enredados en un torneo de rivalidades y desprendimientos. Los niños son material de muy buen resultado. Incluso cuando el arte de la interpretación no les acompaña, como en este caso, el espectador los mide con un rasero menos exigente. Sabe que a esa edad son muy pocas las criaturas capaces de situarse al nivel de los mayores y disuelve su exigencia en un temurismo contemporizador. Tal vez un espectador menos inclinado a esta debilidad del sentimiento encuentre la historia demasiado elemental. Pero la mayoría la aplaude y esto es fundam e n í a l en un medio de difusión destinado a las masas y no a los elegidos. Una televisión, sobre todo cuando es única, tiene que complacer a un gran número de espectadores. Es lógico que una gran parte de sus programas busquen el agrado de esa amplia zona intermedia de la sociedad. Verano azul tiene la medida justa para esa colectiva aprobación. El santo JOB El matrimonio de María Braim o las obsesiones de Fassbinéer Director: Rainer Werner Fassbinder. 1978. Color. Ciento quince minutos. Hoy, a! as nueve, por la Segunda Cadena, en Cine Club Siempre es arriesgado afirmar, a propósito de un título concreto, que se trata del mejor de su realizador. En este caso, no obstante, cabe decir que El matrimonio de María Braun es, si no la más redonda película de Fassbinder- que también- sí aquella en que mejor se expresan sus obsesiones personales, la más madura, la más brillantemente realizada. Lo que no es, ciertamente, poco decir, cuando se trata de un hombre que si, en su admirable prolificidad- valga el barbarismo- hizo también malas películas, no cabe duda de que las hizo excelentes. Por supuesto, nos encontramos ante un melodrama, más que trascendido, sublimado, a través del cual Fassbinder pretende contarnos la historia reciente de su país, concretamente la que va de los últimos días de la segunda guerra mundial al inicio y asentamiento del llamado milagro económico Pero se trata de un melodrama que no carece de humor o, si se prefiere, de cinismo, en el que las cosas- y los personajes- nos son presentados con una cierta distancia, lo que ha dado pie a que algunos hablen, al propósito, de influencias brechtianas, lo que no deja de parecer un tanto excesivo. En cualquier caso, el filme, de gran belleza plástica, se ve con gran interés. Y su sorprendente final es la definitiva pirueta con la que el autor pone en tela de juicio todo lo que le ha precedido. Hanna Schygulla, actriz- fetiche del realizador, es una soberbia María Braun, y su trabajo- además de su peculiarísima presencia -contribuye en buena media al éxito de la obra. Documentos TV ofrece esta semana un documento TVE sobre las condiciones de vida en doce campos de refugiados en Costa Rica, Nicaragua, Honduras y México. Este reportaje relata el éxodo centroamericano y las condiciones de vida de los refugiados de Nicaragua de origen ladino en Costra Rica, el retorno de los indios miskitos desde Honduras a Nicaragua, las condiciones de vida de ios campamentos salvadoreños en Honduras y los guatemaltecos que viven en México. De este millón de personas obligadas a recurrir al exilio para sobrevivir, sólo una décima parte están acogidos a la protección del Alto Comisariado de la ONU para los refugiados. Centoamérica: el duro oficio del exilio se presentó, fuera de concurso, en la sección Tiempo de Historia del Festival de Cine de Valladolid y al término de su proyección en TVE será objeto de un coloquio en Radiocadena. También de RCE procede el conductor de La tarde de esta semana. Moncho Alpuente, director y presentador del espacio radiofónico Buenos días, Babilonia tiene previsto contar en el medio audiovisual con Ricardo Cristóbal, Emilio Sola, Jesús Aparicio, Javier Memb a, Mario Gaviria, Ricardo Solfa, Javier Krae y Xavier Rubert de Ventos, entre otros, para hablar de las tertulias de los cafés, la movida madrileña, la ecología, la animadversidad entre Madrid y Barcelona o la imagen de España en el exterior. Por su parte, la Segunda Cadena incorpora, de lunes a viernes, un nuevo espacio dirigido y presentado por Angela Ubreva que bajo el título El mirador pretende establecer la cultura como hecho cotidiano. A lo largo de la semana un equipo de especialistas ofrece una relación de acontecimientos germinados en los diferentes ámbitos de nuestro país. Este programa, de quince minutos de duración contará con el asesoramiento de Moisés Pérez Coterillo, Ferrán Alberich, José Luis Tellez, Fernando Alonso, Carmen Rodríguez, Frenando Huici y Claudio Puchades. Programación de TVE, de los canales autonómicos y de los canales europeos y americanos a través de las parabólicas en la página 119