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ABC, pág, TRIBUNA ABIERTA LUNES 2- 11737 ADA h o m b r e cada uno de nosotros, ante lo que c o n o c e m o s como nuestro propio yo, acostumbramos a considerarnos subjetivamente, o sea, coru evidente parcialidad; ello suele redundar en nuestro perjuicio, pues solemos, a veces, olvidarnos de la existencia de lo que se conoce por sentido común, sensatez y cordura. Esto ocurre fundamentalmente en la juventud, pues como afirmaba John Osborne que hay en ella enormes cantidades de energía err ¡balsada que se pudre y se evapora, sin que nadie se preocupe de abrirle una compuerta útii. No se le puede pedir que siga esperando una nueva guerra Ejemplos de estallidos de la presión vital de los jóvenes los tenemos a cientos, y los periódicos continuamente nos dan noticias de ellos. Pero en este artículo me interesa destacar lo que resulta ser el sentido común, la sensatez y la cordura, en su aspecto común, normal y corriente y en cuanto apreciadas por nosotros bien en la conciencia o por nuestros prójimos como comentario o juicio ante los actos y las expresiones de los demás. Y es que nuestra alma podemos asegurar que funciona como funciona nuestro cuerpo, independientemente de nuestra voluntad y según su propia naturaleza, y que asistimos a sus procesos como asistimos a los de nuestro organismo, como espectadores. Y así podemos afirmar taxativamente que al igual que nuestro organismo necesita respirar, nuestra alma exige satisfacción y expansión de su existencia en las vibraciones de la vida afectiva. Nadie puede vivir sin afectos, y estos afectos producen lo que conocemos como muestras de nuestro sentido común, nuestra sensatez y nuestra cordura. Bien reconociendo nosotros mismos que los poseemos o que nos faltan, o bien apreciándolos nuestros prójimos mediante la opinión, el juicio o la crítica favorable o contraria que les merecen lo que determinado sujeto haga o diga. Nuestro sentido común, como su propio nombre indica, abarca a todos los sentidos, y así utilizamos éstos convenientemente, o no, según tengamos en cuenta los resultados del uso y disfrute de los mismos; por lo que el sentido común es el índice que marca y nos hace ver lo que pueda o no ocurrimos, tanto si los sujetamos como si los soltamos, de acuerdo consigo mismo y con los demás, y a que los recuerdos resulten gratos, y la vida Por José Luis ORTIZ- CAÑA fTE armónica. A este respecto, recuerdo un coacuerdo con el momento y la ocasión en que mentario de Fernando de Rojas en La Cenos encontremos dependiendo, como es nalestina que a propósito de un personaje se tura! la decisión de nuestra inclinación o de pregunta: ¿Cómo ha de sentir la armonía nuestros razonamientos. Evidentemente, los quien consigo está tan discorde? y también vicios de la gula, la lujuria, la envidia, la pere- aquel consejo de Horacio a un presunto lecza, la cólera, la ira, la soberbia, etcétera, tor en que le decía; Tú procura investigar y constituyen muestras evidentes estudiar en los libres de los de lo que conocemos como fatía maestros que sea! o que te puede sentido común, de quienes se de permitir llegar a ser amigo de dejan llevar por la disposición ti mismo hacia ellos, innata en los homA veces, los remordimientos bres y que conducen al despreque resultan ser una falta de corcio que producen en el prójimo dura, y consecuentemente de que se percata de su producacuerdo con uno mismo, impiden ción, y no sólo al prójimo si no al que el hombre que los hace tenpropio desprecio cuando pasado ga sosiego de ánimo y presencia el momento de la caída nos y prestancia frente a su prójimo. percatamos de nuestra falta de Como ejemplo tenemos el que control y de nuestra demostranarra en una noticia (ABC 7- 2 ción de debilidad, al haber su 63) del caso de una mujer de secumbido a la tentación y no senta y ocho años que en Illinois haber mostrado el suficiente re (Estados Unidos) se presentó a cato y el suficiente sentido coJ. L. Orfe- Cañavate la Policía para confesar que cuamún del propio control. Procurador renta y cuatro años antes había de ios Tribunales La sensatez o insensatez del matado a una hija suya de diecihombre solemos referirla al trato séis días. Públicamente manifesno ya con nosotros mismos, sino con los de- tó: He guardado este secreto en mi corazón más. A nuestra capacidad de embarcarnos pero es demasiado y ahora me siento liberacon ellos en aventuras; bien sean las aventu- da. La necedad en el presente caso resulta ras de negocios o de afectos; como el amor o del sentimiento de culpabilidad no superado el odio, la amistad o enemistad, etcétera. en tan largo espacio de tiempo, y la falta de Como demostración de ello tenemos la afir- valor para afrontar una situación vitai durante mación de André Maurois que expuso al res- el largo cúmulo de años. pecto: No hay absurdo ni contradicción a los cuales la pasión no pueda conducir al homEn conclusión, cordura resulta saber, tanto bre. Cuando el amor o el odio mandan, la ra- estar como ser; es guardar la compostura y zón debe guiarles y encontrar razones para es hablar sólo cuando sea preciso y se tenga justificar sus locuras. El insensato suele ser algo que decir, guardando mientras tanto el crédulo, que por falta de juicio se deja lle- ese silencio pitagórico signo de preñez intevar o se precipita adoptando decisiones que lectuaf que afirmaba Ángel Ganivet. le comprometen o que le acarrean auténticos compromisos, de tos que suele salir trompicaPor el contrario, el necio es el insulso, el do. También la sensatez tiene que ver con la pasión de la presunción y con el deseo de presuntuoso, el que a toda costa quiere desatisfacer la vanidad y el amor propio, en ra- mostrar una erudición fuera de tono y de luzón a los cuales, el hombre que desea ser gar, el que interrumpe el discurso del prójimo, admirado trata de demostrar cualidades que el que enjuicia sin base, el que insulta y desél presume tener, corno, por ejemplo, la de precia por sistema. En una palabra, es el inadominar ei volante y la velocidad de su auto- guantable, a quien nadie soporta y de quien móvil, corriendo con y por ello riesgos inúti- todo e) mundo huye, sin que él, en su neceles, tratando con ello de lograr la admiración dad, se percate del pésimo efecto y del desde sus semejantes. Esta pretensión puede precio que produce en su prójimo. aplicarse a toda otra clase de riesgos (negocios, amoríos, demostración de poder y riqueza) que insensatamente corren por vanidad multitud de personas, según se comprueba en el trato social diario. En cuanto a ia cordura (cuyo contrario es la necedad y no el extravío mental o la locura, que son enfermedades mentales) ésta tiene que ver con lo que se conoce por el cultivo intelectual y social, y, por tanto, con la cultura de la persona que se considere. La falta de cordura es la necedad y la incultura. El hombre sin formación, sin educación, ante una situación que le sorpraade o asalta, o bien reacciona como puede eaccionar un animal y ataca; o, por el contrario, queda paralizado por la superstición y el miedo con la subsiguiente suspensión del ánimo. La cordura conduce a la cordialidad y al VENDO ií APARTAMENTOS EN 31 MILLONES DE PESETAS Situados todos en el mismo edificio. jfc- Cada uno se compone de: un dormitorio, baño completo, cocina, salón comedor con gran terraza. ir Totalmente amueblados para cuatro personas. ir Inmejorables vistas. Situados a 200 metros de la playa Levante de Caipe (Alicante) Contactar: Í 965 J 85 23 39 (Sí) ¿70 30 34- Abstenerse intermediarios o agencias- -Directamente-