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527 A B C Coyuntura ABC WJMl LUNES 2- VI- 87 Es necesario reducir las diferencias entre los costes laborales españoles y europeos Los más beneficiados por el ajuste son los trabajadores en paro La etiología de la inflación es uno de los problemas más arduos y complejos del análisis económico. En el nivel de inflación vienen a concurrir los efectos del comportamiento de las distitnas variables económicas y, consecuentemente, de las políticas económicas practicadas. Desligar la inflación de la política monetaria, fiscal, cambiaría o de rentas sería un error en ei que ningún economista puede caer, porque tiene consecuencias que afectan a decisiones políticas. La peseta Parece claro que la tradicionalmente frágil peseta se está convirtiendo en una divisa fuerte. No en el vértice, pero sí a un medio camino que, desde el punto de vista objetivo, puede calificarse de satisfactorio. Es verdad que todavía no se ha integrado en el sistema monetario europeo y, por tanto, no se somete a las condiciones vigentes en ese marco, no se acomoda su comportamiento a una disciplina impuesta desde fuera, disciplina que, por supuesto, no es en la práctica absolutamente rígida, como la ya contrastada experiencia demuestra. Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, la peseta registra una revalorización. Y no sólo frente ai dólar, sino también- aunque en proporción menor- de cara a otras monedas que constituyen parte importante del entorno en que se desenvuelven las relaciones ínternacionales de España. Se plantea en estos momentos, en muchos y muy diferentes sectores, la cuestión de si la tendencia alcista del tipo de cambio de la peseta es o no beneficiosa para la buena marcha de nuestra economía. Tal cuestión tiene, lógicamente, respuesta diferente en función del observatorio desde el que se observa el fenómeno. La verdad es que el panorama económico global y las visibles divergencias entre las posiciones de los principales países industrializados no facilitan el clima de estabilidad monetaria que, teóricamente, todos aplauden y apoyan. En la raíz de lo que a. nuestra moneda acontece se encuentra la versatilidad, la fluctuación del dólar, que desde hace ya bastantes años se consideraba como una especie de módulo al que se adecuaban las divisas más significativas. Sucede que el dólar ha iniciado un descenso en su cotización- fundamentalmente por razones internas- cuyo término no se adivina todavía. Se ha llegado a lanzar al aire la propuesta de un retorno parcial al sistema vigente con anterioridad a la década de los setenta- e s decir, la vuelta, repito que parcial, al patrón o r o- con el fin de conseguir un mayor equilibrio a escala mundial. Pero la situación no parece orientarse hacia ese deseable objetivo. En estas coordenadas de inestabilidad tiene que inscribirse la trayectoria de la peseta, impulsada hacia arriba en parte por la favora ble evolución de la economía española. La peseta experimenta una continuada apreciación desde hace ya bastantes meses y ofrece hoy atractivos impensables en otros tiempos. El flujo de capitales extranjeros se sitúa en niveles no alcanzados hasta ahora, aunque en porcentaje no despreciable merezca el calificativo de dinero caliente. Hay que pensar un poco en la coyuntura real de la economía a la luz de la revaluación de nuestra moneda. La posición del sector exterior se resiente y la balanza comercial no presenta un saldo precisamente positivo al término del tercer trimestre. Se abren puertas, desde luego, al endeudamiento externo. En definitiva, tenemos una peseta fuerte, pero como escribía recientemente el profesor Muns: Es preciso que esta opción a la que nos han conducido los acontecimientos sea respaldada por una disciplina de costes y aumentos sustanciales de productividad. Andrés TRAVESÍ II cesto all rial A PIB real A Costes salariales 12,0 13,1 13,0 6,9 8,7 A Coste salaria unitario 12,2 11,8 10,9 4,7 6,7 A IPC (media anual) 14,6 14,4 12,1 11,3 8,8 8,8 5,5 Variación relación del intercambio- 18,6 0,8- 3,8 1,3 2,8 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 MEDIA ANUAL -0,2 1,2 1,9 2,1 1,9 3,3 4,3 2,1 13,6 10,0 11,0 10,0 5,5 8,7 16,6 3,0 10,7 -12 Elaborado a partir de los datos de Contabilidad Nacional de España, base 1980. INE. Informe anual del Banco de España (1986) y previsiones del Ministerio de Economía y Hacienda (1987) La inflación puede proceder de un desequilibrio entre los niveles de oferta y demanda (inflación de demanda) por la evolución de los precios en los mercados mundiales (inflación importada) o por la variación en los costes de producción (inflación de costes) El manejo adecuado de las diversas políticas sectoriales debe reconducir la inflación a los niveles más convenientes, que posibiliten una expansión económica sostenida y suficientemente, que permite alcanzar los objetivos propuestos. La importancia o incidencia relativa de los distintos fenómenos que configuran el nivel de inflación es cambiante. En algún momento, como ocurrió con las dos crisis petroleras, fue el alza de la inflación importada el componente más calificado de la intensa alza de precios que entonces se padeció. En 1986 fue evidente la incidencia de la política fiscal por la implantación del IVA, que, según todos los síntomas, supuso alza adicional de 2 a 2,5 puntos en el IPC anual. También en 1986, operando de forma contraria, fue patente el efecto positivo de la caída de los precios del petróleo y las materias primas, apuntalado aún más por el descenso del tipo de cambio del dólar. En 1987, absorbido el efecto alcista del IVA, queda patente el efecto positivo de la deflación importada, que patentiza la mejora de la relación real de intercambio con el exterior. Pero, como muestran los datos del cuadro adjunto, la inflación española en los últimos años no puede desligarse del alza de los costes de producción, entre los que el coste del factor trabajo adquiere acusado protagonismo. La intensa correlación mostrada entre crecimiento del coste salarial unitario e índice de precios al consumo pone en evidencia que si se quiere erradicar el diferencial inflacionista español respecto al comunitario no queda otro remedio que adecuar el incremento del coste laboral unitario al de dichos países. Resulta, por tanto, que la simplificación que quiere hacerse del problema de la evolución salarial para el ejercicio 1988, hoy objeto de posiciones apriorísticas tan poco argumentadas, llena de perplejidad a quienes analizan con sosiego la evolución de la Economía española. El esfuerzo por reducir la discrepancia entre el coste laboral unitario español y el europeo es condición necesaria para mejorar nuestra situación económica. Elevar la competitividad con el exterior, expandir el nivel de producción y, consecuentemente, proseguir en la línea de creación de empleo neto, tienen que seguir siendo las apuestas de nuestra política económica. La realidad es que la Economía española ha llegado a un nivel de reducción de sus desequilibrios básicos, tan notable, que sería imperdonable despilfarrar lo alcanzado en aras de un enfrentamiento que no puede explicarse por razones económicas. Porque los más beneficiados del ajuste económico serán siempre los trabajadores, en especial los que esperan en la antesala del empleo. (Servicio de Estudios del Banco de Bilbao) Banco Híspano Americano Madrid DIVIDENDO A CUENTA El Consejo de Administración de este Banco, en uso de las facultades estatutarias y con sujeción a lo determinado en la orden ministerial de 3 de marzo de 1987, ha acordado repartir a los señores accionistas titulares de las acciones númerow 1 a 80.398.000, un dividendo a cuenta de los beneficios del ejercicio de 1987, cuyo importe es el siguiente: Ptas. Dividendo bruto 45 Retención fiscal a cuenta 9 Líquido por acción 36 El pago de este dividendo quedará abierto el día 5 del próximo mes de noviembre en todas las oficinas de este Banco y en los Bancos Urquijo- Unión, Hispano Industrial, Mercantil de Tarragona, Jerez y Norte. Madrid, 30 de octubre de 1987. -El secretario general, Manuel Otero Torres. -R.