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HUMOR SI LE SIRVE DE CONSUELO. LE DIRÉ QUE A M I TAMBIÉN ME HA MAX- IDAOO A HACER QAROAR LO M Í O E S P E O R P O R G U E D E M A S auiERE AL LORO EL BAILE SOÑADO A luna entrab: por las rendijas de la pcrsiann y dormía sobre la ilmohjdd. Las estrellas contaban chisIcs blancos n voz baja, para no despertar a la luna, y jugaban al corro de la pjiiala en la habitiición de Nfanolo Rompeolas. Y es que las estrellas son m 6 s mfaníiles íjue un tebeo. Pero vayamos al prano: M; inolo eslaba roncando, a pesar de que un mosquito no naeja m ¿s que pincharle la nariz y una ceja. De repente, dejó de roiR- yr ín jmcnos mal! t Xcbmaron lo vecinos del piso de al lado) y empejrt a soñar, es dícir. a entrar en la región de los sueños. Allí, dentto del sueño, pa eó unto a un quiosco donde vendían unas patatar fritas riquísima 4. Y fue entonces c u a n d o vio a aquella muchacha que parecía estar siempre mascando chicle, aunquí jamás en su vida mascó uri chicle, Llevjiba uníi camiseta negra que hacia juego con los ojos, el pelo y la noche; una falda blanca que hacía juego con la luna d o r m i d a unaií m e d i a s color café que hacían juego con los troncos de los árboles; una medalla que hacía juego con el brillo de las estrellas, y unos zapatos que no hacían juego con nadii. Movía las caderas como el mar respiraba como el viemo, parpadeaba como un pollito recién nacido y estaba como un t r e n s ó l o lo t a l l a b a e c h a r humo. Y no sigo, porque se me está haciendo la boca agua. O u ¡e r e s comer pacatas conmigo? -invitó la muchacha a Manolo. Comieron un montón, pero al final se dieron cuenta de que abrazarse era mucho más divertido. Y se abrazaron como luchadores de lucha libre. De pronto, empezaron a dar saltos. ¿Tenían complejo de canguro? No. es que se liaron 3 L ÉL DIVORCIO bailar una d in a inventada por ellos, un baile rari imo que se parecía a lodos los bailes y a ninguno. Como si en una batidora hubieran metido irocilos de t a n g o vals, bugui- hugui. chotis y charicstón y UQ poquito de samba) Sudaron tanto, oue la camiseta negra comenzó a desteñir: la camisa blanca de Manolo w puso negra y la camiseta negra se puso blanca. jCómo se apretaban! Incluío crujían más que tas patatas fritas. y la muchacha olía a regaliz a ternura, y los abrazos llevaün diamantas dentro, y las venillas de lo ojos estaban llenas de comprensión, y las mejillas daban más calor que una calefacción central (y no contaimnaban) y el pelo hacia cosquillas en la nariz. Manolo estornudo tres veces, I La columna de Isidoro Por Isidoro Lo! EL LENGUAJE K: La Icira más boniía siempre que no se repíia. Ossorio- O n una fábrica de máüuinas de escribir se recibió la siguiente carta: Ksumado skñor. Ik rukgo quk mk camhik 1 m á q u i n a quk tomprk kl otro d í j Tiknk una Ikcla k q u i v o c a d a Muy agiadkddo, Josk Lópkz, pues ya se veía que era pescado y no fruta AuEusto Cuartas- OFueron los analfabeíos los que inventaron el alfabeto. Pitigrilli- ORegla gramatical, Jíay üue eviiar cuidadosamente eí hiaio. es decir, c enc u e n t r o d e dos vocales- P o r cjímplo no se puede decir: Voy a Andalucía. ¿Y c o m j se ha de decir, entonces? V o y a Buenos Aires, ¿D e m a n e r a que n o se puede ir a Andalucía? -OSe inaugura una pcscaderia y su dueño IIA pueslo un gran caríeJ que dice: f A q u í c v e n d e p e s c a d o fresco. pero Ikga un eticnle y le habla así: -D e b e usted borrar lo de fresvU no va usted a venderte podrido. También debe borrar tx palabra iqiuv. puesto Jue aquí se vende, i asimismo t b e quiíar n st venden, puQ ya e entiende que no lo regula. Quedó la palabra pescado Y tsta lambitín la quitó. DatLiron. bailaron locos de amor. Pero Manolo despertó, y al ver que la muchacha había quedado en aquel lejano mundo del sueño si mió una angustia que no se puede explicar con palabras. Así que no la esplico. Se levantó, se vistió, salió a dar un paseo y cnconiró un jardín pequeño y romántico. Hasta aquí, todo normal. Pero lo raro empezó cuando vio un quiosco parecidísimo al del sueño. Para confirmar la sospecha pidió una ración de patatas; en efecto, estaban riulsimLis y sabían igual que las e anoche. S i n t i ó una e m o c i ó n muy rande al respirar aquellos aróles, aquellas flores, aquel césped, aquel cachito de regaliz que había en el suelo. Y el corazón le latió como una maraca cuando... ¿Cuando qué? Cuando dc- cubrió varias pisadas en la arena, como si dos personas hubieran estado bailando, a S NICOLÁS -OEl campesino a su hijo: Enciclopedia, ni pcn jrlo, irás al colegio en burro c o m o fui yo. -O- D o n Isidoro, ¡cuales son b s dos palabras mas hermiíp- is de lii lengua easlellyna? Cheque incluido. 39